22 mayo 2019
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Nunca estarás a salvo: Realmente nunca estuvimos acá

Por Noé IXBALANQUÉ BAUTISTA. / mayo . 30, 2018.

La perversión, la crueldad y la inhuma ambición están en todas partes del mundo que habitamos y reproducimos. Y están arropadas y protegidas por la corrupción e impunidad de quienes deberían luchar por eliminarlas. Por el contrario, son los gobernantes y los poderosos los que son los perversos, los crueles y los inhumanos ambiciosos. Y mientras la gente común vive sin percatarse de ello, sin existir para el poder y ser simplemente objeto y materia prima para esos intereses. Bajo esta poderosa idea está construida la premisa de Nunca estarás a salvo (You Were Never Really Here, Reino Unido/Francia, 2017) de la directora escocesa Lynne Ramsaycon la destacada actuación de Joaquin Phoenix.

Joe (Joaquin Phoenix) es un asesino a sueldo cuya principal labor es rescatar a menores de edad de redes de trata de personas,asesinando a los perversos que son parte de tales redes. Es decir, hacer justicia de propia mano ante la impunidad del sistema. Joe, veterano de guerra, vive con su madre anciana y es atormentado por su violento pasado, tanto por el trato de su padre durante su niñez, como de la violencia extrema que presenció en la guerra. Su nuevo contrato consiste en rescatar a Nina (EkaterinaSamsonov) la hija de 12 años del senador Votto(Alex Manette)y asesor de campaña del gobernadorpara su reelección. Al rescatar a la niña de un grupo de criminales que la prostituía para los poderosos, destapa una red de perversión que incluye al propio gobernador y otros poderosos que, impunes, utilizan los recursos institucionales para asesinar con toda crueldad e inhumanidad a la red social y laboral de Joe, incluyéndolo.

Con una reveladora economía narrativa, Ramsay se avoca a los hechos esenciales de la trama para revelar la maldad humana que atormenta a la postura ética y ontológica de Joe. Desde la interiorización propia del film noir, vemos la aparente contradicción de un asesino a sueldo que tiene la suficiente sensibilidad humana para castigar a los perversos y crueles que tratan a los otros como objetos para satisfacción de sus deseos, Contradicción que tiene como origen la propia niñez de Joe y la extrema violencia con que la ambición de unos destruyó la vida de otros, de la que fue testigo y en momentos participante.

El conflicto de Joe es el conflicto de la humanidad actual ante la creciente maldad de los poderosos y la impunidad con que operan sus redes para satisfacer sus bajos instintos que los revela como perversos. Y esos poderosos son los que gobiernan y usan los recursos institucionales para mantener su verdad invisible para la realidad. Joe es la metáfora de ese deseo de venganza ante la corrupción institucional que mantiene esa impunidad mientras corrompen los cuerpos y los espíritus de las niñas.

Con maravillosas referencias como homenaje a Taxi Driver (Martin Scorsese, EU, 1976), Psicosis (Psycho, Alfred Hitchcock, EU, 1960) y Ojos bien abiertos (Eyes Wide Shut, Stanley Kubrick, RU/EU, 1999) la directora escocesa no tiene empacho en revelar esa maldad humana que se encuentra en todos lado de este mundo y que margina a la persona normal que tengan una pizca de conciencia y de ética. Esa maldad extiende sus tentáculos y nos mantiene cautivos de ella. Sólo queda la venganza y morir en el intento.

Basada en la novela homónima de Jonathan Ames, Lynne Ramsaynos forza a reflexionar la realidad. Nos dice que estamos solos. Que nunca estaremos a salvo. Somos sólo objetos de uso de los poderosos. Pasaremos por la vida sin sentido de ser. Por ello nunca pasamos por la vida. Nunca nos pertenecieron nuestros cuerpos. Nunca nos perteneció la conciencia. Realmente nunca estuvimos acá.

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