18 julio 2019
El Popular

Stalingrado

La realidad es un mito

Por Rodrigo ROSALES ESCALONA. / agosto . 19, 2017.

El pensamiento mítico siempre ha existido, claro que en los orígenes de la humanidad para poder dar una respuesta a los fenómenos naturales, al no poder explicar los mismos científicamente, todo le designaron un mito. Es así que los mitos griegos afirman que el mundo fue creado por elementos primordiales sucedidos de formas extrañas. Esos elementos tomaron forma de monstruos, inspirados en malformaciones y enfermedades desconocidas, que luego fueron la genealogía de las divinidades. Si pensamos que hemos superado esas creencias mitológicas, con la razón y la ciencia, tal como lo quisieron los filósofos griegos al darse cuenta de tanta locura, estamos perdidos.

Son los políticos en el poder quienes son afines a crear mitos, con el fin de distraer a la ciudadanía, ya sea para sembrar pánico o simple distracción. Lo que alguna vez fue mitología, permanece en diversos modos. Los mitos contemporáneos obedecen a la regla primitiva de que la creación debe asentarse sobre enfermedades raras y monstruos genéticos, que son reforzados por intereses políticos, con el fin de enajenar y alienar a la sociedad.

En México el Chupacabras, era Carlos Salinas de Gortari: el máximo conspirador mexicano. Acusado de un elevado e insostenible gasto público, emitió tesobonos (recaudación de fondos para el banco central mexicano que los inversionistas cambiarían por dólares) que, al ver el peligro de la situación, canjearon por efectivo vaciando la reserva monetaria del banco central, acarreando la peor deuda externa mexicana con el denominado efecto tequila.

A pesar de dejar un país en bancarrota, una reforma que negaba tierras a los campesinos, Luis Donaldo Colosio, asesinado por causas misteriosas; un hermano, Raúl Salinas de Gortari, arrestado por tráfico de influencias, corrupción, evasión fiscal, y la autoría intelectual del asesinato de su excuñado José Francisco Ruiz Massieu; otro hermano, Enrique Salinas de Gortari, a quien la Interpol investigaba por lavado de dinero, asesinado en el 2004; su sexenio fue uno de los más fructíferos al introducir a México a la modernidad, pero, de corrupción.

De ahí en adelante los tecnócratas, dignos cleptócratas, con el afán de conducir a la nación al desarrollo y sacarnos del subdesarrollo, reafirman el TLC, mismo que beneficia a la oligarquía financiera y empresarial, ya sea criolla o extranjera. Siendo otro representante, Ernesto Zedillo, quien amplía la venta de garaje nacional, privatizando empresas estratégicas de la nación y, como para no quedarse atrás, Vicente Fox y Felipe Calderón someten al país en un proceso de degradación económica y socialmente, creando fantasmas de la democracia, porque según el sistema, México, con gobiernos de la transición, dicha democracia, ahora sí que reluce. Ambas administraciones jugaron a la distracción, desviando la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales del conocimiento y saber reflexivo. Mantener la atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al pueblo ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a trinchera; de ahí crear una guerra contra el narcotráfico, donde el pueblo pone los miles de muertos y desaparecidos.

rodrigo.ivan@yahoo.com.mx

*Analista político y de prospectiva social

Te puede interesar