26 mayo 2019
El Popular

Acantilado

Moreno Valle o la judicialización que se viene para Puebla

Por Israel VELÁZQUEZ G.. / junio . 27, 2018.

Si hacemos caso a encuestas serias e incluso a lo que comentan en corto hombres y mujeres del primer círculo de Martha Erika Alonso y Luis Miguel Barbosa Huerta, la elección del 1 de julio será de pronóstico reservado en el estado de Puebla.

Veamos.

A los estrategas de Martha Erika Alonso les funcionó la idea de que su candidata era víctima de violencia política de género; le funcionó sobre todo en el grueso de la población que, se quiera o no, violenta o es violentada en su vida diaria y, a pesar de ello, saben poco o nada de lo que es violencia política de género.

Esa estrategia mediática descolocó a Barbosa, quien pudo tener claro que no estaba sometiendo a nadie a violencia política de género, como finalmente falló el TEPJF al negar que referirse a Martha Érika Alonso como esposa de Moreno Valle sea violencia de género, pero jamás supo cómo revertir la creciente percepción social de que sí estaba agrediendo a la esposa de quien es visto como el rival real, el operador de Acción Nacional en el actual proceso electoral.

Habrá que reconocerle a Martha Erika Alonso el valor para deslindarse de un exgobernador, que además es su correligionario y su esposo. Aunque el deslinde está lejos de ser beligerante…, sólo podremos saber qué tan real es la separación de poder entre ambos si ella gana y asume como gobernadora; la otra posibilidad es que los poblanos asistan a una extrema representación de lo que es la pragmática.

Las encuestas, decíamos, pueden ser tan cerradas y totalmente ajenas a las cifras que los dos principales contendientes han soltado para asumirse como punteros con respecto del otro. De ahí que Andrés Manuel López Obrador se vea obligado a preocuparse por lo que pasa en Puebla con Barbosa; de ahí que sistemáticamente haya venido pidiendo observadores electorales para Puebla; de ahí que haya advertido que irán a tribunales si sus candidatos pierden las elecciones.

Pensar en judicializar las elecciones sólo es posible si lo que se tiene es un empate técnico entre la aspirante de la coalición Por Puebla al Frente y el de Juntos Haremos Historia.

López Obrador ha lanzado ya la alerta para Puebla, porque sabe que Moreno Valle Rosas es un operador eficiente en grado superlativo; porque sabe que también Enrique Doger conoce de cómo mover elecciones y votantes…, y porque sabe que entre Moreno Valle y Doger Guerrero trabaja Javier López Zavala, un político priista que ha aprendido a moverse con un perfil bajo sin que ello le quite dividendos y cuyos agravios, además, han sido perdonados por Moreno Valle. No sólo eso: ambos, rivales en las elecciones de 2010, han operado y gestionados juntos varios proyectos políticos en estos últimos siete años.

Los golpes que ha lanzado López Obrador contra el gran operador panista son, sin embargo, débiles. No basta que, como el pasado 3 de junio, recuerde a los poblanos que al ex gobernador Mario Marín le llamaban góber precioso y a Moreno Valle era conocido como el góber mafioso. Tampoco ha bastado que desde Durango haya dicho el 21 de junio que “si hay fraude en las elecciones de Puebla, de Veracruz, y en cualquier otra parte, si hay fraude, porque eso se percibe, se ve, no se puede ocultar, entonces se va a proceder legalmente, aunque ganemos la presidencia”.

Otros dos aspectos que tienen preocupado a López Obrador es que Puebla es una tierra a la que su esposa le tiene especial afecto y, por si eso no bastara, Barbosa se ha visto lento para generar una estructura que le ayude a ganar. El triunfo o fracaso del senador con licencia va a depender de lo que haga o deje de hacer el candidato presidencial.

¿Judicializar la elección? Sí, en Morena no tienen ninguna duda: “las elecciones en Puebla y Veracruz se van a judicializar” y Puebla tendrá, entonces, una batalla épica que irá más allá del 1 de julio.

israelvelazquez@gmail.com

*Director editorial de http://www.elpopular.mx/

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