17 julio 2019
El Popular

Stalingrado

STALINGRADO

Por Rodrigo ROSALES ESCALONA. / marzo . 10, 2018.

Los miserables es una novela de Víctor Hugo, político, poeta y escritor. La novela, publicada en el año 1862, está considerada como una de las obras más importantes del siglo XIX. La novela, recapacita sobre el bien y el mal, sobre la ley supuestamente equitativa, la política y el poder, la ética y la moral, la justicia y la religión, el amor, el despecho, la venganza. De forma cruel e injusta, Jean Valjean es condenado y llevado a prisión por robar una barra de pan. Pero el convicto logra escapar de la cárcel y se refugia en la pobre villa de Vigau, de la que con el tiempo llegará a ser alcalde y a la que convertirá en una próspera ciudad. Mientras, para el policía Javert, encontrarle se ha convertido en una obsesión y le perseguirá de forma implacable durante toda su vida. Entre ello, se muestra las penurias que padece la calce empobrecida, mientras la élite goza e ignora dichos padecimientos, hasta que se da la expresión social y se moviliza contra la explotación que es inhumana. Muestra la crueldad y la dureza del siglo XIX, en una sociedad cuyo lema es “Libertad, Igualdad y Fraternidad”. Pero ¿se respetan estas tres palabras, o se utilizan como un mensaje absurdo?

Siendo un Jean Valjean detenido y realizando trabajos forzosos en las más penosas condiciones, como condena por un pequeño robo. Javert representa la firme figura de autoridad, y se demuestra que la obsesión por Jean Valjean, lleva a perseguirle sin descanso hasta París. Su meta es atraparle y utilizará cualquier recurso para su fin (el fin justifica los medios). Entonces, alguien que se arrepiente de haber cometido un delito, ¿no es alguien que se merezca otra oportunidad?¿Alguien que comete un delito no puede ser nunca más una persona honesta?¿Es la sociedad quien le forzó a realizar ese delito? y, sobre todo, ¿su situación de desesperación, que le obligó a robar, es culpa suya? Entonces, cuando se esperaría que Jean Valjean, cansado de la persecución interminable de Javert le plantara cara, le perdona la vida salvándole en las trincheras. Javert se suicida porque, según su ética de justicia absoluta y de represión, que un condenado, un “criminal sin remedio” le perdone la vida, dinamita todo su sistema de valores.

En México, en cada ciudadano encontramos a un Jean Valjean, es decir, el padecimiento es el mismo: explotación y exclusión de sus derechos laborales y constitucionales, por parte del capitalismo voraz, aunque sea criollo, por sus actos en y desde gobiernos tecnócratas, junto con la clase empresarial, se disfrazan de demócratas o altruistas, para poner una cortina de humo, ante sus fechorías.

Cuando el ciudadano exige y lucha por justicia, también padece persecución implacable del poder. El sistema represor, jamás permitirá una expresión ni actitud ética de justicia, porque va en contra de sus intereses económicos.

Cuantas historias similares se padecen en un México, donde la clase trabajadora toda, es sometida a las más aberrantes injusticias. Claro está que los apátridas en el poder, recurren a toda artimaña para justificarse. Sin embargo, este mismo sistema, también “ejerce su propio sistema de aplicar justica” en contra de sus propios enemigos, cuando estos, intentan derribar el poder por otro poder.

Si Ricardo Anaya era amigo y cómplice del poder, ahora resulta que se le señala de que su patrimonio es producto de transacciones de lavado de dinero, generando una acalorada discusión entre Anaya y la PGR, estando como causa del conflicto, un problema entre Carlos Salinas de Gortari y Enrique Peña Nieto en 2016, porque Salinas pretendía imponer a su sobrina Claudia Ruiz Massieu, cuestión que no procedía para Peña, porque él ya pensaba en alguien de su equipo. Entre ello, Anaya, cometió el error de cerrar filas con Salinas, cuestión que trae consecuencias como todos estamos enterados.

Rosario Robles, los Duarte y tantos más, no serán sometidos a la verdadera justica, en comparación como sí se ejerce contra el vil pueblo, porque éste, es otro Jean Valjean.

Entre tanto, la lucha por el poder, no tiene significado con el quehacer político, al contrario, es una lucha descarnada por intereses económicos, donde una nación y pueblo, está en medio, como una carnada apetitosa.

Situación similar es en Puebla, donde Rafael Moreno Valle, recurrió–continúa- secuestrando a la política, para imponer sus intereses, viendo a la oposición y reclamos sociales, como una mosca que se aplasta con un manotazo. La soberbia y egolatría, margina al miserable, por quienes son miserables de valor ético como moral. El proceso perverso, motiva la reacción social, la causa,         INJUSTICA.

rodrigo.ivan@yahoo.com.mx               

*Analista político y de prospectiva social

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