19 octubre 2018
El Popular

Ciudades

Organización ciudadana

Por Jesús TAMAYO. / septiembre . 25, 2018.

En este espacio hemos hecho más de una crítica a las autoridades municipales de la Zona Metropolitana Puebla-Tlaxcala, cuyo núcleo es nuestra ciudad capital. Hemos afirmado que no son suficientemente conscientes de que quienes vivimos en una zona metropolitana requerimos de la coordinación y cooperación inter-municipal para una mejor gestión de la vida urbana; por ejemplo, para la recolección de la basura, para la seguridad y vigilancia públicas y para la planeación urbana, entre otras.

Pero nuestra metrópoli no sólo la habitan sus autoridades, principalmente está habitada por nosotros, los ciudadanos de a pie que frecuentemente tampoco somos conscientes de que vivimos en una ciudad, millonaria en habitantes, y que también tenemos obligaciones para con ella.

Vivir en una comunidad urbana requiere una nueva socialización, ciertamente distinta a la de nuestros antepasados originarios que eran simples recolectores de frutos y otros alimentos. Sabemos que al descubrir la agricultura, los abuelos de nuestros abuelos se vieron obligados a asentarse permanentemente, y que los primitivos campamentos de agricultores pronto crecieron y se convirtieron en aldeas y más adelante en ciudades y hoy en metrópolis.

Por ejemplo, el vivir en comunidad nos ha obligado siempre a respetar el ámbito ajeno. Si soy el herrero de una cierta comunidad, no veré con agrado que otros utilicen mis herramientas para jugar y divertirse. La frase “no hagas a otro lo que no quieras que a ti te hagan” toma entonces completo sentido en la vida comunitaria, pero más aún en la vida urbana.

En efecto, en una ciudad moderna el respeto al vecino toma completo sentido. El descuido con el uso de nuestros desechos daña el entorno al que pertenecemos, y daña también al vecino. Si somos ruidosos, molestaremos al vecino que necesita silencio para sus tareas. El manejo descuidado de nuestro automóvil o el olvido de las normas de tránsito, no sólo molesta y puede dañar al vecino, me puede dañar fatalmente. No es de extrañar que una ciudad inteligente como Cholula utilice el 1x1 para cruzar con nuestro automóvil calles y avenidas.

En una ciudad moderna, los ciudadanos no tiran basura, ni en su casa ni fuera de ella, antes bien, la separan para facilitar su reutilización y no dañar el entorno que es de todos.

Los poblanos, que tenemos a un familiar o algún amigo en Estados Unidos y quizá le hemos visitado, sabemos que allá los transeúntes no cruzan a mitad de la calle, sino en las esquinas, pues aquellos ciudadanos vecinos tienen normas para una convivencia de calidad.

Un buen ejemplo de organización ciudadana nos lo da hoy la sociedad civil de una localidad de nuestro estado: Zacapoaxtla, misma que se ha organizado para rescatar el papel histórico que ha tenido la población regional y para otras actividades culturales.

En otra localidad de nuestro estado, Teziutlán, la comunidad, encabezada por una distinguida vecina de la localidad, se organiza hoy para implementar localmente la llamada Nueva Agenda Urbana y darse mejores normas de vida comunitaria. Digno ejemplo que debiera extenderse a lo largo del territorio poblano.

Los anteriores son ejemplos de ciudadanos que aman su ciudad, la comunidad donde han crecido y se han organizado para defender sus valores o su patrimonio histórico, cultural y social.

jesustamayo@prodigy.net.mx

* Arquitecto y MDU.

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