18 enero 2019
El Popular

Invitado

Puebla no era así

Por Miguel Barbosa Huerta. / marzo . 30, 2018.

Ni en estos días la violencia da tregua. El pasado fin de semana y lo que va de ésta, se registraron diversos enfrentamientos entre las fuerzas del orden y grupos criminales en  varias entidades del país. Las más importantes, en Nuevo Laredo y Reynosa, Tamaulipas; en Michoacán,  donde primero fue encontrada una camioneta con 15 cuerpos  y días después, una más con cinco. En Nayarit donde fueron hallados dentro de una casa en una céntrica colonia, seis personas sin vida, con huellas de tortura y en estado de descomposición. Mientras tanto en Jalisco continúa la búsqueda de los tres estudiantes de cine desaparecidos, ante la indignación de la sociedad que no se cansa de exigir su localización.

Puebla no es la excepción a esta ola que está arrasando con la tranquilidad de nuestro país. Un breve recorrido por las crónicas periodísticas de las últimas cinco semanas, evidencian que se han registrado diversos hechos violentos; algunos relacionados con personas que participaban de alguna u otra manera en las campañas electorales en curso, que son de todos conocidos; otros, están en una lista de actividades de grupos del crimen organizado,  ya sea en el robo de combustible, los asaltos a trenes y transporte o los que han protagonizado las balaceras en las calles de la capital, como los que ocurrieron en las colonias Francisco Javier Clavijero, los Héroes y la Aurora, y que nos demuestran que los enfrentamientos de este tipo ya llegaron a la capital de nuestro estado.

Todo esto resulta en extremo preocupante. Existe un claro deterioro de la convivencia social. Reitero que ante estos hechos de violencia, debemos apoyar a las autoridades para que ejerzan sus funciones, como garantes de la seguridad pública y para que éstas investiguen de manera inmediata y garanticen el estado de derecho. No podemos permitir que las instituciones se vean rebasadas por las acciones criminales. Esto ocurre cuando las autoridades son negligentes, omisas o simplemente, incompetentes. En ese momento se instala un escenario de impunidad, donde nunca se sabe quienes son los responsables y a las víctimas nunca se les hace justicia.

Si bien, como se ha dicho en los medios de comunicación, los actos violentos ocurridos en la capital, son producto de la presencia de uno de los cárteles de mayor crecimiento en el país y corresponde a las autoridades federales la parte fundamental de las operativos para enfrentarlos, las autoridades estatales no pueden permanecer inmóviles o a la simple expectativa. Esto sólo funcionará con mejores niveles de coordinación, con desplegar protocolos y acciones profesionales, para evitar que nuestras calles se conviertan en campos de batalla de los grupos criminales. Las autoridades tienen nuestro apoyo, pero tienen que actuar con responsabilidad y eficacia.

Puebla merece y debe ser más seguro. Poco sabíamos de feminicidios, violencia, asaltos, impunidad. La sociedad exige vivir en paz, las mujeres merecen poder salir seguras, vivir en un entorno de convivencia y seguridad. Los poblanos queremos una vida libre de violencia. Deseamos un estado en pleno respeto de la legalidad, de paz y de bienestar, a una vida sin miedo.

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