19 mayo 2019
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La Moviola

Descubriendo a Morrisey: la invisible genialidad

Por Noé IXBALANQUÉ BAUTISTA. / mayo . 23, 2018.

Los amantes de la películas biográficas del ámbito musical se decepcionarán con Descubriendo a Morrisey (Englandis Mine, Reino Unido, 2017), la ópera prima del director británico Mark Gill, en la que se narra la juventud del cantante y letrista de la escena rock-punk de los ochenta Steven Patrick Morrisey, antes de The Smiths y de ser solista a la separación de este grupo.

Gill nos muestra al joven Morrisey (Jack Lowden) que en la década de los setenta intentó llevar una vida como la de cualquiera pero sus atisbos de genialidad literaria y su inteligencia cuestionadora de la realidad y de su construcción, no le permitieron ser como cualquier persona. Sus trabajos de oficinista e intendente, llenos de rutina e intrascendencia solamente lo sumergieron en crisis existenciales y en depresiones. El escape a ello y a su incapacidad para socializar fue en los textos poéticos que escribía y que fueran, a la larga, las enigmáticas letras de sus canciones. Fue Linder Sterling(Jessica Brown Findlay) una artista gráfica y musical del movimiento punk quien con su amistad valoró los atisbos de genialidad de Morrisey, le introdujo en el mundo música de Manchester, la ciudad donde ellos vivían, y le apoyó moralmente ante los golpes de una realidad que no le comprendía. La otra figura importante en esa etapa de la vida de Morrisey fue Elizabeth, su propia madre (SimoneKirby), quien le acompañó en sus depresiones e incursiones fracasadas al mundo social, musical y artístico.

Lamentablemente la figura tan enigmática, extravagante y soberbia que envuelve la genialidad literaria y musical de Morrissey, el ídolo de Manchester, amado y repudiado al mismo tiempo, el que no tiene pelos en la lengua a la hora de criticar al poder, el artista influyente de una generación, al menos en Inglaterra; no es explorado lo suficiente en este largometraje que deja mucho que desear y que poco aporta para conocer a la persona detrás del personaje.

El guión está hecho para recrear anecdóticamente pasajes de la juventud de Morrisey y la actitud incomprensiva que la mayoría de las personas tuvieron con él, comenzando por su propio padre. El guión está hecho para mostrar su enorme afición a los libros y a la escritura como refugio a su timidez e incapacidad para generar relaciones sociales significativas. Sin embargo el guión no explora la mente del creador, posible genio, en la figura del tipo “raro” del barrio. Una película biográfica no se debe quedar en las acciones y los actos que dieron pie al valor histórico de un personaje, sino explorar lo que hay detrás de esas acciones y de esos actos, es decir, explorar la mente de ese creador.

A Mark Gill le faltó hacerse una pregunta vital para conocer a la alguien, esa pregunta que si se hacen The Beatles en una de sus canciones, por ejemplo: Whatgoeson in yourmind? (¿Qué tienes en la mente?) y llevar su posible respuesta a la pantalla. Ejercicio cinematográfico que si hace Oliver Stone en Th eDoors (EU, 1991) al explorar la mente atormentada –como la de todo genio- de Jim Morrison y sumergirnos en su mundo. Esa experiencia estética que sólo en cine puede crear para mostrar una interpretación a la mente de un creador, es lo que no vemos en Descubriendo a Morrisey ,lamentablemente.

Finalmente no descubrimos a Morrisey y su figura seguirá, pese a su genialidad, invisible para las nuevas y futuras generaciones.

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