17 octubre 2018
El Popular

La corte de los milagros

El realismo mágico de las coaliciones electorales en Puebla

Por Rodolfo RUIZ. / enero . 24, 2018.

El grupo morenovallista parece hacer encontrado la fórmula mágico electoral para conseguir lo imposible: que la gubernatura la gane Martha Erika Alonso Hidalgo y la presidencia de la República el abanderado del PRI, José Antonio Meade Kuribreña.

El secreto está en el diseño de las coaliciones que en la esfera estatal se registrarán.

En el caso de la gubernatura, el morenovallismo-galismo va no sólo con los tres partidos nacionales que integran la coalición Por México al Frente —PAN, PRD y Movimiento Ciudadano (MC)—, sino con los dos partidos estatales que patrocina Compromiso por Puebla (CPP) y Pacto Social de Integración (PSI).

Lo mismo sucederá con los candidatos a diputados al Congreso del estado por una sencilla razón: necesita mantener el control del Poder Legislativo y de la Auditoría Superior del Estado (ASE) para garantizar la aprobación de sus cuentas públicas y para dominar y someter a los próximos alcaldes, independientemente del partido al que pertenezcan.

El morenovallismo-galismo dejará aparentemente suelta la elección de presidentes municipales, para dar al PRI la oportunidad de recuperarse —aprovechando que es el único partido con presencia y estructura en los 217 municipios de la entidad— y sumarle votos a su candidato presidencial, el ex secretario de Hacienda José Antonio Meade.

En los comicios locales para regidores y síndico, Rafael Moreno Valle permitirá que sus aliados compitan entre sí y hasta se despedacen en algunos municipios para que en una elección de tercios o de cuartos el PRI gane con su voto duro los ayuntamientos y, de paso, le sume sufragios a José Antonio Meade.

De esa forma el voto diferenciado en las distintas elecciones se verá como algo normal, y de esa manera sus operadores podrán manipular a su antojo las votaciones en algunos municipios y distritos locales y federales, y a los representantes de partidos y candidatos que están en su órbita de influencia, sean o no parte de la coalición Por México al Frente.

Se lo ejemplifico de la siguiente manera: ¿qué instrucciones atenderá en Puebla el dirigente estatal de MC, Fernando Morales Martínez: las de Dante Delgado Rannauro o las Moreno Valle o Gali Fayad; por quién trabajará en la región de Ciudad Serdán donde irá como candidato a diputado federal: por Ricardo Anaya Cortés, o por los candidatos que le diga Moreno Valle o Gali Fayad?

¿O el nuevo presidente estatal del PRD, Jorge Benito Cruz Bermúdez: a su abanderado presidencial Ricardo Anaya o su jefe político real?

¿A quién le hará más caso el ex dirigente estatal de Nueva Alianza, Gerardo Islas Maldonado, cuando esté trabajando el distrito de Izúcar de Matamoros: al candidato a gobernador de este partido, o a sus jefes políticos: Rafael Moreno Valle y José Antonio Gali?

¿Con quién se entenderán más el presidente estatal del PVEM, Juan Pablo Kuri y el candidato de este partido a la gubernatura, Juan Carlos Natale: con el Niño Verde o con Moreno Valle y Gali Fayad?

¿Cómo se comportarán electoralmente el dirigente y los diputados locales del Partido del Trabajo? ¿De veras apoyarán incondicionalmente a Andrés Manuel López Obrador para la presidencia y a Luis Miguel Barbosa para la gubernatura o sólo simularán que trabajan para apoyar por abajo del agua a sus mecenas locales?

¿Con quién se entendería mejor Moreno Valle en la presidencia municipal de Puebla: con el panista Eduardo Rivera Pérez o con los priístas Enrique Doger Guerrero o José Chedraui Budib?

Son preguntas, que conste.

 

 

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