25 septiembre 2018
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La pequeña brujita: cine alemán para niños y niñas

Por Noé IXBALANQUÉ BAUTISTA. / junio . 06, 2018.

El alemán de origen checo Otfried Preussler, uno de los autores infantiles más celebrados del siglo XX, inicia uno de sus cuentos con Érase una vez una pequeña bruja que todavía sólo tenía ciento veintisiete años..., y a partir de ello se desarrolla la aventura de una marginada por ser buena. Esta historia que rescata valores éticos para los pequeños lectores ahora ha sido llevada con acierto a la pantalla grande por el cine europeo en La pequeña brujita (Die KleineHexe, Alemania/Suiza, 2018) del director suizo Mike Schaerer.

La pequeña brujita (KarolineHerfurth)vive en una cabaña en medio de un frondoso bosque,acompañada solamente por Abraxas, un viejo y noble cuervo. Ella desea pertenecer al clan de las brujas que cada año, durante la celebración de la noche de brujas danzan en un aquelarre. Pero ella no puede participar ya que es demasiado joven. Sin embargo, rompe la regla y es castigada por ello. Ahora la pequeña brujita tiene un año para aprender hechizos de un enorme libro y demostrar que es una buena bruja. Con ahínco ella aprende todo lo que hay en el libro, ayuda a varias personas que viven en la aldea cercana y especialmente ayuda a los niños. Sin embargo, eso le traerá problemas al grado de ser expulsada del clan de las brujas y poder perder su magia. Ella no comprendió que ser una buena bruja es ser una bruja mala.

Una cinta dirigida al público infantil que, al igual que el cuento literario en el que se basa, busca mostrar que la ética es el mejor camino para ser una buena persona. Hacer lo correcto para los otros sin esperar necesariamente una recompensa es lo que hace una buena persona, es el camino hacia una de las grandes virtudes griegas que es lo bueno. Esta virtud junto con lo bello y lo verdadero forman una triada que ennoblece al ser humano dotándole de sentido de ser y valor en su paso por la vida. Lamentablemente el advenimiento de la modernidad que privilegió la razón por encima de estas virtudes trajo consigo la práctica de lo opuesto a lo bello, a lo verdadero y a lo bueno. La corrupción, la impunidad y la ambición son ejemplos de estas prácticas lejanas a la ética que están destruyendo al mundo. Es por ello que es interesante que se recupere esta reflexión en los niños que desde 1957, cuando Preussler publicó este cuento, ya era harto necesaria.

Con un trabajo fotográfico notable fundamentada en una paleta de colores policromáticaque muestra una visión diferente a la tradicional narrativa europea, Schaerer presenta al bosque y a los personajes como las brujas lejos de esa oscuridad tradicional.La pequeña brujita es la apuesta para decir que detrás de toda esa oscuridad, tal vez ya estereotipada, se puede ver el color si se cambia la mirada. Ese cambio lo hace alguien que es noble de espíritu como el de los niños. Así que los espectadores, sin importar la edad, vemos a un mundo colorido tal y como lo mira un niño.

Con un par de premios otorgados por el cine alemán y suizo respectivamente, y por sus valores de producción, esta esuna película recomendable para llevar a los niños y después charlar con ellos acerca de las buenas acciones, especialmente si se tienen poderes mágicos, además de poder ver una propuesta de narrativa infantil fuera de esquema que Hollywood nos tiene mal acostumbrados, algo así como lo hacen las brujas malas del filme hacen con la gente de la aldea.

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