18 julio 2019
El Popular

Stalingrado

México: país tóxico XII

Por Rodrigo ROSALES ESCALONA. / julio . 07, 2018.

“El poder estatal moderno no es otra cosa que un comité que administra los negocios comunes de la clase burguesa, globalmente considerada.”

Carlos Marx

“Estamos profundamente convencidos de que el régimen capitalista ha entrado en declinación, que los nuevos progresos de bienestar material que realiza todavía de tiempo en tiempo, son contrarrestados por un costo destructor cada vez más elevado.

Estamos convencidos de que este régimen está desgarrado por contradicciones cada vez más múltiples e incontrolables, que periódicamente las amplias masas se rebelan contra este régimen con movimientos poderosos que podrían abrir la vía del progreso si desembocaran en la victoria, y que el deber de los socialistas es asegurar esta victoria mediante una línea política adecuada.

Si la ocasión se pierde, se acrecienta cada vez más el riesgo de que el régimen capitalista se hunda en catástrofes todavía más graves que las conocidas en el pasado”.

Ernest Mandel

Como colofón de la crisis capitalista neoliberal, en México, país subdesarrollado, que los tecnócratas llaman pomposamente “en desarrollo”, la realidad es cruda y cínica, en cuanto a que los neopols mexicanos, al plegarse a los intereses del Fondo Monetario Internacional y/o Banco Mundial, fueron desdibujando el pretendido ensayo de algo llamado “democracia”, para ir implantando una política alejada de la Constitución, que les estorba porque orbita en sentido contrario a dicha política de aplicación económica capitalista sin el Estado Social, es decir, tres décadas de luchar para conquistar la tan anhelada “Reforma Estructural”, que lo hace Ernesto Peña Nieto, gracias a esa invasión lenta y precisa de los neopols.

Sin embargo, antes de esta ruindad, la historia nos obliga a recurrir a ella, para precisar los mecanismos de degradación de los pueblos, bajo el capricho de los neoliberales. En cuanto a que el FMI, como Banco Mundial, son instituciones que con frecuencia actúan al alimón para vencer las resistencias de los gobiernos. El caso es que, si un gobierno se opone, al final lo obligan a doblar las manos, como exigen los Chicago boys.

Las condiciones del sistema político mexicano pueden ser la mejor explicación del por qué los cambios que están modificando drásticamente la economía, lo que les da condición estructural, se hayan generado con lentitud y sistematicidad, y se puede correlacionar con eventos dramáticos, que bien, podría considerarse que algunos fueron provocados y otros utilizados. Los cambios generados difícilmente serán reversibles en el corto plazo, dándole nuevo cariz a las relaciones político-económicas; por ejemplo, el debilitamiento de la representación obrera derivada de la corporativización que permitió que a fin del gobierno de Felipe Calderón, se introdujera una reforma laboral, que entre otras cosas permitió el outsourcing, la contratación por horas y debilitó a los sindicatos, con lo que será casi imposible revertir la condición desventajosa del salario real y las reformas posteriores tendrán menos resistencia obrera.

La clase obrera mexicana viene de un largo periodo de reducción del salario real, que empieza en 1974, y 44 años después continúa cayendo. El mexicano promedio ha perdido por lo menos dos generaciones, con lo que la caída es mucho más grave. En el periodo del milagro mexicano, el salario subió de forma constante y sostenida. Bajo los neopols, la caída no la detiene nadie y por lo visto seguirá cayendo sin oposición de la representación obrera, que se ha corrompido de manera escandalosa al igual que el resto de las élites. Si uno busca, sin duda, hay grandes centrales como la Confederación de Trabajadores de México. Las necesidades de este sistema explican la larga permanencia de muchos líderes sindicales al frente de sus sindicatos: la corrupción los hizo dóciles ante el poder del dinero y el gobierno. Por eso aprueban reformas antiobreras sin recato.

Con el plan de shock, muchos se benefician, porque en este capitalismo, las visiones románticas, idealistas, utópicas de justicia social y democracia real, siguen prohibidas. Los esfuerzos de Estados Unidos para hundir en el desorden, a los países dominados, para luego beneficiarse con su reconstrucción. O bien aprovechar las circunstancias para ayudar a crear desorden, tensiones sociales, catástrofe financiera, y que luego entraran a inclinar las acciones de gobierno hacia la satisfacción de los intereses estadounidenses. En México, el papel protagónico para llevarse los despojos, lo han cumplido los bancos y financieras. Existen evidencias sobre la participación mexicana en reuniones de alto nivel donde se establecía parte de esta estrategia. Bajo el manto ideológico de la Universidad de Chicago, se creó la gran Internacional Neocon, que está determinada a entregarle la riqueza mundial a una oligarquía rapaz y depredadora, y entre otras de las muchas instituciones que controlan se encuentran los bancos centrales, y México no es la excepción.

Continuaremos.

 

rodrigo.ivan@yahoo.com.mx

Analista político y de prospectiva social

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