19 julio 2019
El Popular

La corte de los milagros

Mauricio García León: premio a la corrupción

Por Rodolfo RUIZ. / septiembre . 07, 2018.

¿Se acuerda que le había anticipado que el director de Archivos y Notarías de la Secretaría General de Gobierno (SGG) del estado, Mauricio García León, sería premiado con una notaría o siendo designado magistrado del Tribunal Superior de Justicia (TSJ), una vez que limpiara el cochinero que dejó el ex gobernador Rafael Moreno Valle con el nombramiento de 29 notarios al final de su sexenio?

Lamento informarle que aquello que le adelanté hace ocho meses hoy es una realidad: Mauricio García fue compensado con una notaría, la número 2 de Ciudad Serdán, en la persona de Gabriel Castellanos Porras, pasándose por el arco del triunfo la Ley de Notariado que supuestamente este funcionario debe hacer cumplir y respetar.

El nombramiento de Gabriel Castellanos, cuyo título de abogado se lo otorgó una Universidad Abierta en 2002, es totalmente irregular, pues por lo que se sabe la patente de notario no la adquirió por la vía institucional, cumpliendo con la normatividad vigente previo examen público de oposición en las instalaciones del Colegio de Notarios, sino que la compró.

Sí, como si comprara una carnicería en el mercado de Chalchicomula de Sesma.

En el Colegio de Notarios, que preside Gerardo Lara Said, no saben cuándo ni cómo el testaferro de García León gestionó su patente de aspirante y su patente de notario, tampoco dónde realizó durante un año sus prácticas notariales ni cuándo el Consejo se las autorizó, ni el día ni la hora que presentó su examen público.

Es más, oficialmente, lo único que saben es que el titular de la Notaría Pública 2 de Ciudad Serdán es Horacio Lucas Wong Villareal, y que éste pretendía que el notario auxiliar fuera su hijo Arturo Wong Cortés.

¿Qué espera la SGG para actuar y sancionar al “notario” Gabriel Castellanos Porras, o la Secretaría de la Contraloría para iniciar una investigación a Mauricio García León?

¿A poco ambas dependencias se van a hacer de la vista gorda, como se hicieron ante la irregular entrega de 29 notarías al final del sexenio de Rafael Moreno Valle a funcionarios, amigos y recomendados de sus principales colaboradores?

¿Tan grande es la cloaca que tuvo que limpiar Mauricio García León para premiarlo con una notaría en Ciudad Serdán?

Ahora sí que como diría el clásico: ¡qué asquerosidad es todo esto!

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