22 julio 2019
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La Brecha

La verificación

Por Eduardo GÓMEZ GÓMEZ. / octubre . 01, 2018.

¿Qué es verificar? Verificar es corroborar o comprobar la verdad o corrección de algo.

En la vida se verifican muchas cosas, como cuando verificas que llevas cierto objeto para ir a un lugar, cuando verificamos si nos gusta cierto atuendo, o cuando verificamos que todo está bien para entregar cierto trabajo o proyecto.

Se puede verificar dentro de un proceso. Para extender un tanto la reflexión del artículo de la semana anterior (Saltando procesos) hablaré sobre la importancia de verificar dentro de un proceso Para eso vayamos a otro punto: ¿qué pasaría si no verificáramos algo?

Imagina que te contrataron para contestar las llamadas y es tu primer día. Llegas a la oficina y te dicen que aún no hay teléfono, y entonces te corresponde hacer horas de espera sentado en la oficina: te faltan herramientas de trabajo. Al día siguiente, la empresa compra un teléfono, pero no ha anunciado o dado a conocer el número de la compañía, y entonces sólo te quedas sentado, esperando a que llamen, pero nadie o casi nadie llama. ¿Te parece muy beneficioso un proceso así? Es decir, te contrataron presuntamente para hacer algo para lo cual la organización no está preparada, por lo que no puedas hacerlo en el grado de efectividad, eficacia y eficiencia esperado. Se desperdician tu tiempo, el dinero que te pagan, los recursos, tu energía, el ánimo que tendrías, etc.; y esto pasa porque la empresa no sigue el proceso necesario para darte las condiciones idóneas para que puedas realizar tu trabajo. Es decir, no tiene un proceso desarrollado y no ha verificado si está en condición de realizarlo.

Veamos otro ejemplo, imagina que vas a preparar un pastel de mantequilla, ¿cuáles son los ingredientes de un pastel de mantequilla? Es cierto: harina, huevos, azúcar, mantequilla. Y lo empiezas a hacer porque tú recuerdas que tienes todo lo necesario, pero cuando estás a medio proceso te das cuenta de algo: ¡te falta azúcar! Sin embargo, por otro lado, tú recuerdas que tenías azúcar, puede que te molestes porque no la encuentras. Conforme va subiendo la molestia, tal vez responsabilices a quienes viven contigo y digas que alguno de ellos tomó esa azúcar que ahora te hace falta. Después de media hora, y “n” remembranzas incómodas, te acuerdas que tú te habías acabado el azúcar el día anterior porque hiciste agua de frutas.

Otra consecuencia de no verificar sería que no salgan las cosas según lo planees: imagina que en el caso anterior hayas preparado el pastel sin azúcar. Es muy probable que no te habría gustado el resultado, pues de cierta forma el azúcar intensifica o hace que reconozcas mejor determinados ingredientes; por lo tanto, no sabe igual si tiene azúcar o no. Tal vez el pastel te sepa insípido, o tal vez no se haya cosido bien porque, por otro lado, el azúcar le da consistencia al pastel.

Ese es un ejemplo de lo qué pasa cuando solo te guías por recuerdos, en vez de verificar correctamente. Desde luego, hay personas que tienen muy buena memoria, pero -de vez en cuando- pueden perder de vista algo, ya sea confundiéndolo u olvidando, como el caso anterior de olvidar la falta de un ingrediente.

Una forma en la que puedes verificar es haciendo una lista, esto te serviría para ver lo que ya has realizado y lo que no. En nuestro ejemplo, cabría revisar los ingredientes que tienes y los que no tienes en relación con la lista, con una lista de verificación o check list, como también se les conoce. Desde luego que la verificación implica una revisión física de lo que se está verificando, y de ahí que sea necesario contar con una referencia contra la cual se hace la verificación. Es decir, es necesario tener un punto de definición de lo que se espera, para poder compararlo con el resultado obtenido.

¿Qué tanto verificas lo que haces? En general, ¿tienes claro y registrado lo que esperas obtener antes de empezar a hacerlo?

eduardo.gomez@cleverspot.com.mx

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