19 mayo 2019
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Buscando: estar y no estar

Por Noé IXBALANQUÉ BAUTISTA. / septiembre . 26, 2018.

Una inequívoca característica de esta era es la virtualidad. Las redes sociales están configurando una vida alterna que poco a poco está diluyendo la diferencia entre realidad real y realidad virtual. La película Buscando (Searching, EU, 2018), ópera prima del director de origen indio Aneesh Chaganty (California, 1991), no sólo repara en la frontera diluida entre estas realidades, sino que además narra la historia desde ese umbral.

David Kim (John Cho) es un padre viudo cuya única hija, Margot (Michelle La), ha desaparecido. La detective Vick (Debra Messing) fue asignada al caso y junto con David investiga el paradero de Margaret. Lo que parece primero un caso de una adolescente que ha huido de casa, se convierte en una serie de especulaciones que van desde el secuestro, el asesinato hasta el abuso familiar. Sin embargo, la verdad saldrá a flote, pues tal está en la red a unos cuantos clics de distancia.

Resulta interesante la reflexión que Chaganty nos propone al plantear toda la narrativa de su thriller desde el lenguaje de las pantallas personales, tanto de la computadora como del celular, alejándose del lenguaje cinematográfico convencional. Desde este lenguaje nos muestra cómo intervenimos el mundo real con el mundo virtual al grado de que ya no es necesario tener el referente de la realidad real para estar en ella. David  Kim pudo resolver el caso de su hija Margaret desde esas pantallas y sus acciones, realmente pequeñas, las miramos documentadas en la red en esas pantallas. Acciones transformadas en información que han quedado en la memoria cibernética como esa verdad –o una dimensión de ella- que no se podrá borrar, que será latente mientras haya un servidor que contenga esos datos.

El guión del mismo Chaganty con la colaboración de Sev Ohanian, desarrolla con precisión la técnica para el thriller, un género de difícil creación pues requiere de mucha precisión en los detalles narrativos. Los personajes de Chaganty tienen la fuerza suficiente para dar solidez a la historia, tienen en su pasado el motivo para estar en el presente, lo que justifica cada una de sus acciones. El misterio se desarrolla con la fineza necesaria que no hace predecible el desarrollo narrativo de Buscando planteando un buen cierre. Todo ello narrado enteramente con el lenguaje de la pantalla personal y cotidiana, magnificada a la pantalla del cine. Una buena apuesta.

Sin embargo esta apuesta lingüística sacrifica al menos dos cosas en la película: por un lado, se pierde el suspense, uno de los dos componentes esenciales del género, lo que resulta en una regular experiencia estética para el espectador. Uno no sale de la sala sintendo haber visto una gran película. El sacrificio de la cámara como narrador que mantiene el suspense es sustituido de manera forzada por la música extradiegética, tal vez el único elemento cinematográfico que se mantiene sin modificaciones que, ante su diálogo con la imagen, se erige como un represivo narrador del suspense.

Por otro lado, el lenguaje de la pantalla personal en la narración total en este filme, empobrece la capacidad histriónica de los actores, que es sí misma una magnificación de la expresión humana. El lenguaje visual de las redes sociales llevado a esta película homogeniza la expresión actoral en un nivel francamente irrelevante. Y eso es exactamente lo que sucede en la vida real cuando creemos que nuestra capacidad expresiva puede ser replicada en la realidad virtual. Tal vez por ello la vida de la persona social contemporánea se torna irrelevante, como al final de cuentas parece ser la historia de Buscando.

Estar en el umbral permite observar dos mundos a la vez, pero sin ser parte de ninguno. Buscando está en el umbral entre el cine y el video, entre el lenguaje que busca referir a la realidad real y el lenguaje que busca referir a la realidad virtual. Estar en el umbral es estar y no estar.

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