25 septiembre 2018
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La liga de la justicia: producto chatarra

Por Noé IXBALANQUÉ BAUTISTA. / noviembre . 23, 2017.

Las sagas de superhéroes son uno de los negocios más redituables originados en el siglo XX. Tales generan enormes ganancias a partir de la construcción del fanatismo, esa actitud de consumo material e ideológico de forma poco racional. Bajo el esquema de la producción en serie y todo lo que ello implica, esta industria cultural fabrica productos narrativos esquematizados y con una pobre dimensión simbólica, muy estetizados, pero que estimulan una imaginación prefabricada en mentes inmaduras a partir de esquemas fantásticos igualmente prefabricados, que generan el consecuente fanatismo y con ello una baja capacidad crítica en la persona que la consume.

La franquicia de DC Comics, asociada a empresas como Warner Bros, es la industria cultural que ha traído a la cartelera nacional uno de sus “nuevos” productos: La liga de la justica (Justice League, EU /UK/ Canadá, 2017) una aburrida película dirigida por Zack Snyder con un argumento bastante flojo escrito por Chris Terrio y Joss Whedon que intenta reunir sin éxito a personajes de distintos universos narrativos y envasarlos en una historia sin sentido.

Esta cinta narra el intento de Batman (Ben Afleck) para reunir unos superhéroes para contrarrestar el intento para apoderarse del planeta Tierra de una especie de demonio mitológico llamado Steppenwolf (voz de Ciarán Hinds) y destruirlo. Así, la Mujer Maravilla (Gal Gadot), Flash (Ezra Miller), Cyborg (Ray Fisher), Aquamán (Jason Momoa) y Supermán (Henry Cavill) se unen a esta especie de incoherente cruzada.

Una historia bastante esquemática, de esas que ya hemos visto infinidad de veces especialmente en la serie de caricaturas infantiles de los 60, que dirigidas a niños en historias que duraban de 10 a 20 minutos aproximadamente no requerían mayor profundidad argumental. Sin embargo en el cine es un largometraje dirigido a adolescentes y jóvenes que se supone poseen un criterio mayor desarrollado y fundamentado debido a la educación formal que han recibido del sistema. Sin embargo la gran respuesta fanática en este sector del mercado de la industria cultural nos hace pensar que no es así.

Para fabricar estos productos cinematográficos, la industria acude a estudios de mercado bien elaborados que indican si es atractivo para ellos invertir grandes sumas en tales productos. Así que suponemos que la respuesta de los jóvenes a este tipo de productos mediocres pero con una atractiva envoltura y una gran campaña publicitaria detrás —así como lo tiene la comida chatarra— demuestra que el fanatismo está disminuyendo el criterio de consumo de su mercado, aunque sea para exigir un producto de mayor calidad que no ofenda su inteligencia.

Argumentalmente flojo, los personajes son tratados de forma muy superficial, sin arco dramático, a partir de los clichés de sí mismos, consecuencia del manoseo de escritores, dibujantes y directores a lo largo de su existencia. Pero el peor de todos los personajes es el de Steppenwolf, un villano sin motivación ni causa que simplemente desea destruir. Con el mismo trabajo frívolo es tomado el concepto de justicia, que no queda claro qué es en esta narrativa: ¿Destruir y matar es justicia? El único fondo que podemos ver es que esta idea de justicia está por encima de la ley, pues los superhéroes hacen “justicia” de propia mano de manera impune. Por otro lado, de forma muy sutil, en esta cinta, el enemigo escondido es Rusia que es salvado por nuestros personajes, mismos que enarbolan la idea norteamericana de justicia. Los Estados Unidos son los únicos capaces de salvar al mundo.

La estética visual de esta cinta, tendiente a lo oscuro como moda y no como propuesta estética, solamente genera la idea aparente de madurez en un producto bastante inmaduro. De tal forma que lo oscuro aquí deja de tener el sentido que en diversas corrientes artísticas se le ha otorgado. La fotografía en este caso es más un trabajo artesanal que un trabajo artístico.

Al igual que un producto chatarra con un empaque atractivo y bien manufacturado apoyado por una agresiva campaña publicitaria, pero que causa daños a la salud, así La liga de la justica es un producto chatarra más de la industria cinematográfica que ofende la inteligencia.

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