17 julio 2019
El Popular

Stalingrado

Política Barroca

Por Rodrigo ROSALES ESCALONA. / octubre . 28, 2017.

Está visto, que, gracias al neoliberalismo, creó tecnócratas Frankenstein, porque fueron construidos con diversas partes de lo más putrefacto de la ruindad y falta de ética y perversos. Gracias a ello, se da la descomposición y fractura de valores, identidades, doctrinas y pensamientos liberales como de una izquierda real; también se fue minando o deformando a la Constitución, con el pretexto de modernizar a la nación, entre ello, castrar a la clase trabajadora de sus derechos; es como bien lo dijo Enrique Peña Nieto: para seguir jodiendo a México, quien es el que mejor ha descrito el funcionamiento del esperpento del tal Frankenstein.

Estos tecnócratas, tuvieron la brillante idea de construir a un México, al estilo barroco. El problema radica que no se apegaron a los dictámenes estetas ni arquitectónicos del mismo, al contrario, resulta un ente construido con la corrupción, impunidad, cinismo, saqueo nacional: en sí, un rompecabezas de lo más vulgar. Si los maestros del barroco vieran a esta especie de país, se suicidan.

Ahí tienen, que, estos frustrados del barroco, ofenden a los burros con su presencia, porque, tenemos que, en la FEPADE a cargo del hoy defenestrado Santiago Nieto, tenía —tiene— en su jurisdicción el expediente del probable delito cometido por Emilio Lozoya al recibir dinero de la empresa constructora brasileña Odebrecht, a cambio de contratos. Existe la presunción de que una parte de ese dinero fue para la campaña del candidato del PRI, Enrique Peña Nieto. De lo anterior fuimos informados por el diario O Globo de Brasil, la institución periodística Quinto Elemento Lab. Entre las averiguaciones de Nieto, también incluye a exgobernadores y actuales, que cometieron el mismo delito electoral, resaltando a Rafael Moreno Valle, como presunto culpable, quien se siente protegido por la capa barroca de los amos de Atlacomulco, es decir, Peña Nieto, de momento.

Nieto Castillo, durante su actuación, aunque había resuelto casos contra el priismo, jamás había rebasado la tácita raya marcada por el Poder Federal. Hasta que lo hizo. Declaró al diario Reforma que Emilio Lozoya, exdirector de Petróleos Mexicanos (PEMEX), lo había presionado para que declarara públicamente su inocencia en el desvío de recursos para la campaña del actual presidente del país de la que fue Coordinador de Vinculación Internacional.

A cuatro días de haber sido nombrado encargado del despacho en la PGR, Alberto Elías Beltrán se vio obligado a solicitar la renuncia de Nieto Castillo debido a que “presumiblemente no respetó los principios de presunción de inocencia y debido proceso, lo que podría causar que una persona presuntamente culpable quede impune y en libertad”. Aquí, una pregunta: ¿Por qué la Fiscalía para delitos electorales depende directamente de la Procuraduría General de la República, es decir, del Poder Ejecutivo?

Elías Beltrán “presumiblemente no respetó los principios de presunción de inocencia” de su —absurdamente— subordinado Santiago Nieto, al revelar públicamente los motivos de su cese; por lo tanto, él también puede ser retirado de su cargo, ¿no? Además, resulta paradójico que una institución desprestigiada y comprobadamente corrupta como la PGR arguya, ahora, “el respeto a la presunción de inocencia”. Respeto que siempre se ha pasado por al arco del triunfo, menos cuando se trata, como en este caso, de judicializar la política. Es obvio que la orden vino de arriba y que existe la intención de exonerar de toda culpa al amigo Lozoya y, sobre todo, como hacen los gatos con su excremento, echarle tierra al financiamiento de la campaña priista del 2012 con intención de hacer lo mismo en el 2018.

Lo anterior nos obliga a basarnos en los artículos 30 de la Ley Orgánica de la Procuraduría General de la República y 137 de su reglamento interno, así como en el décimo octavo transitorio de nuestra Constitución, según la reforma del 2014, Santiago Nieto está en su derecho de solicitar a la Cámara de Senadores la objeción de su cese, para lo cual tiene 10 días hábiles a partir de su despido.

La restitución de Nieto en su cargo es posible con sólo tener la mayoría simple —la mitad más uno— en el Senado de la República. Obviamente el PRI —y su satélite el Verde Oportunista— están en contra del retorno del —momentáneamente— ex fiscal electoral a su puesto. Pero les faltan tres votos para obtener este triunfo político tan necesario para el futuro electoral del tricolor.

La oposición —PAN, PRD, Movimiento Ciudadano, además de Morena y PT más los cuatro independientes hacen mayoría, siempre y cuando los seis disidentes panistas demuestren que están peleados con Ricardo Anaya pero a favor de la democracia. Falta que maiceen a algunos, para que no se logre.

Es un hecho que, con la destitución de Santiago Nieto, dio comienzo la guerra sucia que se avecina para los comicios del 2018. Nunca antes el Poder Legislativo tuvo el modo de echar para atrás una decisión del Poder Ejecutivo en el cese de un funcionario. No necesita vivir muchos días quien quiera saber de qué lado masca la iguana en el Senado de la República, si del lado del PRI, de la corrupción, de Lozoya y de Peña Nieto o del lado de la democracia y de lo mejor para México.

rodrigo.ivan@yahoo.com.mx     Analista político y de prospectiva social

 

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