22 mayo 2019
El Popular

Invitado

Cada pueblo paga su historia

Por Camilo Estrada Luviano. / septiembre . 26, 2018.

El día 1 de julio se logró echar fuera a la mafia en el poder, indiscutiblemente ganó AMLO. Tan fue indiscutible su triunfo que fue imposible que la mafia en el poder pudiera hacer algún tipo de fraude y se obtuvo el triunfo no tanto por el “trabajo” de Morena –que sí lo hubo, y mucho–, sino porque el hartazgo que había en toda la sociedad hizo que se lograra una alianza grande “entre perros y gatos” para llegar a empezar el cambio. Mas el cambio que se quiere es muy distinto para cada uno de los grandes actores de esa votación masiva. Por lo pronto, “hay que empezar a limpiar la casa”.

Y precisamente en la limpieza de la casa –“como se limpian las escaleras: de arriba para abajo”– es donde confluimos todos los que votamos por Morena, pero a la vez es donde empiezan las divergencias y las diferencias, porque ese dicho es muy aglutinante, pero mucho muy impreciso; de él hay muchas cuestiones que, si no nos las planteamos, pareciera como que todos estamos de acuerdo. Por ejemplo, puede haber muchas diferencias en cuanto a la ubicación de “arriba” y más al determinar quiénes son los de arriba y quiénes los de abajo, ya que uno de arriba puede pensar que está abajo y viceversa, y otras cuestiones más.

Es precisamente aquí -en esta lucha contra la corrupción y el inicio de la cuarta transformación- que encontramos mucho terreno para el accionar de la “clase política” y de los “líderes de opinión”, pero no nada más para ellos, sino también para los puros, que no son de la clase política ni líderes de opinión, pero que sí son y, en ocasiones, se declaran militantes, aunque no se sepa de qué ni con quién.

La mafia en el poder siguió un modelo de acumulación que solamente le favorecía a ella, que le permitía el enriquecimiento desmedido y rápido que llevó a un estancamiento de la producción, al abandono del campo, a la entrega a capitalistas extranjeros de las posibilidades de obtener ganancias a costa de los mexicanos, etc., originando una descomposición social, situación que provocó que la gente se uniera en torno de una demanda de cambio de dicho modelo, y así entramos a la etapa del inicio de la cuarta transformación y de la lucha frontal contra la corrupción… éste es el mandato que dio la votación masiva de 30 millones a favor de Morena.

Sin embargo, la realidad es tozuda y mientras se conserve la apropiación privada del excedente económico, del nuevo trabajo creado por los trabajadores, la lucha de clases continuará. Por esta razón es de vital importancia tener claro que la palabrería de la autollamada clase política y de los que se dicen o se creen ser formadores de opinión y adláteres en nada ayuda a comprender la realidad, sino que la maquilla para que sea “más digerible”, alejando en los hechos el gran apoyo e impulso indispensable para el inicio de esta gran tarea.

El apoyo fue masivo en las urnas, el impulso lo recibirá del pueblo, dependiendo de cómo actúen las diferentes clases sociales en la lucha política y no de eso que llaman partidos pluriclasistas, invento sin sentido, pero muy útil para negar la lucha de clases o por lo menos para no hablar de ella, y así abrir la posibilidad de que algunos personeros de los explotadores, o sus cancerberos, puedan dirigir a los explotados en nombre de la democracia y del pueblo, ya que éste sí se beneficiará en algo, aunque las ganancias persistan, las cuales ahora serán bien habidas y por decreto ya no habrá explotación.

¡Cada pueblo paga su historia!

caesluvi@gmail.com

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