21 mayo 2019
El Popular

Stalingrado

Libertad en entredicho (II)

Por Rodrigo ROSALES ESCALONA. / diciembre . 16, 2017.

Quienes esgrimen o postulan la necesidad de la Ley de Seguridad Interior, tienen razón, en proporción al origen perverso de su corrupción, que, como argumento, sustentan en una crisis de seguridad nacional. La crisis de la violencia y criminalidad, que deriva en miles de muertos y desaparecidos, no parte desde Felipe Calderón y con Enrique Peña en el poder, siempre ha estado presente en México, en cuanto a intereses económicos y políticos, doblegando las leyes, sometiéndolas a su antojo, sin importar que la ciudadanía en general padezca la violación de todos sus derechos.

Ante tales violaciones, lógico es que la sociedad, o grupos más afectados, emprendan acciones de exigir justica, partiendo de la Constitución, como amparo de sus demandas. Lamentablemente, el mismo poder enquistado en las estructuras del Estado, junto con los poderes fácticos y empresariales, acusan a los demandantes de terroristas, de populistas, de comunistas o emisarios del mal; antidemocráticos como contra el desarrollo económico de la nación.

Con el fin de imponer sus intereses, fracturan leyes, avasallan y doblegan voluntades, sin miramiento alguno. Claro que tienen el poder, que se sustenta a través y por medio de los aparatos políticos, ideológicos y de represión, para someter la protesta social. En cada década del México del siglo XX y XXI, la tierra acoge a miles de personas ejecutadas por anhelar justicia a secas. Cientos de líderes sociales, académicos, políticos, periodistas, pueblo en general, aguardan erradicar a la corrupción perversa, mediante actores vivos, con capacidad de alzar voces y opiniones sustentadas, contra los esbirros en el poder.

La necedad de imponer dicha “ley”, es su urgencia por ir preparando los escenarios cruciales de protesta social, cansada y harta de la corrupción criminal, en cuanto a que la nación ha perdido soberanía en materia productiva, laboral y de seguridad nacional. Nación castrada por los tecnócratas, quienes fueron formados sin ápice de dignidad, carentes de valores y sentimientos morales como éticos. Su frialdad está enmarcada hacia la cínica postura económica personal. A su vez, obedecen a intereses del capitalismo salvaje, quien les diseña e imprime una mentalidad tecnócrata. Para ellos, es natural que “por el bien de un país”, que no NACIÓN, el desarrollo es a costa de todo, porque ignoran el pensamiento y mentalidad de un pueblo, mismo que no existe, y cuando lo citan, es para persuadirlos y manipularlos de que voten por ellos, para seguir avalando la perversidad.

A pesar de los reclamos sociales, de especialistas y de organizaciones internacionales, incluso de la ONU y OEA, de que es momento de que el poder no exceda sus pretensiones mezquinas, permanecen sordos y ciegos. En la cámara de Diputados Federales, es donde un selecto grupo representativo de la perversidad, es quien impuso una causa inconstitucional, para remitirla al senado, donde sus pares, junto con un grupo de supuestos militantes del PAN, que rompieron con Anaya, como lo es el perverso y siempre oportunista de Javier Lozano Alarcón, recurren a la Constitución, para justificar, no argumentar, que la “Ley”, ya está inscrita, porque ampara acciones del ejército contra momentos de crisis nacional. Sin embargo, la Constitución no pretende llegar a un estado de sitio, sino en defensa de la soberanía. ¿Quiénes han generado la inestabilidad e inseguridad en México? ¿Cuáles son las causas de la crisis general de México que aqueja y lastima profundamente al pueblo? ¿Cuál es el origen de la violencia y criminalidad? ¿Quiénes han generado la crisis del Estado y soberanía? ¡Contesten! Es el clamor social.

rodrigo.ivan@yahoo.com.mx

*Analista político y de prospectiva social

Te puede interesar