26 mayo 2019
El Popular

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Los perros y el espejo del alma

Por Laura ÁLVAREZ. / septiembre . 05, 2018.

Los humanos, al convertirnos en adultos, ganamos o perdemos cualidades que nos ayudan, o no, a comprender la vida. Una de esas cualidades que suelen perderse es la de la contemplación.

Recuerdo aquellas tardes en las que no sufría la angustia de “hacer algo productivo”, y me tiraba en el pasto a mirar las nubes, sus formas, sus tonalidades y sus movimientos.

Hoy ya no lo hago, pero aún conservo el impulso de buscar acontecimientos que la vida acostumbra a presentarnos velados y que inundan la cotidianidad con su belleza.

Fueron mis perros los que me devolvieron esa cualidad de contemplar. Me asombra, por ejemplo, descubrir a Dasha recostada bajo la sombra, mirando volar a los pájaros, levantar su cabeza y cerrar los ojos para disfrutar el aire fresco de la tarde. También la recuerdo tumbada en el sillón que daba hacia la ventana para observar la luna mientras todos dormíamos; así pude verla varias noches sin que ella se diera cuenta. Dalí, por ejemplo, puede pasar horas mirándome mientras trabajo, me visto o me arreglo, y Tina, ansiosa como es, gira y gira mientras sigue a Marco adonde quiera que va: su contemplación tiene alma de trompo.

La atención que he puesto en mis perros me ha permitido entender su comportamiento, y mientras más los entiendo, más me conozco.

Es común que las obligaciones nos hagan sentir cansados. Cuando alguno de los humanos que habitamos esta casa tiene el ánimo alterado, los perros también se alteran. Hemos visto que si intentamos darles de comer en ese estado, ellos no hacen caso; y en esas ocasiones en las que hacen hoyos en el jardín u orinan donde no deben, pensamos si hay algo en nosotros que nos está alterando. Entonces, desde la tranquilidad, volvemos a educarlos.

Estoy convencida de que cuando un perro tiene problemas de comportamiento debemos mirar dentro de nosotros. Por lo general un perro ansioso convive con personas ansiosas, y así con todos los perfiles: perros agresivos, desobedientes, peleoneros, sociables, cariñosos, tranquilos, juguetones, etcétera. En pocas palabras, los perros se parecen a sus dueños.

Para tener al perro ideal, necesitamos convertirnos en humanos ideales. Si consideras que tu perro tiene un comportamiento inadecuado, mira dentro de ti, ellos son reflejo de nuestra alma.

Con la práctica de la contemplación mutua llega, inevitablemente, un lazo de amor. Doy gracias por el cariño de mis perros, porque me han enseñado que siempre puedo regresar a ese lugar donde somos paz: dentro de mí.

 

Facebook: Agente Perruna / agenteperruna@gmail.com

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