21 mayo 2019
El Popular

Stalingrado

México: país tóxico XIII

Por Rodrigo ROSALES ESCALONA. / julio . 13, 2018.

"Enterró la dignidad personal bajo el dinero y redujo todas aquellas innumerables libertades escrituradas y bien adquiridas a una única libertad: la libertad ilimitada de comerciar".

Carlos Marx

 

"La cultura es cosa muy distinta. Es organización, disciplina del Yo interior, apoderamiento de la personalidad propia, conquista de superior conciencia por la cual se llega a comprender el valor histórico que uno tiene, su función en la vida, sus derechos y sus deberes".

Antonio Gramsci

 

Alguien sostiene que en política no hay casualidades, y aunque nos resistimos a creer en las conspiraciones, encontramos diversos elementos que corroboran el avance de la agenda neoliberal, que en México busca implantarse con legitimidad. Políticamente hay una explosión de nuevos partidos políticos, varios creados por personajes salidos de las filas de los partidos grandes, y algunos de ellos con conductas morales y éticas ya censuradas y sancionadas; inclusive, los candidatos independientes salieron de las filas de los partidos tradicionales y convencionales. Podría ser que la intención de tal multiplicación de partidos, además de ser un buen negocio debido a las prerrogativas económicas tan generosas que les da el Estado, sea alcanzar la balcanización legislativa, que facilitaría la aprobación de las leyes secundarias de las reformas, que requieren de mayoría simple.

Este proceso, se lo debemos a Carlos Salinas de Gortari, quien, como citamos en la frase de C. Marx, “Enterró la dignidad personal…” de toda una nación, forjando mediante una alianza de apátridas.

El punto difícil ya fue saldado: fue la aprobación de las reformas, porque al impactar la Constitución requerían una mayoría calificada (2/3 de los votos), pero ahora las leyes fueron aprobadas por los grandes partidos, que se han aliado para implantar el nuevo capitalismo de amiguetes mexicano.

Bajo la óptica del capitalismo del desastre y la terapia de shock, algunas de las anomalías son funcionales para la creación del miedo. Así, las múltiples formas de descontento social que se expresan con acciones fuera de la ley, como los grupos de autodefensa, ayudan a expandir el miedo y alimentan la necesidad de aplicación de mano dura, léase el uso de medidas draconianas para “normalizar” la disfuncionalidad. Así, la guerra contra los narcos o crimen autorizado lleva a convencer a la sociedad sobre la utilidad y necesidad de mano dura, que incluye emplazar a los militares en las ciudades para realizar funciones policiacas, y cada día los militares reclaman mayores espacios para cumplir con tareas que no les competen, y de paso se silencian las voces de protesta social. En el mismo sentido podemos incluir las tensiones religiosas, ya sea el asesinato de miembros de otras iglesias, o las tensiones con las nuevas religiones (cristianos, pentecostales, neopentecostales), porque se crean vacíos que le son útiles al poder político.

Este proceso de desmantelar culturalmente, como también en educación; desarticular los principios doctrinarios de los partidos políticos (PRI, PAN y PRD), para transformarlos en marionetas dóciles, para que actúen bajo el pandero y así aprueben toda ley draconiana neoliberal.

En México, aunque había un plan privatizador y desregulador, se puede encontrar una correlación interesante entre shock y reforma. Siendo López Portillo recibe al país bajo una fuerte crisis de confianza, con el peso devaluado y fuertes tensiones entre el gobierno y diversos sectores sociales, que llegaron a la mención de golpe de Estado en una reunión de empresarios. Esto estaba aunado a una fuerte fuga de capital que llevó al gobierno a aumentar de manera importante la contratación de deuda. El gobierno, bajo presión del FMI, inició un proceso de desincorporación de empresas paraestatales. Así, entre 1976 y 1982, en la rama siderúrgica se puso en venta SiderMex, que operaba las tres más grandes siderurgias del país: Altos Hornos, SA, Fundidora Monterrey, SA, y Siderúrgica Lázaro Cárdenas-Las Truchas, SA de CV. Siendo así, que su administración termina con turbulencia y mayor debilidad del peso.

A partir de Miguel de la Madrid empieza el desmantelamiento del sector paraestatal de la economía. Aunque el Estado mexicano es un Estado rentista, cuya renta depende del petróleo, poco hacían los gobiernos para cambiar una dependencia que era muy conveniente para el sostenimiento fiscal del sistema, aunque empezaban a privatizar el resto del mismo.

En 1982 había 1,150 entidades paraestatales. En 1984, con la acción decidida de los neoliberales, De la Madrid revierte el control de cambios, privatiza los bancos y deja las casas de bolsa en manos de particulares. Las primeras empresas en ser vendidas a partir de 1984 fueron: Sociedad Mexicana de Crédito Industrial (Somex), organismo financiero respaldado por el Estado y fundado con la intención de otorgar créditos empresariales a mexicanos; al ser privatizadas estas paraestatales, fueron puestas en venta todas sus filiales: Dirona, Dicona, Forjamex, Sosa Texcoco. También se privatizó Telégrafos Mexicanos junto con otras 155 empresas de inversión paraestatal.

 

Continuaremos.

rodrigo.ivan@yahoo.com.mx

*Analista político y de prospectiva social

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