26 mayo 2019
El Popular

Tómelo con calma

Trump y sus amenazas

Por Fernando MORA. / agosto . 26, 2017.

Ante la severa crisis de imagen y credibilidad que enfrenta Donald Trump, su administración ya es observada en su país y en el entorno internacional como un gobierno fallido. De ahí que esta semana no le ha quedado más que arremeter contra México, y retomar su campaña de agresiones, para tratar de elevar sus índices de confianza ante el radicalismo republicano de los estadounidenses.

El martes a la vez que enfatizó en la frontera sur el discurso de levantar su muro fronterizo, lanzó una bomba económica a México, al actualizar su alerta de viaje señalando que los elevados índices de violencia hacen de los principales destinos turísticos las ciudades más peligrosas para vacacionar. Parece que para él las amenazas terroristas materializadas en los últimos dos años en Europa no son elementos de riesgo y prefiere señalar a los destinos de playa en México que en el mismo periodo han registrado los mayores índices de alojamiento.

Como el muro y la alerta de viaje no han sido suficientes para la estrategia de Trump, el miércoles amaneció lanzando de nueva cuenta críticas al Tratado de Libre Comercio de América del Norte, destacando lo ventajoso y malos que hemos sido los mexicanos con los pobres estadounidenses, que no levantan su balanza comercial.

En fin, sin duda somos el blanco perfecto ante la fallida gestión de Donald Trump, y esto apenas arranca; intentará meter presión para influir en el proceso electoral que inicia en nuestro país en las próximas semanas, y las trompadas de trompo no se harán esperar contra nuestro país y las distintas fuerzas políticas.

Tómelo con atención

A lo largo de dos años, el gobierno federal ejecutó uno de los proyectos de infraestructura más costosos y mediáticos, en sentido positivo y negativo. Nos referimos al Paso Express de la carretera México-Acapulco. Una obra que en principio se tradujo en derrama económica para Morelos. Al anuncio de la misma, y durante los primeros meses de ejecución, todo era miel sobre hojuelas. Los tapones de tráfico se traducían en incomodidades para usuarios de la vía rápida, pero era un ingreso de recursos significativo para restaurantes, plazas comerciales, talleres, y otros establecimientos que al abrir la nueva obra alzaron la voz al ver disminuidos sus ingresos en más de 70 por ciento.

La obra, como ya decíamos, fue la más costosa que se tenga registrada en cuanto al costo-beneficio; máxime si tomamos en cuenta que no operó ni un año. En abril Gerardo Ruiz Esparza, secretario de Comunicaciones y Transportes; el presidente Enrique Peña Nieto; y Graco Ramírez, gobernador de Morelos no cabían de felicidad celebrando el logro de la nueva obra que a lo largo de más de 24 meses cobró muchas vidas en fatales accidentes carreteros, como el que costó la vida a Héctor Gandini y Patricio Flores Meyer, entre otros.

Esta semana, al comparecer ante legisladores, las culpas han ido y venido entre el secretario de Comunicaciones y Transportes y el gobernador de Morelos —tan malo el pinto, como el colorado— y ahora, todos implicados en el fracaso, no encuentran la vía para salir bien librados. No entendemos cómo Ruiz Esparza no ha entregado la renuncia a quien debió pedírsela, según sus mismas declaraciones, a partir del socavón, y por qué Enrique Peña Nieto ha dilapidado el poco capital político que le queda a estas alturas de la administración, en defender lo indefendible. De Graco Ramírez nada nos sorprende ante el cinismo que siempre le ha caracterizado. En fin, que de esta francachela nadie saldrá bien librado.

@Fernando_MoraG

*Maestro en Comunicación Institucional por la Universidad Panamericana.

Socio Fundador del Colegio Nacional de Licenciados en Periodismo.

Presidente de la Fundación Fernando Mora Gómez por la Libertad de Expresión.

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