20 julio 2019
El Popular

Indicador político

2018: Incertidumbres y Certezas

Por Carlos RAMÍREZ. / noviembre . 19, 2017.

En medio de todo el desorden poli?tico la u?nica certeza es la incertidumbre. El escenario no es bueno para un pai?s que en 30 an?os vio el desplome del PRI debajo de la mayori?a absoluta, un alzamiento guerrillero que estremecio? al sistema institucional, el asesinato artero de un candidato presidencial, una macrodevaluacio?n que empobrecio? a 80% de los mexicanos, una alternancia presidencial al pan y una alternancia presidencial de regreso al PRI... y todo sigue igual, que no es otra cosa que peor.

La pro?xima semana entra el proceso electoral a su comienzo real: el registro de precandidatos la segunda semana de noviembre, con la certeza de que los precandidatos sera?n candidatos al registrarse en el Instituto Nacional Electoral entre el 15 y el 22 de febrero pro?ximo. Y las campan?as presidenciales formales iniciara?n oficialmente el 1 de marzo. Por tanto, habra? casi cuatro meses de actividad electoral fuera de control.

Lo parado?jico del proceso electoral de 2018 radica en la certeza de que ninguno de los protagonistas representa un peligro de ruptura institucional. El escenario de propuestas oscila entre un sexenio ma?s de neoliberalismo salinista (PRI) o un populismo callista-cardenista-priista (Lo?pez Obrador- Morena), las dos atender el punto central de la crisis nacional: el actual modelo de desarrollo propicia la concentracio?n de la riqueza en 10% de los mexicanos ma?s ricos, la pobreza, marginacio?n y estrecheces afecta a 80% de los mexicanos y el PIB apenas crece 2.2% promedio anual.

 

Poder

Las elecciones presidenciales y legislativas federales se presentan como una mera disputa por el poder.

Todas las fuerzas identificadas carecen de un diagno?stico cri?tico del agotamiento del modelo de desarrollo y por tanto tampoco se conocen sus metas para salir del hoyo improductivo.

A partir de la experiencia de 2000, Me?xico enfrenta la posibilidad de una nueva alternancia partidista en la Presidencia de la Repu?blica y todos los datos revelan que no existen posibilidades de una alternativa. Es decir, habra? un nuevo relevo en las e?lites pero representar un cambio de modelo de desarrollo ni de sistema poli?tico. Gane quien gane dejara? al pai?s otros seis an?os en los pantanos del neoliberalismo de mercado con mayor abandono de compromisos sociales.

En este contexto, en realidad importa quie?n gane las elecciones presidenciales. Ninguna de las fuerzas con posibilidades ha ofrecido un cambio de rumbo del desarrollo. El neopopulismo lopezobradorista es una oferta novedosa sino un reciclamiento de las propuestas del viejo PRI ya estuvo en la Presidencia dos sexenios y goberno? con/como el PRI extender otro sexenio el modelo salinista neoliberal de mercado y por tanto de continuidad de la tasa promedio de 2.2% del PIB.

El problema se localiza en la oposicio?n, es decir, en las fuerzas poli?ticas que compiten con el PRIpor el voto de los ciudadanos ofertar propuestas de salida de la crisis de mediocridad en el crecimiento econo?mico. Apostar a tasas de PIB promedio anual superiores a 4.5% implica el redisen?o total de la poli?tica econo?mica, del modelo de desarrollo y de la estructura de distribucio?n de la riqueza.

Pero partidos y candidatos solo quieren el poder para y no para ofrecer una alternativa de desarrollo social: no para salir de la crisis.

 

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