19 julio 2019
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Las estafadoras: nada nuevo en el mundo del engaño

Por Noé IXBALANQUÉ BAUTISTA. / junio . 27, 2018.

Contrariamente a lo que algunos creen, el cine es un reflejo de la sociedad que lo genera. Esto es especialmente tangible en el cine comercial, pues los diversos estudios de mercado le indican a una empresa productora los contenidos y las formas que el mercado demanda. De esta manera, desde hace algunos años y debido al avance del feminismo en la sociedad, las cintas protagonizadas por mujeres atrevidas, valerosas y sagaces son más comunes. Este es el caso de la cuarta entrega de la franquicia Ocean´s llamada ahora Las estafadoras (Ocean´s 8, EU. 2018) escrita y dirigida esta vez por Gary Ross, con base en los personajes y situaciones creadas por George Clayton Johnson.

La hermana del fallecido estafador Danny Ocean, Debbie (Sandra Bullock) sale de prisión. Decidida a recuperar los años (y la riqueza) perdidos, y mostrando la misma capacidad que su hermano para el robo y la estafa, reúne a un grupo de mujeres con habilidades específicas y lejanas a la ética. Esta reunión tiene como objetivorobar uno de los collares más valiosos de la colección Cartier durante una gala en el MET. Este grupo de siete singulares mujeres está codirigido por Lou (Cate Blanchet), una estafadora muy efectiva, e integrado, entre otras, por una hacker por demás habilidosa (Rihanna) y una devaluada diseñadora de modas (Helena Bonham Carter). A ellas siete se integrará Daphne (Anne Hathaway) una ambiciosa mujer de la alta sociedad neoyorkina.

La historia de esta película es una actualización de la misma narrativa de la franquicia Ocean´s que además, recupera de otras cintas como La estafa maestra (TheItalian Job, Peter Collinson, RU, 1969) y El golpe (TheSting, George Roy Hill, EU, 1973), Así que no propone nada nuevo, salvo que ahora el equipo organizado para estafar y robar está integrado totalmente por mujeres.

Pareciera que Gary Ross nos quiere decir que la igualdad de oportunidades para ambos géneros incluye también el mundo del crimen y de la estafa. Sin realmente profundizar en esto, pues el cine comercial no emplea tiempo ni esfuerzo en ello, buscaría mostrar que los seres humanos, independientemente del género, somos semejantes subjetivamente. Por ello, desde la mente, desde la inteligencia y desde el conocimiento, no hay diferencia alguna. Así que cualquier labor que surja del sujeto humano, para bien o para mal, no distingue género, la astucia y la maldad no pertenecen a ningún género. Por lo mismo tampoco la torpeza y la bondad.

Sin el glamour de las tres entregas anteriores, y con actuaciones y dirección aceptables, Gary Ross nos presenta una cinta que no logra el éxito de la trilogía dirigida por Steven Soderbergh. Tal vez a Ross le falta esa astucia de los hermanos Ocean, y por lo mismo no logra mostrar algo nuevo en el mundo del engaño.

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