22 mayo 2019
El Popular

Stalingrado

Vedetismo partidista

Por Rodrigo ROSALES ESCALONA. / junio . 17, 2017.

El neoliberalismo tecnócrata de De la Madrid y Salinas de Gortari, trajo consecuencias traumáticas a la soberanía nacional, a la identidad, a los valores nacionales, a una educación reducida a instrucción y no al razonamiento social. Pérdida de derechos y condiciones laborales y de seguridad social, entre muchos otros ejemplos. Ambos se apegaron a la línea capitalista de avasallar a los pueblos, a extirparles identidad y memoria histórica, para crear un individuo aislado, alienado, sin posibilidad inmediata de recuperar identidad y dignidad.

En las elecciones federales de México de 1988, Cuauhtémoc Cárdenas, al frente del Frente Democrático Nacional, el pueblo aspiró a emprender la democracia. No fue así, iniciando el salinismo un proceso de fracturar a todos los partidos políticos, incluido al PRI, descomponiendo sus preceptos partidistas e ideológicos, sembrando el oportunismo, el individualismo, rompiendo con los sectores sociales que les correspondían, incorporándose al juego del poder, mediante la corrupción e impunidad. Entre ello, y ante el incremento de protestas sociales derivadas por un régimen represor salinista, es cuando urge el desmantelamiento nacional, al crear el TLC, para poder vender soberanía.

El nacimiento del Partido de la Revolución Democrática (PRD), es bajo ese sueño social de contar con un partido político que realmente dé respuesta a sus reclamos, que los ampare y marche junto al pueblo. Lamentablemente, su vida democrática dura poco, porque es infectado de elementos oportunistas que se alían al sistema, como los chuchos, quienes participan del juego, consiguiendo jugosas ganancias personales.

En cuanto al PAN, también es absorbido por la ambición, que se hace cómplice y actúa bajo el esquema de falsa moral, promoviendo que son la verdadera respuesta a los reclamos sociales. La derecha se alía con la derecha priista.

La llegada de Ernesto Zedillo, es clara la demostración de la tecnocracia apátrida, porque es ya donde el proceso alienante, cobra sentido. Con él, los métodos represivos se hacen más sutiles, partiendo de que la disgregación de la democracia es suplantada por la conjugación de una oligarquía hambrienta. Zedillo no es la transición a la democracia con la llegada de Vicente Fox, al contrario, es parte de las negociaciones de dichos entes, que venden la idea de que es la alternancia a la democracia. Falso, porque con Fox se reafirma la oligarquía y la cleptocracia. En cada espacio, se apoyan en legisladores que avalan y permiten la perversidad de las leyes, que garantice al poder negociar la vida de un pueblo, al mejor postor.

Felipe Calderón repite la farsa política en México, donde todos los partidos políticos tienen las mismas oportunidades de ganar. Calderón, al comprender que la farsa no le alcanza, tuvo que vestirse de militar y emprender una guerra contra el narcotráfico, misma que costó miles de muertos y desaparecidos. También, como todos los presidentes antecesores, se sirvieron con la cuchara grande para saquear al país. Mientras, los principales partidos políticos y sus satélites hacen como que se pegan e insultan, para que el pueblo se la crea que se gobierna con justicia. Falso, porque PAN, PRD, PRI, y etcétera, juntos, gobernando o legislando, emplean la voluntad social, para llegar al poder, ya en él, la Constitución y dignidad dejan de existir. Todos, son cómplices y perversos, vedets de pésima calidad, provocando miseria y pobreza social, causantes de una severa crisis en seguridad nacional, al incrementarse la violencia, muertes y represión; continuando con la venta del país. Ese es Calderón y compañía.

Enrique Peña Nieto es la respuesta no de la democracia, y sí de la demostración de que el PAN, en doce años, resultó una burla administrativa, que se escuda en que aprendió del PRI a ser corrupto. Falso, porque la derecha jamás está en su mente, ser honesta con la clase trabajadora; ya en el poder, se aprovechó de él para engordar sus guanacias, castrando aún más, los derechos ciudadanos y laborales, vendiendo y empeñando el futuro de la nación. Peña Nieto simplemente es la continuidad tecnócrata, sin avances sustanciales ni reales nacionales, y sí para seguir en la escala de la corrupción e impunidad.

Los partidos políticos no dan muestra de dignidad, porque carecen de ella, al enterrar o cremar sus estatutos para el juego del poder. Sus escaños legislativos son la arena política del pleito de intereses personales y de grupo, donde al pueblo venden la idea de que legislan por nuestro bien. Sin embargo, pelean por canonjías y lucro, que reditúa en más ganancias al poder.

Pobre México, tan rico en territorio, en historia y cultura; con un pueblo honesto y dispuesto a entregar su sangre y vidas, cuando convoca a hacer historia patria. Lástima, porque ya no es representado por los partidos políticos que surgieron de acuerdo a diversas necesidades de clase: hoy, no tienen principios ni representación social, porque ya no son partidos políticos, en cuanto a que se reducen a una expresión de intereses oligárquicos. Es así como en el reciente proceso electoral, donde se llevaron a cabo cuatro procesos, la vergüenza es que en el Estado de México como en Coahuila, las “diferencias” de votos es mínima, ganando no por la democracia y sí con corrupción.

Puebla tiene un cáncer llamado Rafael Moreno Valle, quien es un profesional en sacar provecho de las debilidades humanas, comprando voluntades de los propietarios de los partidos políticos que los usó para crear una fantasía llamada gobierno. La perversidad se encuentra en sus cuentas públicas, no en la democracia.

rodrigo.ivan@yahoo.com.mx

*Analista político y de prospectiva social

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