17 octubre 2018
El Popular

Ronda política

El día después de la elección

Por Maribel FLORES . / junio . 06, 2017.

“El hombre sabio no debe abstenerse de participar en el gobierno del Estado,

pues es un delito renunciar a ser útil a los necesitados

y una cobardía ceder el paso a los indignos.”

(Epicteto).

En una democracia, la calidad de la elección se puede medir desde diferentes perspectivas, pero la responsabilidad ciudadana destaca en el desarrollo de la jornada electoral, ya que de nuestra cultura cívica depende en buena medida nuestra calidad democrática. La cultura cívica concibe al gobierno democrático como aquél en el que pesan las demandas de la población, y se garantiza el ejercicio pacífico y estable del poder, esto es, su funcionamiento efectivo o gobernabilidad (Almond y Verba). Desde esta perspectiva, es evidente que la ciudadanía mexicana tiene tareas pendientes para el 2018, siendo esta elección la antesala de lo que podría repetirse o mejorarse. Aquí las razones de este planteamiento:

1. La ciudada1nía organiza las elecciones (los funcionarios públicos del INE y de los Institutos Electorales locales, como ciudadanos asumieron una alta responsabilidad al instalar 34,075 casillas para que el resto de la ciudadanía pudiera votar); participaron observadores electorales y más de 200 mil funcionarios de casilla que fueron seleccionados. Es de reconocerse la labor que se hizo para instalar casi el 100 por ciento de las casillas en los cuatro estados; destacando el Estado de México donde no se instalaron sólo 2 casillas.

2. La ciudadanía está representada en las y los candidatos de los partidos, o los independientes, quienes compitieron para ejercer el poder en más de 500 cargos de elección popular; los militantes y simpatizantes vigilaron el resultado final de cada casilla; lo cual se espera que concluya en un ambiente de respecto a la ley, a la autoridad, al conjunto de instituciones y a la voluntad popular.

3. La ciudadanía nos informa de lo que está pasando en la jornada electoral, papel que desarrollan los periodistas, deseablemente en un ambiente con condiciones donde puedan ejercer su profesión con libertad de expresión y de forma oportuna, objetiva e imparcial. Hubo incidentes que no deben repetirse, ya que es la labor periodística la que nos permite saber cómo se va a distribuir el poder político.

4. La ciudadanía vota el día de la elección, definiendo a quién le va a dar el poder y derecho de mandar (o también puede anular su voto); acto que se esperaría realizar en plena libertad, de forma secreta, informada y consciente. Se presentaron diversas quejas y denuncias ante la autoridad electoral por prácticas ilegales como la compra de votos o el desvío de recursos públicos, mismos que deben investigarse para garantizar el resultado de la voluntad popular. Actos indeseables para una democracia.

5. La ciudadanía verifica la situación jurídica de la elección, en caso de haber un resultado electoral que resulte inválido, lo cual les corresponde analizar a los funcionarios públicos competentes (Fepade o Tribunales electorales); quienes revisarían que las actas de las casillas no tengan una causal de anulación en el recuento de votos; que no haya rebase de topes de campaña por parte de los actores políticos; y, las condiciones generales del proceso electoral (como el uso de recursos de procedencia ilícita, participación de los gobiernos en la elección, etcétera). Escenario que para el 2018 no sería el óptimo porque se estaría judicializando el proceso electoral y se pondría en duda la confianza y certeza de los resultados.

6. La ciudadanía opina, compara, critica, comparte perspectivas sobre el desarrollo de una elección (antes, durante y después de la misma). Es decir, no sólo se opina cuando se van a elegir gobiernos, sino cuando esos gobiernos desempeñan su función y se viven los resultados de la decisión que tomamos antes. Hecho que resulta fundamental para la democracia, al ser considerada la forma de gobierno de opinión pública. Considero que aquí debe prevalecer la responsabilidad de los actores políticos como de los electores, pues al autoproclamarse triunfadores de la elección al margen de la ley y difundirlo, no sólo se entorpece el resultado final de la jornada, sino se debilita a nuestras instituciones. La democracia no funciona cuando los participantes no se autolimitan, debe haber un pacto de civilidad, donde todos los actores políticos respeten las reglas (Habermas). Se equivocaron PRI, PAN, PRD y Morena.

Entre orgullos y soberbias de los partidos ganó la indignación, la apatía, indiferencia y desinterés de la ciudadanía, a pesar de que esta ocasión hubo una participación política promedio de 50 por ciento de electores. De cara a las elecciones de 2018 es fundamental que los ciudadanos ejerzan su derecho a votar y que quienes organizan y participan en la elección lo hagan de forma civilizada, protegiendo no sólo la legalidad del proceso sino la legitimidad (la voluntad popular) para que los trabajos de todos los ciudadanos se traduzcan en una sucesión presidencial dotada de credibilidad y confianza.

Las elecciones deben ser vistas como la forma en que renovamos el poder periódicamente en un ambiente de paz, seguridad y certeza; e insisto, dependerá de nuestra cultura cívica. Es urgente que haya más y mejores ciudadanos, ya que depende de todos nosotros el curso del país; más allá de las filias y fobias partidistas.

*Profesor de Tiempo Completo del Tecnológico de Monterrey

@floresm_mx

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