13 diciembre 2018
El Popular

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Hecha la ley, hecha la trampa II: Javier Valdez

Por Alfonso CHÁVEZ. / mayo . 23, 2017.

¿Qué tan “grave” está el malvado? No podría hacer ejercicio alguno de opinión, si no le describiera a mi parecer un poco sobre lo que significa esta enfermedad psicológica que aqueja tanto a nuestra sociedad y a como diría El Peje: “La mafia del poder”.

Utilizaré información a describir, de una importante psicoanalista llamada Nancy Mc Williams, quien hace una organizada descripción del T. Antisocial de Personalidad al cual describe igualmente como psicopatía o sociopatía.

Como habíamos mencionado dicha enfermedad se caracteriza por conductas que afectan a la sociedad y rompen con sus normas; la afectan, la corrompen o la agreden de forma egoísta y con la finalidad de control.

Sin embargo es importante puntualizar que dentro de la maldad existen niveles. Por ejemplo menciona nuestra autora de referencia que pueden existir personas que funcionan a niveles mucho más desorganizados de la personalidad (psicóticos) y otras personas que funcionan en niveles no tan graves de personalidad (limítrofes).

Se entiende como limítrofe a toda aquella organización de personalidad que comparte rasgos que se encuentran en “el límite” del funcionamiento psicótico y neurótico de personalidad. Así podemos encontrarnos con personas por ejemplo con mayor desorganización psicológica como El Caníbal de la Guerrero (Psicótico), o un prestigiado político que manda a matar a alguien que le pone piedritas en el camino (Limítrofe).

Los dos cumplen su objetivo de matar, solo que cada uno de ellos lo hace con diferentes estructuras mentales  de por medio. Así mientras más desorganizado sea, la única condición es que existirán más sadismo, impulsividad y desorganización de las conductas.

¿Cómo aterrizamos este concepto en lo cotidiano de nuestro México? Tanto un gobernante, como un capo del narcotráfico, pueden mandar a descuartizar a alguien. Simplemente uno tiene una fachada de buena persona y manda a matar pagando por su anonimato (por inventar un ejemplo) y el otro simplemente sabe que es buscado por la ley, se asume como narcotraficante, y se encarga de comunicar, que fue el mismo, quien mando a descuartizarle.

Digamos que uno es mustio y el otro es cabrón (en nuestro argot popular), aunque de fondo ambos hicieron algo tan grave como descuartizar a una persona.

Así México, se acostumbró a catalogar conductas sociopáticas y se perdió en su categorización psicótica o limítrofe (quién es el político más malo) dejando fuera de la vista que la comparación no estaba entre ellas, sino en la verdadera confrontación al concepto de lo neurótico (Quienes son malos y quienes no son malos).

Lo anterior como la inadaptación por la ambigüedad, (las preocupaciones de maldad de los neuróticos como decir una mentira piadosa) que es en realidad mucho más adaptativa y “normal”, que la inestabilidad que caracteriza al poco adaptativo y “anormal” funcionamiento psicótico o limítrofe. Paradójico que nuestra salud mental, frente a la clase política enferma, haya sido la cruz de nuestra parroquia.

Respecto de la muerte de Javier Valdez, cualquier otro periodista o defensor de Derechos Humanos, quisiera puntualizar hasta este momento, que resulta muy importante que podamos reunirnos como medio y como sociedad. ¿Por qué? Porque es importante poder conocer el alcance de la conducta sociopática, la cual si bien hemos aprendido de manera empírica de forma excelsa, no nos ha permitido tener una herramienta de confrontación social para la generación de un cambio verdadero.

Por ejemplo, ¿qué pasaría si una asociación se dedicara a poner espectaculares donde se leyera la siguiente frase: “político, es incorrecto recibir dinero por aprobar un contrato”? ¿Estaríamos dando un mensaje donde nos queda perfectamente claro que es lo que un político en específico no debe de hacer? ¿Estaríamos asumiendo una conducta activa en nuestra postura sobre los hechos que suceden a diario en la política?, ¿qué pasaría por la mente de un político cuando leyera ese mensaje? Los invito a leer el siguiente artículo sobre la sociopatía y nuestro México.

http://www.fronteralibre.com

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