18 julio 2019
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Hotel Transylvania 3: vacaciones por andar

Por Noé IXBALANQUÉ BAUTISTA. / julio . 18, 2018.

Una de las claves para crear una franquicia cinematográfica exitosa son sus personajes. Ellos deben crear un vínculo entrañable con su público de manera tal que sus historias sean de consumo deseado. Tal podría ser el caso de los personajes de la franquicia Hotel Transylvaniacuya tercera entrega Monstruos de vacaciones (Hotel Transylvania 3: SummerVacation, EU, 2018) a cargo nuevamente por el director de origen ruso Genndy Tartakovsky.

El conde Drácula, dueño del Hotel Transylvania para que los monstruos descansenapartados  de la maldad humana, necesita también de descanso. Mavis, la hija de Drácula decide llevar a su padre y toda la familia, incluyendo a los amigos monstruos, de vacaciones a un crucero. Lo que ellos ignoran es que ese crucero es parte de un plan malévolo de los descendientes de Van Helsing, el famoso cazador de vampiros.

Tartakovsky recupera los monstruos tradicionalesde cintas de horror y que a los ojos contemporáneos resultan inocentes. Así que personajes como Drácula, el monstruo de Frankenstein, la Momia o el Hombre Invisible, recreados por clásicos del cine hollywoodense, resultan ideales para el público infantil por las tiernas variaciones que los convierten en personajes simpáticos. Esta es una fórmula que ya se ha explotado desde hace tiempo en series infantiles de televisión, así que no hay nada nuevo bajo el Sol. Sin embargo el trabajo es bueno.

Esta franquicia de la productora de la monstruosa empresa SONY, que compite con la casa Disney y Pixar, buscan cosechar también el mismo éxito con, además de personajes entrañables, narraciones con un significado que vaya más allá de la historia misma. Son esas historias con “mensaje” que han colocado a Pixar en la cúspide del ramo. Y es exactamente en este punto donde la franquicia Hotel Transylvaniacojea. Las tres entregas se centran en la narración y descuidan la construcción reflexiva de una premisa original, con sentido y que haga “clic” con la persona común, los niños y sus padres que conforman su público.

Así, la idea del amor como solución al conflicto y para el reencuentro como la premisa esencial de la franquicia, si bien es de aplaudirse, no está desarrollada con la necesaria profundidad, lo cual ubica a esta serie por debajo de Pixar. Tartakovsky tiene una amplia experiencia en la industria de la animación, especialmente en la televisión, y eso se nota, ya que sus largometrajes carecen la unidad narrativa que permiten la construcción de una buena premisa.

La industria de la animación es un campo con mucha competencia que ha superado la técnica de animación y que se dedica ahora, para ser competitivo, a crear historias que contribuyan a la construcción de un ideal de mundo con personajes entrañables. La casa productora SONY y su director Genndy Tartakovsky aún tienen mucho camino por andar.

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