16 octubre 2018
El Popular

La opinión del Búho

Elecciones y segundas vueltas

Por José Juan ANZURES. / mayo . 30, 2018.

El pasado domingo 27 se celebraron elecciones presidenciales en Colombia. De los 7 candidatos que contendían, 3 tenían posibilidades reales y así se manifestó en los resultados. Iván Duque obtuvo 39.15 por ciento de los votos; Gustavo Petro obtuvo 25,08 por ciento y Sergio Fajardo 23.73 por ciento. Podríamos asumir que el ganador fue Iván Duque pero a diferencia de nuestro sistema electoral, en Colombia, como en otros países, existe la segunda vuelta electoral, también denominada balotaje.

La segunda vuelta electoral consiste en convocar a una segunda ronda de elecciones cuando alguno de los candidatos a un puesto de elección popular no logra obtener la mayoría del 50 por ciento de los votos, de tal forma que la segunda rondase disputa sólo entre aquellos que obtuvieron el mayor número de votos, es decir,  entre el primer y segundo lugar en la votación y quien obtenga la mayoría en esta segunda ronda será el candidato definitivo.

Esta figura es recurrente en muchos países de América latina como Perú, Argentina, Brasil, Chile, Uruguay, Costa Rica y Guatemala, así como en otros países del mundo. Empero, México no contempla la segunda vuelta en su sistema electoral, de tal forma que basta con que un candidato a un puesto de elección popular obtenga un porcentaje mayor que sus contrincantes en las elecciones para que sea el ganador de la contienda.

Esto ha ocasionado que en los últimos años los ganadores de las elecciones presidenciales y también de algunas gubernaturas, lo hagan con apenas 30 por ciento de los votos del padrón electoral. En el 2006, por ejemplo, Felipe Calderón ganó la elección con 35.91 por ciento mientras que López Obrador obtuvo 35.29 por ciento. En la elecciones de 2012 Peña Nieto ganó con 38.20 por ciento del padrón electoral, mientras que López Obrador obtenía 31.57 por ciento. En las elecciones que se avecinan se percibe que el candidato de Morena tiene una preferencia “bruta” de 32.6 por ciento (según datos de Mitofsky), mientras que Ricardo Anaya tiene 20 y José Antonio Meade 14.5 por ciento. El sistema resulta tan absurdo que incluso aunque hubiera una abstinencia del electorado de 99.99 por ciento y una sola persona votara por un candidato, ese candidato sería el ganador de la contienda y el presidente de la República; así lo llegó a expresar en algún momento el expresidente López Portillo respecto de las elecciones de 1976, como era el único candidato a la presidencia “con que su mamá hubiera votado por él” hubiera ganado las elecciones.

Si el sistema de democracia representativa pretende precisamente que la población esté representada y esta representación se materializa mediante la elección de unos candidatos a través del voto, pues por definición, la democracia exige que esos candidatos lleguen a ocupar cargos públicos con el apoyo de la mayoría. Sin embargo, en nuestro sistema electoral los presidentes y gobernadores que ganan contiendas no lo hacen con el respaldo de la mayoría sino de la minoría, pues la verdadera mayoría poblacional dispersa su voto entre las distintas opciones que hay e incluso absteniéndose de votar o anulando su voto.

La segunda vuelta electoral pretende palear estas contradicciones del sistema representativo ofreciendo las siguientes ventajas: 1) garantiza la existencia de una verdadera democracia, en el sentido que, quien gane la elección lo haga con una mayoría real del electorado; 2) en esta tónica, quien gana la elección en una segunda vuelta, lo hace con legitimidad y respaldo de la población; 3) se evita o elimina la dispersión del voto entre opciones que, si bien tienen el derecho a competir, no tienen una posibilidad real de ganar; y 4) se promueve un voto más reflexivo al permitir que la población vote en dos ocasiones analizando las opciones de los candidatos con posibilidades reales de ganar.

Es cierto que para las próximas elecciones de julio ya no se puede incluir ningún tipo de reforma que contuviera esta herramienta en nuestro sistema electoral, pero debería ser una opción a tomar en cuenta para que en las próximas elecciones a presidente y gobernadores gane verdaderamente la mayoría y no una minoría.

*Decano Región Sur. Escuela de Ciencias Sociales y Gobierno

 

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