21 julio 2019
El Popular

La Moviola

Extraordinario: un cine ordinario

Por Noé IXBALANQUÉ BAUTISTA. / diciembre . 20, 2017.

En una sociedad compleja, híperspecializada, altamente competitiva y egocéntrica, la soledad y el aislamiento son sus primeras consecuencias. El ser humano es un ser social que al relacionarse con el otro se construye a sí mismo, construye mundo y adquiere sentido de vida. Es la dimensión subjetiva de lo humano lo que motiva tales acciones, es decir las ideas, el conocimiento, lo afectivo, las emociones y lo espiritual, entre otros elementos de la subjetividad. Pero cuando determinamos al mundo por su objetividad a partir de prejuicios solamente bloqueamos esa necesidad humana de ser con el otro, ahí es donde está el centro de la discriminación: evaluar al otro y a uno mismo por el cuerpo y sólo por el cuerpo. Esta reflexión es la que intenta desarrollar el director Stephen Chbosky en su cuarto largometraje Extraordinario (Wonder, EU/Hong Kong, 2017) con Julia Roberts, Owen Wilson, IzabelaVidovic y el niño Jacob Tremblay.

Basado en la novela homónima de la estadounidense de ascendencia colombiana Raquel Jaramillo Palacio, Chbosky nos narra la historia del Auggie (Jacob Tremblay), un niño de 10 años de edad que inicia por vez primera vida escolar. Ese aislamiento sobreprotector fue fomentado por sus padres (Julia Roberts y Owen Wilson) debido a que Auggie nació con la cara deforme por causas genéticas. Tanto los padres como el mismo Auggie temen enfrentarse a la crueldad de la sociedad que lo discriminará y lo marginará por la forma de su cara sin conocer la verdad del ser humano detrás de ella, pero no podrán mantenerlo protegido de esa crueldad todo el tiempo. Paralelamente esta historia, el director nos muestra la historia de Via, la hermana adolescente de Auggie (IzabelaVidovic), quien a su modo también es víctima de marginación al no recibir la suficiente atención de su padres. Es decir, en una sociedad como la norteamericana, y como la nuestra, todos somos víctimas de la discriminación y no aceptación de los demás, experimentado sensaciones de soledad, aislamiento y falta de apego al mundo.

Narrado con mucha tibieza, el tema de esta cinta se diluye en la anécdota clasemediera que se conforma con explicaciones simplistas de orden psicológico clínico en vez de explorar con seriedad el sentido de lo humano. Stephen Chbosky trata de mostrar solamente lo “políticamente correcto” en relación con el trato al otro para dar una lección moralista contra el bullying acudiendo al predecible melodrama simplista pero sin realmente explorar las dimensiones de la crueldad humana a partir de la limitada mirada de la ignorancia construida en sociedades como la nuestra, responsabilizando solamente al individuo.

Los personajes muy superficiales y muy esquemáticos impidieron que la dupla de Julia Roberts y Owen Wilson pudiesen siquiera mostrar alguna aptitud histriónica y se comprende que fueron incluidos en el reparto por razones de taquilla solamente.

El sentido de vida se construye junto con el otro en la medida que se crean lazos afectivos con tal sujeto y esa es una inevitable necesidad humana. Impedir en alguna medida esta necesidad de pertenencia y aceptación a partir de emitir juicios del otro por ser diferente debido al color de su piel o la forma de su cuerpo es impedir la construcción de este sentido de vida. Es un tema urgente de tratar en una sociedad gobernada por personas como Donald Trump, quien discrimina priori y con ello “normaliza” el bullying. Sin embargo, Extraordinario se queda muy lejos hacernos reflexionar al respecto, pues es un cine ordinario.

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