17 julio 2019
El Popular

Stalingrado

Basta ya

Por Rodrigo ROSALES ESCALONA. / mayo . 27, 2017.

“Hoy en México la impunidad, la corrupción y, en especial el crimen organizado han puesto en riesgo una labor fundamental para la sociedad”. En El Universal.

No matan por ser periodistas, sino por su compromiso con los de abajo.

Conforme avanza el tiempo, en nuestro país dicha impunidad y corrupción deriva en un mar de injusticias cometidas contra la población, quien al exigir que no se violen sus derechos, el sistema, en lugar de corregir o aplicar la ley en favor de dichas demandas, recurre a todo tipo de terrorismo y violencia, con el fin de eliminar las luchas sociales y a sus líderes. Es ahí donde los medios de comunicación, los comprometidos con la objetividad que amerita dar voz al pueblo, se transforman en la herramienta de denuncia e información de los actos terroristas que se cometen.

Ante las ejecuciones de periodistas en cada década, sobre todo que en este año van seis más uno que, de acuerdo a testigos, un grupo armado lo levantó sin que se sepa su destino. Empero, recordemos que el 31 de julio de 2015, el fotoperiodista mexicano de AVC Noticias y colaborador de la revista Proceso, Rubén Espinosa, y la defensora de los derechos humanos, Nadia Vera, fueron asesinados en Ciudad de México junto a otras tres mujeres, dos estilistas y una trabajadora del hogar. Este hecho, de acuerdo a señalamientos de investigación, apunta al exgobernador César Duarte.

El 15 de mayo de 2017, el periodista Javier Valdez Cárdenas fue asesinado en el centro de Culiacán, a unas cuadras del semanario Río Doce, del que fue cofundador. Valdez, corresponsal de La Jornada durante más de 18 años. Previo a ello, Miroslava Breach, reportera de Chihuahua, baleada el pasado 23 de marzo. Del director de Canal 6, Salvador Adame, reportaron su desaparición en Nueva Italia, Michoacán.

Que quede claro, asesinando o ejecutando a periodistas y luchadores sociales, no se impedirá conocer la verdad o denunciar todo tipo de violaciones a los derechos humanos. Por eso.  No son, no pueden ser, efectos colaterales e indeseados de la guerra contra el narcotráfico. Los periodistas críticos son uno de los objetivos. No el único, porque el blanco principal sigue siendo los de abajo organizados. El asesinato es el modo que tienen las castas privilegiadas, esa compleja alianza narco-empresarial-estatal, para desorganizar movimientos y para neutralizar a los periodistas críticos y a los medios (pocos) que los publican. Me resisto a que nos impongan la mordaza, el silencio cómplice de otro modo, por la propia historia de los medios, por la propia dignidad de nuestro pueblo.

Los crímenes contra periodistas no son algo nuevo, es algo que ha existido desde hace mucho tiempo en México, tan sólo, en la década de los 60, el Estado controlaba la información de los medios a través de la venta del papel periódico (PyPSA) y cuando había alguna nota fuerte –2 de Octubre no se olvida– escaseaba el papel y la televisión (Televicentro) ocupaba el centro de atención de la sociedad mexicana “Hoy fue un día soleado”.

“No se calla la verdad matando periodistas”, es la frase que surgió a raíz de las 19 muertes violentas de gente de medios en Veracruz en la “Docena Trágica” hoy conocida como Fidel-Duartismo; aunque en realidad, fue durante el sexenio de Javier Duarte cuando los crímenes contra periodistas tuvieron su apogeo. Pero hay dos muertes en Veracruz relacionadas directamente con un funcionario público estatal, debido al modus operandi de las acciones. Me refiero a las muertes del maestro José Miranda Virgen –en el sexenio de Miguel Alemán–  y más tarde, la de Regina Martínez Pérez –durante el duartismo en Veracruz.

¿Por qué el sospechoso principal? Simple, en ambos casos, fue señalada su desmedida ambición, sus tropelías, sus nexos con policías deshonestos y el crimen organizado; en ambos casos fue duramente criticado por actos de corrupción. Las muertes fueron de periodistas críticos, el método fue similar y aunque parezca chiste “ningún funcionario ha sido juzgado por ello”.

En el caso de Valdez Cárdenas, sus libros nos remiten directamente con el crimen organizado, las investigaciones realizadas por el también investigador señalan a funcionarios del gobierno de Sinaloa en sus tres niveles, a policías y por supuesto, “gente de bien” en esa entidad. Pudo haber sido cualquiera, pero para el caso que nos ocupa, es la nación que padece el terrorismo y violencia: Lo mataron por decir la verdad…

Partamos de un punto relevante en la prensa, el que cubre la fuente policiaca, puede con todo. Es más, la fuente policiaca es como el trampolín de los corresponsales de guerra. Debe uno estar consciente de que un periodista se interna en un ámbito hostil, ampliamente violento, donde la adrenalina está en su máximo punto. Un periodista amigo de un medio nacional, me dijo: “Javier Valdez, era un periodista indispensable en el país, abatido además de las balas, por una sociedad apática”.

El asesinato más cruel y brutal, es recurso imprescindible del terrorismo. Las acciones terroristas se organizan y realizan, por lo general, de modo de asegurar el máximo de agitación de propaganda, ya que los terroristas entienden que sus acciones pueden producir el efecto necesario únicamente si tienen amplio eco en los medios de información masiva, para provocar miedo y terror entre la población para paralizarla. Sin embargo, en el caso de líderes sociales y periodistas ejecutados, provoca coraje e ira de seguir en la lucha.

rodrigo.ivan@yahoo.com.mx                

*Analista político y de prospectiva social

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