26 marzo 2019
El Popular

Tómelo con calma

La lección de los sismos para los periodistas

Por Fernando MORA. / septiembre . 26, 2017.

Sin duda los momentos vividos el pasado martes fueron de impotencia y desilusión, al pensar en un sin fin de familias que perdieron a sus integrantes, en muchos casos niños o adultos mayores, que no pueden enfrentar este fenómeno natural; por otra parte, por la pérdida de patrimonio en la mayoría de los casos de trabajo de toda una vida.

Al mismo tiempo y tan solo unos minutos después de vivir uno de los peores momentos en el edificio “H” del Palacio Legislativo de San Lázaro, nos enfrentamos a la imprudencia de camarógrafos y fotógrafos, que pretendían captar imágenes  de una mujer sufriendo un ataque epiléptico; minutos más tarde, y al ver varias horas de cobertura informativa, nos tocó presenciar a varios comunicadores que sin recato, y con muy poco profesionalismo, pretendían ganar la nota al intentar entrevistar a rescatistas, autoridades, o ciudadanos, rescatados sin importarles romper silencios, o entorpecer la labor. De igual forma, sin respeto a los afectados y sus familias, pretenden grabar cuerpos y caras, labor que sin duda sobrepasa la tarea del ejercicio periodístico.

Es lamentable escuchar al aire en medios, voces prepotentes dictando órdenes, e intentando dar instrucciones en las labores de rescate. De inmediato surge la necesaria reflexión: ¿Hasta dónde está el compromiso y el deber de informar?, ¿Cómo normar un criterio de que si y que no se debe presentar a las audiencias?, ¿Hasta dónde deben intervenir los Periodistas y Comunicadores en los trabajos de rescate ante un desastre de esta magnitud?, ¿Podemos llegar los Periodistas hasta el punto de desmentir las acciones o procedimientos que llevan a cabo los grupos de rescate?

Sin duda es un tema de ética. Es cuestión de responsabilidad personal, y sensibilidad propia del periodista y comunicador, determinar hasta dónde uno puede llegar en el ejercicio profesional. Es aquí donde surge la necesidad de que los medios de comunicación tengan códigos de ética, que normen su actuación ante la falta de compromiso profesional de algunos de sus integrantes. De la misma forma, es imprescindible que exista la figura de un defensor de la audiencia, que sea quien se encargue de señalar excesos y mal uso de las señales que todas son públicas (radio y televisión).

Así las cosas con la cobertura del sismo del 19 de septiembre, la lección para periodistas y comunicadores debe ser desarrollar manuales de ética y operación, para la cobertura de desastres, que permitan normar un criterio de actuación de los medios y de los periodistas en estas situaciones. De igual forma, debemos recibir capacitación y profesionalizarnos para ejercer con ética, honradez, prontitud, y responsabilidad nuestro trabajo. Creo que mucho debemos reflexionar en el gremio, sobre nuestra actuación en la cobertura de situaciones de alto riesgo.

Ya mejor no profundizar en la escena mercadológica generada en torno a la escuela Enrique Rébsamen y la pequeña Frida Sofía que nunca existió, mucho menos los otros menores, que bajo una mesa confortablemente esperaban el rescate, y los familiares que siempre estuvieron pegados a los reporteros pero nunca dieron entrevista ni aparecieron, y a la hora que la autoridad los requirió se dieron cuenta de que nunca existieron.

Y quizá en este sentido tiempos pasados fueron mejores y Emilio Azcárraga Milmo “El Tigre”, a su estilo y como parte de la ética de “Televisa”, exigía a sus reporteros respetarán a tres instituciones que él consideraba sagradas: El presidente, el Ejército y la virgen de Guadalupe. Además existía el examen que practicaba la SEP para la obtención de la Licencia de Locución tipo “A” ó “B”, que consistía en una prueba escrita de conocimientos generales, un examen en cabina que incluía pronunciación de palabras extranjeras y otra prueba oral sobre la Ley Federal de Radio y Televisión. Había un mayor control en los medios sí, pero se cometían menos errores al aire.

Tómelo con atención .- Ante amplias críticas hacia los partidos políticos por los recursos que recibirán para la contienda electoral 2018, y la demanda de que esos recursos se dediquen a la reconstrucción de viviendas y apoyo a las familias afectadas por el sismo del 19 de Septiembre, debemos tener en cuenta que el presupuesto de egresos 2018 aún está en el Congreso de la Unión, y que el etiquetar recursos hacia la reconstrucción, y programas sociales de apoyo, está en manos si de los partidos políticos, pero más bien de los legisladores que han sido electos por la sociedad; por lo que independientemente de lanzar campañas contra los gastos excesivos de los partidos políticos en las campañas electorales, debemos ejercer presión ante los legisladores para que ni tan siquiera se atiendan los requerimientos de recursos del Instituto Nacional Electoral, y que desde ahora, al emitir el presupuesto de egresos de la Federación, sean destinados los recursos necesarios para palear el daño ocasionado por el desastre natural. Está sería la forma más sencilla de que los legisladores retribuyan a la sociedad, la confianza mostrada al elegirlos como sus representantes populares.

Mucho se ha discutido sobre si se pueden desviar los recursos de los partidos políticos hacia la reconstrucción de viviendas y programas de apoyos a los afectados; sin embargo desde antes, el remedio está en manos de los legisladores con los recursos que se recaudan de la propia sociedad. 

Finalmente, si los partidos políticos no pueden desviar los recursos de sus presupuestos para apoyar a los damnificados y la reconstrucción de viviendas, si pueden no recibir el capital, y que sea el INE quien devuelva los dineros a la Tesorería de la Federación como sucedió hace un año con el presupuesto que se tenía contemplado para la construcción de su nuevo edificio. Así pues, si hay forma de solucionar el tema, y que los recursos puedan llegar a los Estados de Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Morelos, y Ciudad de México.

Tómelo con relevancia.- tras las severas críticas a los partidos políticos y legisladores, que brillaron por su ausencia después del sismo de 7.1 grados del pasado martes, fue curioso que jueves y viernes en un afán protagónico, algunos personajes se aparecieran en labores de rescate y centros de acopio exhibiendo su espíritu de "responsabilidad social", para mostrarse cerca de la ciudadanía en la admirable labor que por mucho, rebasó la actuación de las autoridades.

No es fácil equilibrar hasta dónde un líder social o político, debe figurar en estas tareas que encabeza por tradición la sociedad en nuestro país. Si bien los mexicanos nos entregamos ante la desgracia del prójimo, es una actitud espontánea y natural; sin embrago cuando comenzamos a ver qué hay protagonismo por sobresalir o dejarse ver, nos lleva a pensar que algún beneficio se persigue, y alguna ventaja se busca sacar de la situación. Una vez más es cuestión de principios y ética el normar la actuación ante un desastre de la magnitud del que hemos vivido esta semana, y sin temor a equivocarnos es más valorado lo que se da natural, y con un perfil normal, sin buscar hacernos ver o notar como seres "socialmente responsables".

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