14 diciembre 2018
El Popular

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Hecha la Ley, Hecha la Trampa 3: Javier Valdez

Por Alfonso CHÁVEZ. / mayo . 25, 2017.

En el artículo pasado hablamos sobre la gravedad de la sociopatía en la clase política y el cuestionamiento de si deberíamos tener formas que desde la sociedad civil nos permitieran confrontarlos con la realidad y el daño que están haciendo a nuestra nación. Simplemente pensémoslo desde el siguiente punto de vista: la traición.

En la sociopatía se dan cuestiones como la traición, por ejemplo, un político le da un golpe bajo a alguien que lo apoyó a subir en el poder, como un grupo de narcotraficantes le ponen un cuatro a su superior, porque ya andan viendo formas de crear un nuevo grupo delictivo. Ojalá y muchos delitos de la política pudieran ser tipificados como traición a la patria; probablemente muchos se rían de mí en este momento.

Muchos también se preguntarán por qué hablo y hablo de los políticos. Les voy a explicar porqué. Una de las cosas que más me preocupan al respecto es que, en la clase política deriva una de las más importantes responsabilidades que es: el gobernar. Ahora bien, esto se pone mal cuando ante la importancia que tiene el bien de los demás, se antepone el personal; es decir, siendo yo gobierno y no persona. Es justo en ese momento donde se está haciendo un daño social. Para la sociedad es grave que suceda que un gobernante piense en razón de sí mismo.

Pensar en sí mismo implica el que un total de decisiones, el que termina ganando siempre es la persona. Yo gasto millones de pesos en mi campaña, porque necesito darme a conocer y necesito posicionarme, por otro lado, no me importa que las personas sean molestadas en su casa porque les están llamando para las “mentadas encuestas”, no me preocupa la generación de basura y desperdicio que se genera, no me preocupa viajar en helicóptero para armar mi campaña para cuando sean las elecciones, no me importa plagar Facebook de publicidad en los perfiles, no me interesa que mis promesas de campaña simplemente no se van a poder cumplir. Daños que nos han hecho y de los que nos quejamos, miles. Llevo oyéndolo desde los noventa, y que nadie ha podido conceptualizar como una enfermedad mental que aqueja a nuestra clase política.

Ahora algo peor: gran parte de las personas sociópatas han sufrido privaciones durante su infancia o adolescencia; de ahí su gran necesidad de poder. La clase política quiere quitarle a la sociedad lo que ella misma le quitó. ¿Creen que con esto no van a preferir malgastar el dinero en una campaña si lo que más anhelan es tener el poder? Desacreditados hubieron de sentirse en algún momento. Sólo cuando no valoras lo que la sociedad te ha dado, eres capaz de hacerle un daño, en algunos otros casos es la simple falta de empatía ante lo social.

El asesinato de Javier Valdez sucede bajo la negligencia de las autoridades y ante una causa probable del narcotráfico, por aquello del modus operandi. Sin embargo, por las características de la forma de relato que escribía Javier Valdez respecto del narcotráfico me atrevería a pensar que el problema no viene por ahí. Se sabe que el sociópata puede matar cuando está en juego su omnipotencia o control y poder. Por ejemplo, el narcotraficante mata cuando lo pueden meter a la cárcel por lo que se confronta o cuando se hace algún daño a los intereses del narco como actividad, mientras que al político sociópata lo pondría en peligro el que pueda ser dado a conocer socialmente las cosas malas que está haciendo en el poder.

En el caso del periodista, lo que he podido revisar es que sabía muy bien cómo tocar los temas del narcotráfico, y nunca pasó nada. A mí se me hace raro. En la próxima entrega, hablaré sobre la Ley para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas.

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