22 mayo 2019
El Popular

Stalingrado

Compañero asaltante

Por Rodrigo ROSALES ESCALONA. / julio . 08, 2017.

Escrito con dedicatoria a Diódoro Carrasco y Víctor Carrancá, más otros agregados de las administraciones estatal y municipal de Puebla, que con su desempeño firme como abnegado, en favor de la ciudadanía perdida en el mar de la injusticia y represión, han logrado la renovación de los aparatos de seguridad: en armamento, métodos operativos, aparatos de espionaje contra los malosos, claves de intercomunicación. Porque a nuestros citados funcionarios sólo les falta una renovación: la moral. Vale.

Compañero asaltante, permítame que lo salude con mi comprensión y respeto…

  1. Porque en el ejercicio de su profesión arriesga la vida, la integridad física, la dulcísima libertad.
  2. Porque ejerce su oficio con todos los riesgos, sin valimiento alguno.
  3. Porque su vida transcurre de modo arrastrando, entre zozobra y desazón, siempre a salto de mata y con la conciencia en un hilo.
  4. Porque ya habrá caído alguna vez en manos de los de uniforme y los ministerios públicos, y habrá comprobado sus métodos correctivos y aleccionadores.
  5. Porque la vida lo habrá tratado de hijastro, de oveja negra, de célula cancerosa de la sociedad neoliberal y tecnócrata.
  6. Porque su destino es de la soledad, sin más; sin hogar, sin familia, sin paz.
  7. Porque sabrá Dios qué causas oscuras lo llevaron a la delincuencia. Si el desempleo, si la falta de preparación, si es nini, si el mal natural, si el mal fario.
  8. Porque alguna vez, de retorno del asalto alevoso, la conciencia le habrá jalado el sarape y lo mantendrá en vilo, mirando la oscuridad, con los redaños en la garganta y el rostro de la víctima frente a las pupilas insomnes. Paralizado ante el atraco. Aclaro que el atraco alevoso no es el de los amos del poder económico y comercial, quienes hoy nos ponen un precio, mañana lo suben y pasado mañana nos alejan cada vez más el poder adquisitivo. No los canacos y demás nacos, no son asaltantes de calle y sí nos dejan en la calle. Gracias.
  9. Porque si ocurriese que la vida le dio un hijo, qué cuentas le va a rendir, con qué cara va a mirarlo cuando el hijo lo llame a cuentas.
  10.  Porque así sobrevive: aventando el valor por delante, el corazón en los entresijos, atenido al puro arriesgue, al filero mísero o a esas 22 Special donde es más ruido que las balas. Aclaro que no son balas de goma, que sí está demostrado que matan, si no pregunten lo ocurrido en Chalchihuapan.

Yo me permito saludarlo solidariamente, compañero, porque aborrezco el crimen, pero intento comprender al criminal; y porque usted arrebata lo ajeno, pero expone lo propio. Por eso lo admiro en la misma medida en que desprecio a sus colegas de uniforme, o con traje y corbata fina, esos patrulleros que asaltan desde sus patrullas, o atrás de escritorios en cada dependencia de gobierno federal, estatal y municipales, así como en cada Fiscalía, que es asaltar desde la impunidad misma; que roban sin exponer, y vejan validos del puesto, y extorsionan con la placa, el uniforme, el alto cargo público, que les permite violar todos nuestros derechos y garantías individuales, porque para ellos, la ley es un taco vacío.

Usted, para asaltar, no anda poniendo de pantalla las leyes; ellos sí. Usted no anda dándose baños de pureza con aquello de inventar un Comité Seleccionador del Sistema Estatal Anticorrupción, u otro invento genial llamado Agenda 2030 Puebla, que sirve para justificar saliva, no para una verdadera vida digna, porque eso de Mover a México, no sabemos si es para darnos más en la torre o para la pérdida del apoca soberanía nacional que nos queda; ellos sí. Usted tiene la sensibilidad necesaria y el suficiente pudor y la vergüenza que hace falta para ir a lo suyo, sin andarse con la faramalla de aparentar el cumplimiento de una vocación justiciera, como los tales fiscales y gobernantes, vestidos de azul tricolor; esos que se solazan (a lo cínico, a lo sádico y a lo baquetón) invocando cláusulas legales que mal conocen para terminar robando, sin más, y asaltarlo, maltratando de palabra y hecho a la víctima a la que dicen proteger. Tal como lo vemos en los Duarte, los Moreno Valle, los Moreira, etcétera.

Usted es perraco trasijado que mordisquea para sobrevivir. Ellos, dóberman degenerados, muerden por el placer de hacer daño, por pura mala entraña y mala condición. Esos de uniforme y traje, corruptos muestrarios de la ancestral corrupción nacional, son los temibles, no usted. Esos que para ejercer de hampones ni siquiera han tenido que invertir en el arma, en la impunidad, un mal pasamontañas que les oculte esa cara de bergantes…

Y qué hacer; usted, como yo y como todos los millones de damnificados por los asaltantes de cuello blanco, tenemos que aguantar vara frente a esa aborrecible plaga de cínicos de corazón bandolero. Lástima de competencia tan desleal, compañero, pero sepa que usted no nos inspira rabia y temor impotentes, como ellos, porque usted no llega al punto de violentar los derechos ciudadanos, de reprimir por el gusto de enriquecerse a costillas del pueblo, de inventar libros para justificar el robo y saqueo del presupuesto, que es de usted, porque también paga impuestos. Ellos, impunemente, fingen hacer obras faraónicas, empeñando nuestro futuro en los llamados PPS.

Usted no es nada en comparación de los gobernantes, quienes, al amparo de legisladores, cometen robos mayores, dejando al pueblo y nación sin calzones. Ellos poseen el poder, usted, su corazón y miedo. Que le sirva de consuelo en ese tan arrastrado destino que le tocó vivir, compañero asaltante.

rodrigo.ivan @yahoo.com.mx                 

*Analista político y de prospectiva social

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