16 junio 2019
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La Moviola

Loving Vincent: cinta al óleo

Por Noé IXBALANQUÉ BAUTISTA. / noviembre . 29, 2017.

Desde sus inicios el cine ha sido el arte que convoca a otras artes, a partir de las posibilidades que la tecnología le ha otorgado, el cine ha sido capaz de reunir, como ningún otro, al teatro, a la fotografía, a la música, a la danza y a la literatura en torno a su propio ser para, paradójicamente, ser único. Sin embargo una de las artes que ha quedado al margen de esta óntica convocatoria es la pintura, especialmente la pintura al óleo, aunque en el pasado tanto algunas imágenes cinematográficas, escenas o cortometrajes han tratado de recrear la textura del óleo en un lienzo, pero sin ser pinturas al óleo. Ese momento ha llegado finalmente con la película Cartas de Vincent (Loving Vincent, UK/Polonia, 2017) dirigida por Dorota Kobiela y Hugh Welchman con la participación de 125 artistas visuales que pintaron a mano, y al óleo, cada cuadro de este filme, cuya producción llevó siete años.

Esta película especula, a partir de su obra pictórica, los últimos días de la vida de Vincent Van Gogh, quizá el artista plástico más importante y vanguardista del siglo XIX y también, quizá el más incomprendido de todos. Un año después de la muerte de Vincent, Armand Roulin, personaje de uno de los tantos retratos que pintara el artista holandés e hijo del cartero de cabecera de Van Gogh, emprende a regañadientes la búsqueda del paradero de los herederos del pintor para entregar una carta perdida. Ello lo lleva a encontrarse con las últimas personas que lo vieron con vida, incluyendo al Dr. Gachet –cuyo retrato es uno de los más famosos de Van Gogh— para conocer la vida, la genialidad, el sufrimiento y el posible asesinato del gran artista.

Con una trama en forma de thriller que recuerda a la búsqueda del reportero en El ciudadano Kane (Citizen Kane, Orson Welles, EU, 1941) que revela aspectos del personaje fallecido a partir opiniones encontradas de quienes lo conocieron y llegar a la verdad, Kobiela y Welchman tratan de mostrarnos la compleja personalidad de Van Gogh, así como mostramos también la mente única de este artista al exponernos su mirada del mundo, y con ello sumergirnos a ese mundo, al ver tal con sus trazos, con sus pinceladas burdas y pasionales, y con sus colores fuertes y contrastantes en la pantalla cinematográfica durante toda la historia.

Para Immanuel Kant, el artista es un genio cuya característica esencial es tener acceso privilegiado a la verdad. Ello, apunta el pensador alemán, le provoca sufrimiento al no poder mostrar esa verdad a los ojos comunes y pedestres, quienes responden con incomprensión y desprecio. Al menos esta tesis kantiana se cumple cabalmente en la persona de Vincent Van Gogh, quien creó más de 800 obras pictóricas y que solamente vendiera una. Lo mismo que su obra epistolar, una obra alterna a la plástica y que recién se está descubriendo.

Sin duda una película que no debemos perdernos para conocer un poco más del genio de Van Gogh al mismo tiempo de experimentar la obra misma del artista. Loving Vincent se trata de un gran trabajo plástico y de animación que lo convierte en una pieza única que va más allá de rendir homenaje al artista holandés sino de proponer, a partir de él, un cine nuevo que prescinda del hiperrealismo que la animación computarizada ha traído. Una vanguardia cinematográfica de inspiración “vangohiana” que propone regresar al origen de la imagen, esa que es la representación de lo que vemos bajo la óptica de la mente que interpreta todo lo que vemos. Esta cinta propone un nuevo cine: el cine al óleo.

 

 

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