17 julio 2019
El Popular

Stalingrado

Ni perdón ni olvido

Por Rodrigo ROSALES ESCALONA. / enero . 20, 2018.

De acuerdo con Enrique Peña Nieto, una forma de combatir a la delincuencia, según sus palabras: “Cumplir y hacer cumplir es la primera responsabilidad de un gobernante, y así lo entiende el Gobierno de la República (…) Para que la sociedad cuente con seguridad y justicia, no puede haber ni perdón ni olvido para los delincuentes. No puede haber borrón y cuenta nueva. Dejar hacer y dejar pasar a los criminales significa fallarle a la sociedad y traicionar a México”. El mensaje va dirigido contra Andrés Manuel López Obrador, por declarar que se daría amnistía a los delincuentes.

Partamos de que es razonable el no dar perdón, la pregunta es ¿El presidente incluye a políticos, gobernantes, empresarios y demás castas divinas, de su corrupción y violencia ejercida contra el pueblo? En los hechos, Peña Nieto excluye de su decir a funcionarios de su propia administración, como Lozoya Austin, al líder petrolero Carlos Romero Deschamps, quien se impuso para que continúe al frente de la organización para el periodo para el periodo 2019-2024.

Sin haberse sometido en toda su vida a una elección, Romero Deschamps ha sido dos veces Senador de la República (1994-2000 y 2012-2018) y tres veces Diputado Federal (1979-1982, 1991-1994 y 2000-2003). Personaje que goza de todos los privilegios, menos la clase trabajadora. Gracias a este tipo y otros supuestos líderes sindicales, los benéficos laborales y salariales que gozaba la clase trabajadora, mediante presión de la corrupción política, de la mano con intereses empresariales, han sido castrados, generando precariedad salarial, por citar un ejemplo. Ya sea la protesta o expresiones sociales de exigir respeto y cumplimiento a los derechos constitucionales, el poder viola sistemáticamente los mismos, acusando a los manifestantes de revoltosos, terroristas y más.

Cuantos, de la clase política y empresarial, al apropiarse de todas las leyes, saquean a la nación, profundizan los niveles de pobreza, aniquilan nuestros derechos todos, excluyendo al pueblo de la democracia. Por cierto, los citados, argumentan que democracia es hacer valer y cumplir el derecho a votar y ser votado. No, eso es parte de ella, porque democracia implica dignidad de vida y bienestar social. Mañosamente nos inculcan que la libertad de votar, se cumple con el requisito y ya. Nada más falso, porque si violan a la Constitución y demás leyes; entonces, ¿cuál democracia?

Desde Felipe Calderón y Peña Nieto, son ya 200 mil muertos y 65 mil desaparecidos, producto de la violencia, donde se incluyen a ciudadanos que pugnaron por hacer valer sus derechos. Hoy, están muertos o desaparecidos, agregando que continúan desaparecidos los 43 alumnos normalistas. Es tal el olvido cómplice, que durante la ceremonia de entrega de los Premios de Investigación 2016 y 2017,la académica e investigadora Rosaura Martínez Ruiz, vistiendo una playera blanca, con la leyenda “Nos faltan 43”, le pidió al presidente Peña, que se investiguen las irregularidades documentadas por el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), le respondió, que, según la investigación oficial, los normalistas están muertos y la indagatoria está cerrada, por lo que se continúa con la detención de los responsables. En este trágico como violento hecho, además de cruel e injusto, el olvido es la actitud del sistema.

En cada sexenio, se han cometido masacres y ejecuciones de cientos de miles de ciudadanos, a manos del sistema, por considerar que estorban a intereses creados, manipulando los hechos y leyes, para justificar sus acciones. Cuantos campesinos por defender sus tierras, para que empresas extranjeras o de mexicanos, con apetito voraz, se queden con ellas, sin ninguna garantía para los propietarios; si se oponen, con justificada razón, la represión, encarcelamiento o ejecución, es la respuesta. Acteal, El Charco,  Atenco, o más atrás, el movimiento ferrocarrilero del 57, movimiento de médicos en 62, la masacre del 68 y 10 de junio. La lista es larga, pero más la injusticia.

“Dejar hacer y dejar pasar a los criminales significa fallarle a la sociedad y traicionar a México”. Cierto, ¿eso incluye a quienes, al amparo del poder, cometen delitos contra el pueblo? Creo que no, porque está visto, que exgobernadores como los Duarte y otros, se les acusa de cargos mínimos, para aparentar que se ejerce justica; mientras, los Fox, los Calderón, el padre de todos, Carlos Salinas, gozan de libertad, de sus ganancias a costa del sudor y lágrimas del pueblo.

Son tantos los casos de criminales de cuello blanco, como de que emplean a voceros cancerberos, para evadir su criminalidad, como Javier Lozano Alarcón, que tiene razón Peña, nos han fallado y traicionado. Merecen cárcel perpetua. Sin más.

 

rodrigo.ivan@yahoo.com.mx

*Analista político y de prospectiva social

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