23 julio 2019
El Popular

La Brecha

La gestión

Por Eduardo GÓMEZ GÓMEZ. / abril . 23, 2018.

Es un hecho que algunas de las actividades que realizas te resultan muy sencillas.

En algunas, eres muy bueno, te has convertido en un especialista, un experto, un maestro. Sea que seas ama de casa, obrero, empleado, cocinero, panadero o gerente, generalmente puedes notar que algunas actividades te resultan más sencillas que otras, o al menos al principio algunas te parecieron más difíciles, y tal vez con la práctica también te hiciste muy hábil y diestro en hacerlas.

Si te detienes a observar esa actividad, tal vez te parezca ya tan sencilla y obvia que te sorprenda que otros no la puedan hacer. Sí, es “desesperante” que alguien intente hacer algo para lo que tú eres muy hábil, pero al estarlo intentando parece como si tuviera los ojos vendados y buscara darle a una piñata. Y mientras tú lo observas, tal vez quieras intervenir: a) En algunos casos, sí interviniste, ¿cierto? ¿Para qué te ibas a esperar a ver que esa persona echara a perder lo que estaba haciendo? Tú sabías que no se hacía cómo lo estaba haciendo esa persona. b) En otros casos, disfrutaste viendo cómo esa persona se metía en problemas, y daba vueltas en círculo tratando de explicarse que estaba haciendo mal.Y hasta podías cantarle: “¡dale, dale, dale; no pierdas el tino, porque si lo pierdes, pierdes el camino…”c) En otras más, tal vez sólo alzaste los hombros. Y es posible que haya variantes a estas tres posibilidades principales.

Es curioso que, en algunas ocasiones, aunque le diste “las indicaciones precisas” que “tú considerabas adecuadas y claras”, la persona no logró el resultado que “se esperaba”, o el “que tú esperabas”.

Y esto le pudo pasar a una mamá enseñando a cocinar a su hijo, a un supervisor entrenando a un nuevo integrante, a un director instruyendo a gerente, o a un maestro dictando procedimientos a sus alumnos.

En cada uno de estos momentos, hay una estructura general que rige el proceso, y desde luego rige cualquier proceso, sea natural, social o de cualquier otra índole. Aquí, lo analizaremos sólo para los procesos que el hombre realiza para obtener un resultado, pues el hombre gestiona los procesos.

En la Norma ISO 9000:2005, que corresponde a Sistemas de gestión de la calidad. Principios y vocabulario, se proporciona la siguiente definición: “gestión: actividades coordinadas para dirigir y controlar una organización”.

Encontramos entonces que el propósito de la gestión consiste en primera instancia en a) dirigir, que consiste en dar o establecer un rumbo, destino o propósito, y en b) controlar, que consiste en establecer los parámetros de lo aceptable dentro del ámbito en el que se aplica, que puede ser el hogar, la familia, el trabajo, las relaciones interpersonales, etc., fija parámetros y objetivos.

Ampliemos este concepto, definamos ahora un sistema de gestión, conforme a la misma fuente: “sistema de gestión: sistema […] para establecer la política y los objetivos y para lograr dichos objetivos”. En este sentido, se entiende por gestión el establecer una política (la dirección), unos objetivos (el control) y la forma de lograr esos objetivos.

Así, cuando “hacemos una actividad”, aunque parezca una obviedad, lo esencial no es hacer la actividad, sino lograr un resultado o producto. Cuando tú eres especialista o experto en algo, entonces significa que tú eres hábil o diestro para obtener un resultado específico. De hecho, para ello es que haces tales actividades. El resultado de esas actividades que realizas y en las que es factible verte como diestro sería el objetivo específico de la actividad. Las actividades que te llevan al resultado esperado se reducen entonces a lasque necesitas para lograr ese resultado.

¿Te hace sentido?

Cada que obtienes algo en lo que eres especialista o eres muy bueno, implica que tenías una dirección específica y claridad sobre lo que obtendrías, y la habilidad para lograrlo, es decir, eres hábil para gestionar ese proceso. Y, ¿cuántos gestionas?

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