18 julio 2019
El Popular

Stalingrado

80 años no son nada

Por Rodrigo ROSALES ESCALONA. / marzo . 24, 2018.

Los hombres han sido siempre en política víctimas del engaño de los demás y del engaño propio, y lo seguirán siendo mientras no aprendan a diferenciar detrás de todas las frases religiosas, políticas y sociales, los intereses de una u otra clase

Lenin

 

El presidente Enrique Peña Nieto, dijo que: “cuesta trabajo explicar e ilustrar, a la sociedad el beneficio de cada una de las reformas”. A su vez, lanza sus dardos contra Andrés Manuel López Obrador de revisar los contratos petroleros y frenarlos, porque Peña aseguró que la reforma energética es clave para el desarrollo del país, porque la modificación constitucional terminó con un modelo agotado, que ubica al país entre los pocos del mundo con un sistema cerrado. De ahí que se lanza, augurando que: “francamente, no era ni rentable, ni posible que siguiera dando beneficios a la sociedad mexicana. Logramos hacer un gran cambio estructural, que está posibilitando que participe el sector privado, y que el Estado mexicano no tenga que arriesgar, distraer, recursos que puede ser dedicados a otras asignaturas o necesidades”.

Es claro que, como tecnócrata, además de sumiso a los capitales extranjeros, está obligado a emitir semejante idea. Sin embargo, al colocar a la historia como un estorbo, tiene razón, porque es la misma quien le reclama la privatización del petróleo, luego de que se cumplieron 80 años de su expropiación. Es decir, se apega al imperialismo económico, en cuanto a la penetración pacífica del capital extranjero en países políticamente débiles y económicamente subdesarrollados, hasta el punto de que, como México, están impedidos para dominar sus propios recursos de la manera que creen impedidos para dominar sus propios recursos de la manera que creen más adecuada. Siendo el enclave económico la industria dominada por el capital extranjero que explota recursos naturales para ser consumido en mercados externos, o países inversores. De esta forma, el enclave se encuentra prácticamente desligado del país en donde se halla situado físicamente y es parte integral de otro u otros sistemas económicos. En sí, gracias a unas autoridades que carecen de identidad como sentimientos de desarrollo económico y productivo de dichos recursos naturales, les es fácil privatizarlos, argumentando la ineficiencia de su operatividad.

El largo proceso de reformas políticas, económicas y sociales que se han instaurado en los últimos 30 años, desde Carlos Salinas de Gortari hasta Enrique Peña Nieto, son la causa principal del actual desastre económico y social del país.

El neoliberalismo comienza a incrustarse en nuestro país desde el gobierno de Miguel de la Madrid, pero es con Carlos Salinas de Gortari, que la corriente capitalista comienza a tener forma de gobierno. Quien da pie a las reformas constitucionales, con el fin de ir privatizando a la nación.

En conjunto, las expresiones son las mismas, insistir que, para el desarrollo nacional y bienestar social, se requiere el adelgazamiento del Estado, así como eficientar el aparato productivo de Pemex y CFE, porque ya antes, con Ernesto Zedillo, se privatizaron Ferronales.

Lázaro Cárdenas promulgó la expropiación petrolera el 18 de marzo de 1938, y Enrique Peña Nieto decretó la Reforma Energética el 20 de diciembre de 2013, lo que significa acabar con el legado del General y de la Nación. En el entendido de que las modificaciones constitucionales en materia de hidrocarburos, regresaron al país a la época en la que las compañías extranjeras dominaban los recursos petroleros de la nación.

El cardenismo no solamente ha sido traicionado, sino que hemos dado marcha atrás, porque las compañías extranjeras no derramaban nada sino todas sus utilidades se iban a favor de sus dueños. En 1938, la nación se enfrenta a la prepotencia del capital extranjero frente a las necesidades del país. Hoy, la reforma energética está lejos de cumplir los objetivos que se anunciaron cuando fue aprobada, siendo que únicamente beneficia a corporaciones extranjeras y a una élite empresarial y política.

La cleptocracia no actúa en favor del interés público, actúa en favor de unas cuantas compañías y visión económica tecnócrata. Claro que debemos decir que esto tiene un origen político económico, llamado “La doctrina del shock en México”. Es decir, los cambios estructurales implementados desde el exterior en los terrenos político y económico mexicanos fueron introducidos mediante la doctrina del shock, debido a la magnitud de los mismos y la resistencia que encontrarían bajo condiciones “normales”, en beneficio de grandes capitales.

Daremos seguimiento en otras dos partes, donde nos dará coraje la conclusión.

rodrigo.ivan@yahoo.com.mx

*Analista político y de prospectiva social

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