22 septiembre 2018
El Popular

Invitado

Inteligencia social en todas las canchas

Por Ana Lissette SEGOVIA PHILIP. / junio . 24, 2018.

Difícil decidir entre discutir sobre el mundial, las elecciones, la crisis migratoria o las políticas económicas que afectan a nuestro país. Todos temas actuales, todos con mayor o menor relevancia o atractivo. No obstante, en común tienen que los actores en estas “canchas” por diferentes que sean, han sido fuertemente criticados por las mismas razones: la falta de liderazgo, de consistencia, de transparencia o de humanidad.

Con riesgo a que el tema de esta opinión suene menos “sexy”, se debe decir que los acontecimientos hablan mucho más que los discursos de los líderes de estos ámbitos. Nos falta mucho por recorrer en términos de inteligencia social. Es verdaderamente desalentador notarlo en los aficionados cuando se creen con el derecho a insultar o enlodar los símbolos patrios de otras naciones, cuando se revela el trato dado a migrantes y otros grupos vulnerables, cuando se toman decisiones de relevancia para el país y las autoridades no informan abundante o adecuadamente a la ciudadanía o cuando se pretende utilizar a las personas como medios y no como fines durante las campañas.

El fin no justifica los medios. El ser humano es el fin, no el medio. Si se promete algo, se cumple. Se trata a los demás como le gustaría a uno ser tratado. Parece que en la educación elemental faltó completar algunas planas con estos principios.

Es indignante porque se llega a dudar si estas personas quieren engañar a los demás o a sí mismos. Se declara o publica una cosa y se hace algo muy distinto. Se presume de valores y los actos no son consistentes con los mismos. Esto genera enojo y desconfianza en los líderes, representantes o actores principales de dichas esferas, repercute en el ambiente y en resultados económicos, políticos y sociales.

Ahora bien, estas personas tienen o tuvieron familia, vecinos, amigos, profesores, colegas, parejas, etc. los cuales los conocen, al menos en parte. ¿Qué pasaría si previo a cualquier promoción, elección o partido ellos dieran una evaluación de la integridad, comunicación, trato a los demás que han desarrollado estas personas? ¿Qué diría del árbitro su cuñado? ¿Cómo evaluaría al candidato su profesor? ¿Qué evaluación daría del Presidente su anterior vecino?

Por supuesto que saldrían cosas desagradables, porque falta desarrollar la inteligencia social. Es necesario darle mayor importancia en el ámbito familiar, académico, social y cultural. Se requiere fortalecer la integridad, la empatía, el interés por las personas, la consistencia, el respeto, la prudencia y bueno, hasta la lógica y las formas (que por algo están).

No se habla aquí de popularidad, ni de poderío económico o status social. Ni siquiera de brillantez intelectual (aunque en ocasiones ayude).La inteligencia social aplica al trato que se da a los demás, en cualquier ámbito.

¿No quiere ser juzgado? ¿Quiere ganar la elección? ¿Quiere muchos “likes” reales? Trabaje, no abuse de los demás, no engañe, responsabilícese de sus acciones, involúcrese, respete, limpie, cumpla, escuche, aprenda, dé crédito a quien lo merece, observe, contrólese, no sea egoísta, no se pase el alto, sea puntual, vea más allá de su nariz, reconozca sus errores. Hagámoslo todos. Sin comparaciones. Por un mejor país, por un mejor futuro.

 

*Profesora Investigadora en el Departamento de Gestión y Liderazgo, Región Sur. Escuela de Negocios del Tecnológico de Monterrey en Puebla.

asegovia@itesm.mx / @LIZSPHILIP2

Las opiniones vertidas en este espacio no reflejan el ideario del Tecnológico de Monterrey en Puebla.

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