17 julio 2019
El Popular

Stalingrado

La raíz cuadrada de 2, es irracional

Por Rodrigo ROSALES ESCALONA. / enero . 27, 2018.

El matemático y filósofo griego, Pitágoras de Samos (569-475 a de N. E) en su Teorema de la Raíz Cuadrada de dos, encontró, al final, que no es un número racional, es un número irracional, en cuanto a que es infinito. Pues bien, ¿qué tiene que ver Pitágoras, con la crisis política social en México? Que, en nuestra destrozada nación, el quehacer político como tal, no existe, es irracional. La diferencia con Pitágoras, es que él ejerció y desarrolló la reflexión, pensamiento y filosofía, mientras que entre los llamados políticos y funcionarios tecnócratas, dichos atributos, les son ajenos. Al menos cumplen con una palabra: son irracionales.

Su irracionalidad estriba en su infinita capacidad corrupta, en su cinismo grosero e insultante; frío y calculador, sin un ápice de vergüenza por su infinita crueldad con la que operan, sin miramiento alguno por condenar a una nación a la pobreza extrema, al saqueo de la soberanía; a cómo hacen de la Constitución, un cero en conducta.

Es tal su frialdad, que justifican cada tropelía y crueldad, ya sea desde Salinas de Gortari, con Zedillo, mismo Fox, Calderón y Peña, cada uno juegan a los números, al porcentaje económico que se roban. Entre la riqueza acumulada por cada uno de ellos y sus equipos de gobierno, la complicidad somete a nuestro pueblo a estar endeudado por 250 años. Deuda que no la contrajo el humilde trabajador, y sí fue esclavizado para proteger los intereses de estas bellas personas de cuello blanco.

La justificación de sus robos, no tienen límite, porque argumentan que invirtieron el sudor de la clase trabajadora, en el desarrollo nacional. Sin embargo, no nos dicen que, de cada peso invertido, en los hechos, solamente llegan al pueblo, 4 míseros centavos, lo demás, bien gracias, están en las islas Caimán, en las Bermudas, lejos, muy lejos de la legalidad. A su vez, existen otros métodos de saquear y defraudar el presupuesto, mediante desviar los recursos públicos en una especie de hipoteca llamada Pago por Prestación de Servicios (PPS), siendo el exgobernador Rafael Moreno Valle, el artífice de dicha deuda disfrazada, quien aseguró que no endeudó al estado al término de su gestión; sin embargo, las siguientes generaciones de poblanos tendrán que pagar al menos 85 mil millones de pesos en compromisos financieros que él no reconoce como deuda, pero que sí heredará. Es decir, los compromisos a pagar en las próximas tres décadas superan los 85 mil millones de pesos, casi el triple de la deuda que dejó el priista Humberto Moreira en Coahuila.

“Durante mi gestión no pedimos un solo peso prestado”, dijo en su mensaje con motivo de su sexto y último Informe de Gobierno. Con esas palabras Moreno Valle insistió en que su administración (2011-2017) no endeudó al estado, pero eso no quiere decir que no haya encontrado maneras de comprometer los ingresos estatales a futuro. De acuerdo con Moreno Valle, los resultados cosechados en su sexenio dieron sustento a sus aspiraciones presidenciales, que al final de cuentas, se le frustraron, ante la supuesta transformación de Puebla, que no es más que un entramado publicitario que el gobernador armó a lo largo de su administración, con un costo millonario y que no tuvo otro objetivo que sustentar su sueño presidencial.

Claro está que no está solo en este laberinto de la soledad y dolor social, porque si rascamos, encontramos que en cada administración gubernamental federal o estatal y municipal, muchos de sus gobernantes, son amantes del robo a la nación, al pueblo mismo, de cometer asalto en despoblado; es como si desde la sombra, al ver caminar a una hermosa chica, seguro de que nadie lo verá, primero la asalta y luego la viola, porque está consciente de su impunidad a secas.

El saqueo de la nación la encontramos en hacer quebrar a las empresas del estado, para justificar sus ventas, así como desmembrarlas, ya en partes, rematarlas. Son abundantes los casos, como Ferronales, Pemex, CFE, y los que resulten, además de que los pobres banqueros, para protegerlos de su capacidad ladrona y no quebrar, entre Salinas y Zedillo, se les brindan apoyos financieros mediante el Fobaproa, recursos que salen de nuestro trabajo, del sudor de la frente y espaldas.

No son Pemex, como empresa quien está en crisis, son las continuos administradores y presidentes de la República, quienes la saquean, dejando despojos. El caso del exdirector general de Pemex, Emilio Lozoya Austin, quien recibió de la empresa brasileña Odebrecht, 10 millones de dólares, a cambio de ser insertada en el saqueo de Pemex. La historia es larga como irracional.

 

rodrigo.ivan@yahoo.com.mx

*Analista político y de prospectiva social

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