17 julio 2019
El Popular

La Moviola

Los increíbles 2: nostalgia y realidad.

Por Noé IXBALANQUÉ BAUTISTA. / junio . 20, 2018.

Con una impecable factura, algo que era de esperarse, llega a las salas cinematográficas de Puebla una de las cintas más esperadas de Pixar para esta temporada: Los increíbles 2 (Incredibles 2, EU, 2018) dirigida y escrita por Brad Bird, catorce años después de la primera entrega de esta naciente saga.

Esta cinta de animación inicia en el momento que deja la primera película, y que, lejos de la idea de que la familia de superhéroes ahora vivirá mejores momentos, su situación no mejorará. En su afán por liberar a la ciudad de un supervillano, nuestra familia de superhéroes causa una serie de destrozos que confirman al público y a las autoridades la razón de mantenerlos en la ilegalidad. Así que esta singular familia deberá permanecer con bajo perfil por un tiempo. Sin embargo un par de multimillonarios hermanos tienen un ingenioso plan de imagen pública para recuperar la legalidad de todos los superhéroes, y así restaurar la paz y armonía social. Y la encargada para este trabajo será la madre de familia Elasticgirl (voz de Consuelo Duval) dejando a Mr Increíble (voz de Víctor Trujillo) a cargo del cuidado de la familia y de las labores de la casa.

Si algo distingue a las películas de Pixar es la calidad de su animación y el gran dominio técnico de sus guiones que no deja ningún cabo suelto a partir del desarrollo de un tema bien fundamentado. En el caso de Los increíbles 2, Brad Bird plantea el intercambio de papeles en los géneros poniendo al mismo nivel de importancia el trabajo de la casa y la familia con el trabajo profesional. La vida privada y la vida pública tienen la misma importancia para mantener la armonía social, pues tal se gesta al seno de una familia y se extiende a su dimensión social.

De alguna manera Bird plantea a los hombres este principio, pero también busca decir a la mujer que la vida profesional tiene también su dificultad y su sacrificio, y que una falla en ese ámbito puede desatar problemas mayores. Resultaimprescindible el reconocimiento de ambas dimensiones, la familiar y la profesional, para reconciliar la ociosa pelea entre géneros al respecto, y recuperar con ello la armonía necesaria para el sano desarrollo de las generaciones venideras, en este caso representados por los hijos. Tal reconocimiento sólo puede surgir cuando cada uno experimente la del otro, tal y como lo plantea la corriente filosófica del Pragmatismo de William James.

Llama la atención que en esta segunda parte se subraye la estética futurista, especialmente en la arquitectura pero también en la propuesta gráfica que desde la presentación de la película Bird deja perfectamente clara. Esta corriente artística tuvo un desarrollo tardío, pero impactante, en los Estados Unidos en las décadas de los 50 y los 60 del siglo pasado. Este gusto por esa estética la podemos percibir en Bird en su cinta El gigante de hierro (The Iron Giant, EU, 1999) como una suerte de presagio a su buena labor cinematográfica.

Se une a esta influencia nostálgica en Bird la atmósfera de las películas clásicas de espionaje, especialmente de la saga original de James Bond, no sólo en la música, sino en la configuración de los villanos y sus ámbitos. En el caso de la primera entrega se trata de una isla como guarida tecnologizada del villano, como vimos en varias películas de Bond; y en barco con tecnología de vanguardia que también hemos presenciado en las cintas del espía más famoso. A esta nostalgia se una la música en una clara referencia a este género y tal vez como un homenaje que permite a nuevos públicos relacionarse con este tipo de películas.

Nostalgia para los papás que les plantea un tema contemporáneo con una buena narrativa para los niños que aún no han entrado a ese mundo que los adultos llamamos realidad.

Te puede interesar