25 septiembre 2018
El Popular

La Moviola

La región salvaje: lo primitivo de todos

Por Noé IXBALANQUÉ BAUTISTA. / febrero . 15, 2018.

Con el León de plata al mejor director otorgado en el prestigioso Festival de Venecia en 2016, el mexicano Amat Escalante nos presenta su cuarto largometraje donde explora la sexualidad y la violencia como esa “parte primitiva de todos, (esa que) nunca se va a extinguir, sólo se va a perfeccionar” según manifiesta Escalante en uno de los diálogos de La región salvaje (México/Dinamarca/Francia/Alemania/Noruega/Suiza, 2016)

En una cabaña ubicada en medio de un bosque del bajío mexicano habita una criatura extraterrestre llegada en un meteorito. Custodiada por una pareja de viejos hippies, esta criatura provoca placer sexual al humano que se atreve a conocerle. Pero también, cuando la criatura se ha hartado de la misma persona, se torna muy violenta. A esta criatura llega la joven Verónica (SimoneBucio) quien debe dejarla por supervivencia propia, pero debe asegurarse que la criatura tendrá “parejas”. El destino la lleva con Fabián (Eden Villavicencio)un joven enfermero gay, quien vive un triángulo pasional con Ángel (Jesús Meza) un macho que odia a los homosexuales y es agresivo con Alejandra (Ruth Ramos)su esposa y hermana de Fabián. El encuentro con la criatura develará esa naturaleza primitiva que todos los seres humanos poseemos llevando al extremo la situación vivida por estos personajes, construida a partir de los determinismos sociales.

Escalante nos narra una historia que parece sacada de los tabloides sensacionalistas como Alarma! pero con imágenes, manejo de cámara y atmósferas oníricas que dejan sentir la influencia del cine de AndreiTarkovsky, con una mise-en-scèneque recuerda a Lars Von Triery con imágenes que nos remiten al hentai, especialmente una de ellas que recrea la xilografía erótica llamada El sueño de la esposa del pescador (Japón, 1814) de KatsushikaHokusai, pero sin abandonar el estilo personal que le asocia, sin embargo, al que hemos llamado personalmente neorrealismo mexicano, generado por Carlos Reygadas y Michel Franco entre otros. Estilo y corriente que está madurando a cada nueva entrega de la obra de estos destacados cineastas mexicanos.

Escalante nos muestra sin pudor y con crudeza la verdad de la sexualidad humana cuando ésta es reprimida por motivos morales y sociales. La homosexualidad latente y reprimida detrás del machismo crea una paradoja en el macho que desahoga con violencia contra la mujer para reafirmarse en eso que rechaza de sí mismo pero que le crea placer en una vida alterna y secreta. La mujer de este macho que deja de experimentar el placer sexual para cumplir su papel de ama de casa y de madre hasta que reencuentra ese placer que inicialmente le prodiga sentido de vida pero que a la larga le aliena y le lleva a la violencia. El joven homosexual que decide dejar de ser el objeto sexual para ser protagonista del placer, placer que terminará cosificándole. La joven sin raíces que, autónoma y libre para ejercer su sexualidad, termina presa de tal hasta la destrucción.

Eros y Tánatos como la dualidad continente de la esencia presente en nosotros desde el inicio de la humanidad y que nunca podremos desprendernos de ella, sólo perfeccionarla, como lo plantea Escalante.A pesar de los avances de la ciencia, de la creación de civilización y del progreso que ello implica; a pesar de los convencionalismos que hemos creado para tratar de superar esa dualidad creyendo que al no mencionarle la hemos desaparecido de nuestra naturaleza. A pesar de ello, está siempre presente cuando nos despojamos de esa ciencia, de esa civilización y de esos convencionalismos, estamos irremediablemente con esa criatura que es en realidad lo más primitivo que todo animal poseemos.

Amat Escalante parece decirnos que en este momento, nuestra sociedad está regresando a eso primitivo donde el placer sexual es ahora sólo copulación y la muerte violenta se torna normal en el espectro social. Maravillosa reflexión que le mereció ese León de Plata en el Festival de Venecia. Y aunque es un cine que no genera grandes entradas en taquilla, es un cine indispensable para reconocernos, como siempre lo ha hecho el arte.

No todo cine debe ser un negocio redondo, por ello el arte siempre precisa de un mecenas y el buen cine mexicano tiene al Estado para ello, pese al criterio de articulistas que, ignorantes, abogan por desaparecer todo apoyo gubernamental a raíz de que La región salvaje no tuvo la taquilla esperada en su primer fin de semana y por ello tratar como pillos a Escalante y a toda su “camarilla”. A veces la región salvaje está en las ideas expresadas por algunos articulistas que escriben sin motivo de causa.

 

 

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