19 mayo 2019
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La Moviola

El discípulo: de la ciencia al dogma

Por Noé IXBALANQUÉ BAUTISTA. / agosto . 15, 2018.

Si bien la ciencia ha aportado grandes avances a la humanidad, ha fracasado en uno de sus objetivos planteado por la Modernidad: lograr la felicidad del ser humano. La ciencia y su filosofía se apartan –y con ello a la sociedad- de las creencias sobre la divinidad, racionalizando al mundo, acarreando a las religiones también a un fracaso. El fanatismo religioso es la consecuencia de estos fracasos y es desarrollado de forma impecable en El discípulo ((M)uchenik, Rusia, 2016) dirigida por KirillSerebrennikov.

Ubicada en la Rusia actual, esta película basada en la obra Märtyrer del dramaturgo alemán Marius von Mayenburg, nos presenta a VenianaminYuzhin (PyotrSkvortsov)un joven estudiante de preparatoria que se niega a asistir a clases de natación de su preparatoria bajo el argumento de que tales van en contra de su religión. Y así es, Venianamin se ha convertido en un lector fanático de la Biblia y cita de memoria sus pasajes para fundamentar sus actos rebeldes en contra de la educación que recibe: no acepta la educación sexual o la teoría de la evolución, cuestiona al homosexualismo, a los judíos y la vida opulenta de la iglesia católica –la ortodoxa en el caso de Rusia- desatando con ello un caos conductual en su escuela, especialmente entre los profesores y directivos. De ser tomado al inicio como un lunático, poco a poco sus actos basados en la lectura de la Biblia lo van posicionando como una especie de mesías entre los miembros de la comunidad escolar. Introduce dudas sobre la coherencia del sistema educativo y logra que se cuestione severamente a Elena (ViktoriyaIsakova)la profesora de biología y con ello a la ciencia. Venianamin intenta sanar a un compañero lisiado e iniciar con él un movimiento similar al de Jesús con sus discípulos, pero nada es lo que parece, especialmente si hay fanatismo de por medio.

Con una carga satírica bien lograda, Serebrennikov cuestiona con dureza al fanatismo religioso que, especialmente en Rusia, gana adeptos y consuma actos que atentan contra la convivencia pacífica, armónica y equitativa de la sociedad. También lo hace contra la ciencia, que pese a poder demostrar verdades, en su difusión por imposición, se ha construido dogmáticamente de forma semejante a cualquier religión. La lucha frontal entre ciencia y religión por la posesión de la verdad del mundo ha separado a ambas de la persona común, que en su cotidiana lucha por estar-para-ser, precisa de una verdad y de una creencia. Esta separación es aprovechada por intérpretes de bajo nivel simbólico, ignorantes de muchas cosas, pero con una aguda, disciplinada y obsesiva interpretación de textos sagrados como la Biblia, base de todo fanatismo. El discípulo es una metáfora de esta lucha que atribuye al fanatismo religioso el triunfo a los ojos de la persona común sobre la ciencia y la religión.

Serebrennikov representa notablemente la mirada desviada de la persona común, esa que le conduce al fanatismo, en sus planos inconclusos, aparentemente mal encuadrados; o también en la ausencia de contraplanos. Sin embargo este manejo de la composición fotográfica del filme es la representación de la percepción parcial del mundo, perfecto caldo de cultivo para el fanatismo. Resulta también notable que la historia esté enmarcada en el espacio donde, se supone, no debería ser la génesis del fanatismo alguno: la escuela. Con ello, tanto el dramaturgo von Mayenburg como el propio Serebrennikov, señalan la participación del sistema educativo, que burocratizado y anquilosado, está dejando de formar seres críticos, libres e independientes para su participación positiva en la construcción de una mejor sociedad.

El discípulo es la narrativa del estrepitoso fracaso de la Modernidad representado en el creciente y preocupante fenómeno del fanatismo, especialmente el religioso. La sociedad está transitando de regreso de una sociedad el conocimiento a una del dogma, está transitando de la racionalidad al fanatismo, está transitando de ser estudiante a ser discípulo.

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