21 mayo 2019
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Una mujer fantástica: reconocimiento al rechazo

Por Noé IXBALANQUÉ BAUTISTA. / marzo . 14, 2018.

La oportunidad de ver buen cine latinoamericano en las pantallas cinematográficas poblanas es casi inexistente, para ello es necesario que una de estas cintas gane un Óscar a la mejor película en lengua no inglesa, lamentablemente, pues si una cinta latinoamericana recibe reconocimientos en el prestigiado Festival Internacional de Berlín, por ejemplo, no es motivo suficiente para programarla en las salas poblanas. Así que inmediatamente quela cinta chilena Una mujer fantástica (Sebastián Lelio, Alemania/Chile/España/EU, 2017) recibió el Óscar se programó su exhibición limitada en nuestra ciudad. Y resulta ser una película imprescindible para comprender los tiempos actuales donde el cambio es uno de los constructores esenciales de la cotidianidad.

Orlando (Francisco Reyes) a sus 57 años se siente completo y pleno pese a su divorcio y la soledad consecuente. Eso se lo debe a Marina (Daniela Vega), una joven que le ama sin restricciones pese a la diferencia de edad. Ambos hacen planes para pasar unos días maravillosos en las majestuosas cataratas del Iguazú, pero Orlando sufre una apoplejía y entonces la realidad social, la que está en la cotidianidad de los otros, no en la de ellos, se encarga de mostrar a Marina otra verdad, la cruel, oscura y deshumanizante. La familia de Orlando rechaza violentamente a Marina por ser quien es, lejos de ser como nació. Marina entonces siente que solamente puede expresar su ser en el mundo oculto del espectáculo, ya sea cantando salsa en bares gay, o en su extremo, en una sala de conciertos, pues posee una maravillosa y educada voz de soprano. Pero algo le queda claro a Marina:nunca podrá aspirar a ser una mujer más en el mundo normal. En ese mundo cotidiano que construye la percepción de una realidad única, estandarizada y poco humana, donde Marina es una mujer fantástica.

Como el director experimentado que es, el chileno Sebastián Lelio muestra en esta cinta a una sociedad intolerante y reaccionaria que se aferra a las formas tradicionales para las relaciones familiares, sociales y de pareja. Sociedad contradictoria que permite la existencia de personas transgénero pero lejos y ajena de su mundo conformado desde la tradición. Si bien la ciencia ha permitido que las personas puedan cambiar de sexo y de género, la sociedad está rezagada con respecto a la convivencia cotidiana con personas cuyo cuerpo ha cambiado, pero su ser aún es humano. Esta sociedad, tan semejante a la nuestra en su comportamiento y en su cosmovisión, ha designado la existencia a personas con diferencias en sus preferencias sexuales y a los que han optado por cambiar radicalmente de identidad sexual y de género al mundo oscuro, escondido y nocturno del bar y del espectáculo de cabaret. Pero no les permite que ellos o ellas puedan desarrollar un talento en un trabajo normal, de estar en el mundo cotidiano para ser y existir para ese mundo.

Con un excelente guión que muestra la diversidad contrastante de la cotidianidad así como aquello que en esa cotidianidad resalta y creemos que tiene algún significado relevante, para luego regresar a una normalidad que ahoga por su falta de humanismo tan lleno de irrelevante rutina. Sólo un tiempo y un espacio significante ocurrió en la vida de Marina, pero efímero como la liquidez del agua, y fue la que construyó con Orlando. Una relación entre dos personas marginadas por esa sociedad incomprensiva, que encuentran en sí mismos, como pareja, ese oasis en medio del desierto que es la ciudad con su sociedad neoliberal. Ella es marginada por ser una quimera, como la mira esa sociedad; y él es marginado por ser un hombre mayor divorciado cuyo papel asignado por esa sociedad es ser empresario y no un ser humano que aún puede y desea amar. Excelente guión que fue reconocido con el Oso de Plata en el Festival Internacional de Berlín en febrero de 2017, entre otros reconocimientos que ha recibido esta cinta.

La interpretación de Daniela Vega, una actriz transgénero, es también destacable, ya que en ella recae el peso dramático de la cinta. Vega logra sacar lo brillante del personaje dentro de la oscura realidad a la que ha sido relegada y mostrar finalmente a un ser humano sin apologías, pero tampoco sin vituperios, sino con las contradicciones propias de toda persona. Contradicciones que, como toda aporía, construyen la naturaleza dinámica del ser, que al hacerse evidentes y visibles ante la sociedad cuadrada se le mira como un ser fantástico, como una quimera. Lo fantástico en la realidad de la sociedad actual, lejos de maravillar como lo dicta el imaginario colectivo, provoca rechazo.       

Gran cinta latinoamericana que se constituye como un espejo de la difícil convivencia entre la tradición y el cambio, convivencia que debemos construir en la paz armonía y comprensión, para ser una sociedad rica por su diversidad. Para nuevamenteser una sociedad fantástica.

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