25 septiembre 2018
El Popular

La Moviola

El proyecto Florida: la sombra de la felicidad

Por Noé IXBALANQUÉ BAUTISTA. / marzo . 28, 2018.

Vivir a la sombra del parque de diversiones Magic Kingdom ubicado en Walt Disney World Resort en Lake Buena Vista, Florida; es vivir una de las aristas más dolorosas de la verdad detrás del capitalismo y de uno de sus icónicos artificio serigido como el lugar “más feliz del planeta”. Y eso es lo que nos muestra el cineasta independiente Sean Baker a través de los ojos inocentes y traviesos de una niña de seis años de edad en su aplaudida película El proyecto Forida (The Florida Project, EU, 2017).

El mundo infantil está construido desde una percepción totalmente ajena a la de los adultos. Por ello, a sus seis años de vida, Moonee (Brooklynn Kimberly Prince) no tiene conciencia de ser una desposeída, ni tampoco sus amiguitos con los que vive travesuras todos los días de ese verano en un motel cercano a Magic Kingdom, en Florida. Halley (Bria Vinaite) es la madre de Moonee, que irresponsable, adicta y sin planes, tiene que vender -y venderse- en la calle, robar o estafar para pagar el alquiler semanal de la habitación de Magic Castle, el motel color púrpura donde viven. Los días pasan, y para la pequeña y su pandilla, todo ocurre exactamente igual: explorar espacios prohibidos para ellos, pedir dinero para comprar un helado, espiar a los vecinos y de repente incendiar departamentos abandonados, tan abandonados como los son la suerte de familias que viven en cada habitación de ese motel. Solamente Bobby (un estupendo Willem Dafoe) el gerente del lugar parece conocerles y ser empático con ellos, pero también tiene el carácter necesario para hacer que el negocio marche correctamente. Bobby es el único ser humano real para ellos, especialmente para Moonee, pero él no puede hacer nada cuando el Estado se presenta para quitársela a su madre. Moonee experimenta en ese momento la verdad de su condición de desposeída del sistema y su única salida es querer vivir la realidad fantástica de Disney.

Baker muestra con una estética en colores pastel la cotidianidad con toques de humor, para revelarnos el gris drama que significa ser un desposeído en el país más poderoso del mundo y en uno de los más ricos. El director neoyorkino usa por ello grandes angulares para mostrarnos esa contradicción. Nos muestra el paisaje florido que enmarca, contrastantemente, la vida sin sentido de sus protagonistas. Un paisaje, natural y urbano, que permanece indiferente a esas vidas. Ello recuerda irremediablemente a Los 400 golpes (Les quatre cents coups, Francia, 1959) la obra maestra de François Truffaut.

Baker nos muestra que vivir en la inmediatez dentro de la sociedad líquida, dicho en términos del sociólogo polaco Zygmunt Bauman, es no existir. Moonee a sus seis años no tiene futuro, ella usa su conocimiento y sus habilidades solamente para estar bien en el momento. Conocimientos y habilidad que ha adquirido en la experiencia con su madre. El hecho de que el Estado separe a la niña de su único vínculo emocional con la que ha construido sentido de vida es tan sólo el inicio de una vida sin trascendencia. Adicciones, actos ilegales y embarazo adolescente son la historia que le espera a Moonee y sin embargo hoy es una niña normal, traviesa, inocente, astuta y feliz… muy feliz. Es la realidad en la que nació, construida por una sociedad que la mira, pero no la observa, que busca ser feliz sin importar si el otro existe y cómo lo hace. Es la sociedad líquida que se divierte en las empresas Disney, y con ello percibe una felicidad tan escenográfica como el castillo de Cenicienta en Magic Kindom, que no observa a dos pequeñas niñas correr hacia esa simulación de castillo en busca de algo que no hallarán ahí. Vivir a la sombra de ese mundo es vivir en la nada y ser nadie, es estar condenado a ser nadie. Moonnee está condenada a ello, a ser nadie como lo es su madre, ante los ojos insensibles de la sociedad y los ojos disimilados del Estado.

Quien tiene ojos para ver a Moonee y a Halley como una familia integrada por seres humanos es Bobby, interpretado magníficamente por Willem Dafoe, pero no puede hacer mucho por ellas, salvo comprenderlas, abrazarlas, cuidarlas y apoyarlas con algo de dinero, todo en la medida de sus posibilidades. Al final de cuentas, Bobby es también parte de esa parte de la sociedad que vive a la sombra de la riqueza. Con esta interpretación, Dafoe se ha llevado varios premios y una nominación al Óscar como actor de reparto, y no es para menos.

Sean Baker nos presenta un película de bajo presupuesto pero de alto contenido con una gran sensibilidad humana que nos muestra, con una estética apastelada de la cotidianidad, la vida de personas que nadie ve, pero que están ahí. Están ahí en los lobbies de los hoteles de categoría vendiendo algo, o están ahí en la calle pidiendo ayuda. Ellas están ahí, viviendo en un mundo púrpura a la sombra de la riqueza. Ahí, en esa sombra vive Moonee y ahí, a sus seis años, dejará de existir. Ahí, a la sombra de la felicidad.

Te puede interesar