22 mayo 2019
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Stalingrado

México: país tóxico XV

Por Rodrigo ROSALES ESCALONA. / agosto . 04, 2018.

“Enterró la dignidad personal bajo el dinero y redujo todas aquellas innumerables libertades escrituradas y bien adquiridas a una única libertad: la libertad ilimitada de comerciar. El poder político es simplemente el poder organizado de una clase para oprimir a otra”, Carlos Marx.

 

Hasta este momento, la tendencia neoliberal socaba a las naciones y sus pueblos, bajo el estigma de imponer una doctrina del shock, que somete a su voluntad toda legalidad y dignidad de cada nación subdesarrollada a su libre albedrío, entre ellas a México. Esto no es gratuito, porque están en ello, los tecnócratas en y desde el poder, quienes han sido adoctrinados bajo la cultura capitalista extranjera. Cada uno de los presidentes en turno, desde Miguel de la Madrid, se apegan a dicha doctrina, misma que tiene sus antecedentes desde 1944.

Como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial, la economía de las naciones capitalistas como de los subdesarrollados de América Latina, se encontraban en desequilibrio financiero, como consecuencia de la guerra, por lo consiguiente, resulta claro la necesidad de contar con un organismo que regule y estimule la economía y productividad, ateniéndose a capitales financieros, por lo que cada fase de estancamiento se diseñan programas de ajuste estructural encargados de proporcionar políticas económicas que contribuyan a mejorar las condiciones económicas heredadas de una recesión.

Uno de los primeros programas de ajuste estructural adoptado por algunos países de la región fueron los Acuerdos Bretton Woods en la década de 1940, después de la Segunda Guerra Mundial. La situación económica reclamaba un nuevo orden internacional basado en un programa de políticas económicas para el desarrollo y, sobre todo, de políticas de estabilización para las economías dañadas por el conflicto bélico.

Los Acuerdos Bretton Woods celebrados en una conferencia en julio de 1944, partieron de tres grandes premisas: desarrollo, estabilidad financiera internacional y liberalización del comercio. A la conferencia asistieron 44 países; sin embargo, dos estrategias predominaban en ese momento, la británica y la estadounidense, siendo esta última la de mayor influencia entre los países asistentes.

El objetivo principal de Bretton Woods era dar respuesta a los problemas monetarios y financieros que planteaba la reconstrucción económica —en especial la falta de liquidez que amenazaba las economías de los países europeos—, y hacerlo de manera que se evitaran eventuales convulsiones tanto como fuera posible.

Luego de acaloradas discusiones entre los capitalistas europeos y de Norteamérica, finalmente, se impuso a todos para imponer su diseño y en los Acuerdos Bretton Woods se estableció el dólar estadounidense como patrón de cambio debido a la fuerza política y económica que Estados Unidos había adquirido luego de la guerra. Por lo consiguiente. En los Acuerdos Bretton Woods se planteó la creación de organismos internacionales encargados de presentar propuestas de políticas económicas encaminadas a impulsar el crecimiento económico y resolver los problemas más apremiantes originados en las recesiones. El primer organismo creado fue el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF), después conocido como Banco Mundial (in extenso BM), el 22 de junio de 1944.

Dichas acciones se establecieron para financiar a las naciones que culminaron con sus economías en crisis por la guerra. Ambos organismos establecieron su sede en Washington.

El rol de los organismos Bretton Woods consistía en proveer las herramientas necesarias que permitieran resolver los problemas económicos de los países miembros, a través del financiamiento de investigaciones y proyectos que estimularan el crecimiento, disminuyendo al mismo tiempo los índices de pobreza.

En general, pertenece a la integración del Consenso de Washington, quien da pie a diversos organismos reguladores de la economía y finanzas, como el GATT, FMI y del Banco Mundial, entre otros.

La búsqueda de un modelo económico abierto, estable y liberalizado se cristalizó con la formulación del Consenso de Washington (CW) en 1989, cuyas reformas de política económica estaban basadas en una lógica de mercado caracterizada por la apertura y disciplina macroeconómica.

Por un lado, la apertura económica consistía principalmente en una serie de medidas que permitieran y facilitaran el comercio internacional entre los países en vías de desarrollo y los desarrollados, con la finalidad de impulsar el crecimiento económico de la región. Por otra parte, la disciplina macroeconómica proporcionaría la estabilidad económica a partir del control de las finanzas públicas del Estado, para lograr efectos económicos, políticos y sociales positivos.

De ahí que el neoliberalismo será la herramienta para someter y acrecentar capitales a favor de los emisores, jamás de nuestros pueblos y naciones.

 

 

Continuaremos.

rodrigo.ivan@yahoo.com.mx

*Analista político y de prospectiva social

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