22 mayo 2019
El Popular

Stalingrado

Basta de silencio

Por Rodrigo ROSALES ESCALONA. / septiembre . 15, 2018.

Basta de Silencio. El dolor de una nación noble, como lo es el pueblo de México, siempre ha ofrendado su vida por el pueblo mismo en todos los frentes laborales, productivos, educativos, etcétera. No se vale que un puñado de cleptócratas y oligarcas, sean quienes empañan tales vidas.

Cuando el pueblo levanta la voz, irguiendo su voluntad de exigir se respeten sus derechos, la respuesta de los cobardes del sistema, es la represión, siendo que 22 de julio de 1968, alumnos de las vocacionales 2 y 5 del Instituto Politécnico Nacional (IPN) y de la preparatoria particular Isaac Ochoterena, incorporada a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), disputaban un partido de futbol americano. En medio del juego se dio una falta y comenzó una batalla campal. Motivados por miembros de dos pandillas, Los Arañas y Los Ciudadelos, los jóvenes se enfrascaron en una riña callejera que se repitió al siguiente día. Es así que la policía actúa reprimiendo a los estudiantes de las dos vocacionales dentro de sus planteles, que fueron allanados.

Iniciándose la movilización estudiantil para exigir justicia contra el gobierno represor, participando la UNAM y el IPN inicialmente. Conforme avanzan los días y nula respuesta de diálogo de parte de las autoridades, se sumaron estudiantes de otras instituciones académicas (públicas y privadas) para dar pie al movimiento estudiantil de 1968, del que emanaron importantes demandas democráticas acumuladas por años, como diálogo público, libertad para los presos políticos, desaparición del cuerpo de granaderos, destitución de jefes policiacos, derogación de los artículos 145 y 145 bis del Código Penal Federal, relacionados con el delito de disolución social, e indemnización a familiares de muertos y heridos.

El entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz, se expresa con mayor represión, motivando mayor movilización estudiantil en la capital del país como en la nación.

Las demandas centrales del Consejo Nacional de Huelga, sirvió para marcar el destino de la nación: Masacre y represión.

La manifestación silenciosa, el 13 de septiembre. Muchos días de discusión en las escuelas moduló la propuesta del CNH a las asambleas, se estableció que con el silencio estarían demostrando al gobierno y a todo el mundo que tenía dirección, que sabían cuáles eran sus banderas (los seis puntos del pliego petitorio) que éstas respondían a intereses estrictamente nacionales y populares sin influencia ideológica extranjera, que los objetivos eran precisos, con miras elevadas y que con la actitud silenciosa estarían demostrando la fuerza de sus convicciones y el intenso deseo porque la solución a las demandas se diera en condiciones de paz y entendimiento. En esas jornadas aprendieron que cuando las argumentaciones son justas y verdaderas, por estar cercanas a la realidad, la gente por muy irritada que se encuentre recapacita y asume la posición más elevada.

Eran las 16:30 hrs.se reunieron varios miles, con quienes se inició la marcha sobre la avenida Reforma.

¡Qué orgullo, qué emoción! aquella gran marcha, las grandes vallas de pueblo que observaba el paso de los contingentes y aplaudía. Recorrer las columnas desde la avanzada e ir sintiendo a la gente. En esa ocasión la expresión hablada se había sustituido por carteles con lemas y dibujos, y por grandes mantas con las efigies de los héroes nacionales y algunas frases con sus ideas. Un buen número de estudiantes que se sabían aguerridos y descontrolados prefirieron taparse la boca con tela adhesiva para no fallar al acuerdo de hacer esta marcha en silencio.Aunque el dispositivo policiaco y militar era impresionante el sentimiento de dignidad y la convicción de que el objetivo de la lucha era justo y elevado hacía desaparecer cualquier temor; muchísimos rostros se observaban lágrimas que además de expresar dolor y coraje hacían sentir las más hondas emociones que este avanzar silencioso causaba. ¿Qué había en el espíritu de todos en aquel momento? ¿Qué magia producía nuevamente ese paso firme y decidido por las calles de su ciudad a pesar de que éstas se encontraban tapizadas por la propaganda amenazadora? ¿A qué estímulos respondían en esos momentos los participantes, para haber hecho del andar en silencio su arma más contundente? Seguramente los animó la fuerza del amor, el sentimiento de solidaridad y la visión de esperanza además del ideal, al saber que el triunfo de esta lucha sería para beneficio de todos.

A 50 años, pero, desde el 29 de agosto del presente año, estudiantes del Plantel Azcapotzalco del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH), ante el clima de represión por parte de sus autoridades, se manifestaron para exigir justicia. Sin embargo, el lunes 3 de septiembre, Un grupo de estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y otro de “porros”, se enfrascaron en una trifulca a un costado de la Torre de Rectoría.

El zafarrancho se inició poco después de que un contingente encabezados por estudiantes del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) Azcapotzalco, actualmente el paro por una serie de inconformidades, llegó en marcha a un costado de la zona de Las Islas.

Una vez más, la expresión estudiantil se manifestó contra décadas represivas, que quedó en puntos suspensivos desde el 68.

 

rodrigo.ivan@yahoo.com.mx              

Analista político y de prospectiva social

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