18 julio 2019
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La Moviola

Jumanji: Bienvenidos al cine anecdótico

Por Noé IXBALANQUÉ BAUTISTA. / enero . 10, 2018.

El cine de franquicias es un arma de dos filos, con uno de ellos aún más filoso. En su afán como unidad de negocio rentable por medio de la explotación de personajes o situaciones paradigmáticas, esta modalidad de producción cinematográfica atenta contra la calidad expresiva de su creador y del medio en sí mismo, eliminando prácticamente la figura de director cinematográfico para concebirlo únicamente como maquilador. Eso es un director cinematográfico de franquicias, un maquilador que construye un producto según las especificaciones del dueño de la marca y según las exigencias del mercado. Y eso es lo que hizo Jake Kasdan al dirigir Jumanji: Bienvenidos a la jungla (Jumanji: Welcometothe Jungle, EU, 2017) con Dwayne Johnson, Jack Black, Kevin Hart y Karen Gillan.

Un grupo de preparatorianos castigados por su mala conducta encuentra un viejo videojuego que deciden jugar para pasar el tiempo. Ese videojuego es la versión modificada del juego de mesa que causara tantos problemas en la versión fílmica de 1995 al intervenir la realidad con los elementos y la lógica del juego. La diferencia ahora consiste en la que son los muchachos quienes son insertados en la virtualidad del juego, una selva, para desafiar las pruebas, ganar la partida y regresar a la realidad.

En la práctica de la narrativa cinematográfica se conoce como Deus ex machina a la situación gratuita y artificial para forzar al argumento de la historia. Es precisamente con un Deus ex machina que los guionistas Jonathan Hensleigh, Greg Taylor y JimStrain comienzan esta película, modificando con ello las bases argumentales de su antecesora. El juego ya no es de mesa, sus elementos ya no intervienen la realidad ni tampoco cuestionan, por lo tanto, las bases de su armonía. Ahora es un videojuego donde la realidad ya no es intervenida sino la conciencia de sus jugadores. Si se tratase de otro nombre sin referencia alguna a Jumanji, esta película del 2017 seguiría perfectamente igual. No hay nada, argumentalmente hablando, que la ligue con la primera película.

Sin proponer nada con respecto a la adicción a los juegos, a las actitudes egoístas de los adolescentes norteamericanos o a la cultura de competencia que se desarrolla en la educación media de ese país, esta película desarrolla situaciones aparentemente extremas que recuerdan a las que experimenta Indiana Jones y deja a un lado a los personajes que no pasan de ser un estereotipo más.

Expertos en guionismo cinematográficos como Robert McKee o Syd Field plantean que toda buena historia surge y tiene su base en un buen personaje. La complejidad que implica construir un buen personaje a partir de la observación y reflexión de la realidad permite la construcción a su vez de un argumento sólido y lógico según el género que se maneje. Este principio es el que cada vez se vuelve más flojo en el cine industrial, pero es aún más evidente en el cine de franquicias, donde los personajes son estereotipos y se enfocan a las situaciones a las que se enfrentan.

Es un cine, por lo tanto, de situaciones y no de personajes. Es un cine anecdótico. Un buen personaje exige buenas historias, cuya profundidad no está en las situaciones mismas sino en el simbolismo que otorga la presencia del personaje. Un buen personaje exige también la presencia de buenos actores que le otorguen una dimensión de credibilidad y proyección. Jumanji: Bienvenidos a la jungla es un cine anecdótico, con actores mediocres en situaciones tan gastadas que la convierte en una película muy predecible. Como tal, esta película es perfectamente olvidable, factor esencial para el consumo fanatizado del cine de franquicias. Jumanji: Bienvenidos al cine anecdótico.

 

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