26 mayo 2019
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La vida como en You Tube

Por Laura ÁLVAREZ. / octubre . 03, 2018.

Cinco años después de haber formado una familia al lado de nuestros perros, Marco y yo pedimos un deseo al universo: una pequeña humana a quien pudiéramos enseñarle que la belleza de la vida se encuentra en la simplicidad y, por supuesto, en el amor y cuidado hacia los perros.

Luka fue quien nos dio los primeros indicios de que Olivia ya estaba con nosotros. Él no era particularmente cariñoso conmigo, pero de pronto empezó a quererme mucho, se acostaba junto a mí y ponía su cabeza en mi vientre. Desde ese entonces decidió que yo sería su compañera de sueño. Era increíble llegar a casa, escuchar los ladridos y que Olivia empezara a patear. Imaginaba a mi hija y a mis perros jugando, así como en los videos de YouTube.

Jamás pensamos regalar a nuestros perros. La tarea no era fácil; no obstante, teníamos muy claro de debíamos educarlos en las cosas que eran necesarias para el bienestar de la bebé. Llegó el octavo mes y la nueva integrante decidió nacer antes de tiempo. La salida de emergencia en la madrugada nos tomó por sorpresa a todos y a partir de ahí nada fue igual.

La llegada de Olivia fue muy dura y triste para mis perros. Yo tenía esa imagen de los bebés de internet en mi cabeza y no se parecía en nada a lo que vivíamos en casa. Ya no tenían la alegría de antes y no querían estar con nosotros. Era comprensible: antes eran el centro de nuestra vida y ahora se sentían desplazados, ya no había tiempo para caminatas, el baño y el cepillado que tanto disfrutaban se volvió menos frecuente y no podían ladrar o jugar si la bebé estaba durmiendo. Sin embargo, nunca se mostraron violentos o agresivos, eso me daba esperanzas de que algún día todo sería como antes.

Decidimos hacer pequeñas acciones para sacarlos de la tristeza y para que integraran a la bebé como parte de la manada. Cuando tomaban el sol, salía con Olivia y nos acostábamos en el pasto junto a ellos, empecé a cocinarles y cuando el cansancio no era demasiado, los sacábamos a pasear.

Dos años después el trabajo de educación de humana y perros no acaba. Ella está aprendiendo a controlar su temperamento y poco a poco es más respetuosa con ellos, con nuestra ayuda les da de cenar, les cepilla el pelo, los apapacha cuando duermen y ellos han aprendido que cada quien tiene su lugar en nuestro corazón.

Nos faltan cosas por enseñar a nuestra niña y a nuestros perros; pienso que mantener la calma, ser constante y paciente rinde sus frutos tarde o temprano. Dos años después empiezo a disfrutar mis escenas de amor y risas, como las de YouTube.

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