17 octubre 2018
El Popular

Ronda política

México 2017: democracia de insatisfechos, incrédulos y desconfiados

Por Maribel FLORES . / noviembre . 07, 2017.

“La democracia es el peor sistema de gobierno

diseñado por el hombre.

Con excepción de todos los demás.”

Winston Churchill

En días pasados, se publicaron los resultados de diversos estudios de opinión pública que hablan del funcionamiento de la democracia latinoamericana, siendo particularmente interesantes los hallazgos del caso mexicano, ya que podemos resumir en el título de esta columna lo que describe actualmente a nuestro sistema político: una democracia de ciudadanos insatisfechos, incrédulos y desconfiados con respecto a sus gobiernos; e ignorantes al mismo tiempo, de la estructura y funcionamiento de sus instituciones.

De los estudios que comento destaco variables de análisis como: nivel de conocimiento de sus ciudadanos respecto de sus instituciones, grado de satisfacción con la democracia, percepción de la corrupción, nivel de confianza en los gobiernos, en función de los resultados de los siguientes centros de estudios de opinión pública: Latinobarómetro (ONG, Corporación internacional de estudios de opinión pública); Pew Research Center (Think tank de opinión pública estadounidense); Parametría (Centro de investigación y de estudios de opinión pública en México).

México es el segundo país más grande de América Latina y es el penúltimo lugar de toda la región en cuanto a satisfacción con la democracia, como se indica en el Informe de Latinobarómetro (2017). En sólo un año, este indicador cayó casi 15 por ciento, lo cual, se debe a tres factores, en asociación con los principales problemas del país que percibe la ciudadanía: la delincuencia, la situación política y la corrupción. Apenas el 20 por ciento de la población considera que la democracia es mejor que cualquier otra forma de gobierno o que vale la pena cuidarla. Lo cual no es de extrañarse, ya que la tasa de homicidios más alta del planeta está en esta región, según la Organización Mundial de la Salud (2017), y es en este contexto, en que la democracia se percibe y se vive. Lamentable, porque es justamente en este mar de lamentos, y de falta de aprecio a la democracia, que pueden surgir los populismos, la oclocracia, o los gobiernos de los oportunistas que viendo el río revuelto pueden impulsar procesos políticos de regresión hacia formas de gobierno de corte autoritario o dictatorial, por decir lo menos.

Según datos de este Informe, en América Latina, el país más infeliz con su democracia es Brasil, pero México no se queda atrás. Por quinto año consecutivo, el apoyo a la democracia en la región no mejora, al registrar una baja de un punto porcentual desde 2016, llegando al 53 por ciento en 2017; a pesar de que mejora el crecimiento económico entre 2016 y 2017. El Informe revela que “el crecimiento económico y la democracia no van por el mismo lado. "Esto significa que los gobiernos no están entregando los bienes y servicios que demanda la población, de acuerdo a la percepción de los ciudadanos. Lo cual se entiende mejor cuando se indaga sobre la percepción que se tiene con respecto a la corrupción y la impunidad, o cuando se identifica que más del 90 por ciento de los ciudadanos no confía en los partidos políticos. Dato que se agrava en el caso mexicano, cuando se suma el 93 por ciento de desconfianza en el gobierno; el peor nivel de la región, superando a Venezuela, que reporta un 73 por ciento, de acuerdo al estudio de Pew Research Center (2017).

Si hablamos de confianza, las instituciones dan muestra de un retroceso en su capacidad de generarla; en este sentido, como puede verse, los ciudadanos latinoamericanos creen más en las instituciones religiosas que en las civiles, siendo la Iglesia (no sólo la católica) la más confiable en la medición de Latinobarómetro (2017). En contraste, tenemos a los partidos políticos mexicanos, como los menos apreciados por sus ciudadanos, con una de las peores valoraciones en su historia política democrática.

En cuanto a corrupción, si miramos el resultado por país, para Brasil es el primer problema con un 31 por ciento, en Colombia es el primer problema con el 20 por ciento, y en Perú es el segundo problema con el 19 por ciento. En México, la corrupción está en el tercer lugar con el 13 por ciento. En general, es el gobierno el que concentra la percepción más negativa para los ciudadanos latinoamericanos, sin ser México la excepción, como podemos apreciar en los tres estudios de opinión pública.

Finalmente, de acuerdo a la investigación realizada por Parametría (2017), el 69 por ciento de los encuestados no sabe que habrá reelección en México para el 2018. Y destaco esto porque de acuerdo con este estudio, además de ser la elección más grande de la historia del país, por el número de cargos que se elegirán, los comicios del próximo año serán los primeros donde aplique la reelección de cargos públicos, por lo que es fundamental la opinión de los mexicanos sobre este nuevo elemento de rendición de cuentas, ya que de esto depende que sea útil para el mejor funcionamiento de la democracia. Es de la más alta importancia que el ciudadano además de despreciar a sus instituciones y a la forma en que los gobiernos responden a sus demandas, también conozcan estos cambios en la estructura y organización de nuestro sistema democrático. La democracia no sólo se trata de un proceso electoral, requiere para subsistir de la opinión y de la participación de la ciudadanía; sin embargo, sin información, sin un conocimiento mínimo sobre el sistema político, es poco probable que haya plena conciencia de la necesidad de participar en los asuntos de interés general, de exigir mejores gobiernos y de transformar la vida pública. Siendo además un derecho constitucional.

En síntesis, podemos advertir, que la democracia de los países de América Latina está evidentemente en crisis. En común tienen todos, o casi todos (exceptuando a Uruguay), un apego por la democracia bajísimo, niveles de corrupción de sus élites antológicos, niveles de desigualdad económica muy elevados y los niveles de violencia más altos del mundo. No es un panorama alentador para la región, más aún, citando a Churchill, si consideramos que “el mejor argumento contra la democracia es cinco minutos de conversación con un votante cualquiera.” Los resultados de la democracia se perciben en carne propia, en la ciudadanía; y es el ciudadano el que tiene la última palabra respecto a cómo siente que está siendo gobernado.

En lo personal, considero que, aún así, a pesar de todo, la democracia es una forma de gobierno que depende de sus circunstancias, del lugar y del tiempo en el que ocurre; y es más viable en algunos países que en otros, ya que en todo sistema político existen una serie de factores que la favorecen, o, por lo contrario, que la dificultan o la estacan (como también se sienten hoy los ciudadanos latinoamericanos). La libertad, ligada al concepto de democracia, citando a Rousseau, “no es fruto que crezca en todos los climas, y por ello no está al alcance de todos los pueblos”; con lo cual, es imperante que, como ciudadanos de un país, estemos dispuestos a defender nuestra libertad, ya que será el medio que nos permita asegurar el cambio político aspiracional que claramente está implícito en todos estos estudios. Para que la democracia mejore, necesita de un ejercicio consciente y latente de la libertad política.

@floresm_mx

info@reconstruyendociudadania.org

*Profesor de Tiempo Completo del Tecnológico de Monterrey

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