22 mayo 2019
El Popular

Invitado

Picando piedra (II)

Por Camilo Estrada Luviano. / septiembre . 12, 2018.

Bajo la consigna de luchar contra la corrupción se unió tanta gente que hasta las elecciones presidenciales se ganaron y con margen grande, claro que para luchar contra la corrupción se tendría que terminar el régimen de acumulación de capital imperante. Para muchos de los unidos, el terminar con el modelo de acumulación puede ser aceptable si sólo se refiere a este modelo y no a la acumulación propiamente dicha; para otros esto no tiene ninguna importancia, porque el régimen de acumulación es sólo una forma de la propia acumulación capitalista que es la queorigina todos los males que padecen, y es precisamente esta confusión conceptual la que abre la puerta a aquellos de la —así llamada— clase política para que puedan tener una u otra posición.

La corrupción es todo aquello que no deja funcionar el sistema como debe hacerlo, sino que favorece sólo a unos cuantos. Por supuesto los de mero abajo, los trabajadores explotados, son los que más la sufren, puesto que ellos seguirán siendo explotados. Sin embargo, el hecho de que se beneficien solamente unos pocos excluyendo a los demás hace que la lucha contra la corrupción sea un dardo bien dirigido para alcanzar el consenso, porque por el hecho de haber corrupción se propicia que los mecanismo del sistema —basado en la explotación de los desposeídos— se distorsionen para beneficiar sólo a los corruptos y esto inicia acciones en cadena de todos los que no son beneficiarios, originando así corrupción generalizada con la participación de casi todos los miembros y mecanismos de la sociedad. Es por esto por lo que luchar contra la corrupción daría como resultado la participación de casi todos en la explotación de los desposeídos, pero por caminos muy barrocos que harían que dicha participación quede cubierta con el velo de la hipocresía, deslumbrando a todos sólo con los acontecimientos inmediatos, aparenciales.

Quitando la corrupción, se supone, el sistema funcionará bajo las reglas establecidas en los hechos por las luchas sociales. Sin embargo, en toda la historia siempre ha habido un ganador y éste es el que establece las reglas que lo beneficiarían a él…, y esto es lo que ha sucedido en nuestra sociedad. Por supuesto, el ganador nunca es absoluto, siempre se tiene que ceder en algo, porque la sociedad no es tan simple y dentro de ella confluyen muchísimos intereses que tienen las clases sociales y hasta fracciones de ellas. Así las reglas, aunque parece que benefician “al pueblo”, en realidad garantizan que sigan ganando los de siempre cambiando solamente los actores, porque las reglas dominantes son las de los ganadores en el sistema.

Así, la lucha contra la corrupción ampliará sólo el campo de acción de todos beneficiando , en última instancia, a los que se apropian del trabajo ajeno, pero el hecho de que el campo de acción se amplía hace que aparezcan nuevos actores en el ámbito económico, es decir, que algunos por primera vez tengan poder adquisitivo, y por este hecho ellos empezarán a ser compradores, a serlos nuevos demandantes de “bienes y servicios” que harán que se amplíe la producción de lo demandado, es decir, se abre la posibilidad de ensanchar el que se gane más y sería mejor que los que ganen más sean los que antes no podían hacerlo, “gracias” a la existencia o “por culpa” de la existencia de la corrupción. Por eso hay que acabarla y contra ella se lanzan muchos de la “clase política”, pudiendo así unificar a la gente y hasta formar un nuevo partido político.

caesluvi@gmail.com

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