23 marzo 2019
El Popular

De frente y de perfil

¿Y los priistas?

Por Ramón ZURITA SAHAGÚN. / mayo . 12, 2017.

Todos se encuentran atentos a los movimientos que realizan los aspirantes serios y también los que no lo son a la presidencia de la república.

Hay de todo, panistas al por mayor, independientes en abundancia, perredistas menos, moreno, solamente uno y hasta quienes buscan ser los abanderados de la llamada chiquillada, pero los priistas guardan silencio.

La única priista que alzó la mano para competir por la candidatura de su partido fue Ivonne Ortega Pacheco, la que inició con enjundia y pronto se apagó. Los más de los priistas han dicho, hasta con cierto temor que ellos no quieren o no piensan en esa posibilidad.

En los históricos tiempos del legendario PRI, los aspirantes guardaban silencio, pero no respondían a los cuestionamientos sobre el tema, preferían hacer mutis, antes que negar esa posibilidad.

Hoy los tiempos son peores, los miembros del gabinete se descartan una y otra vez de la posibilidad y solamente un par de ellos manifiestan cierto interés.

Uno de ellos se convierte en el caballo negro, en el personaje que nadie consideraba, pero que ahora es una gran alternativa ante lo famélica de la caballada. El otro alza la mano, para pasar lista de presente, sin que nadie lo tome en serio.

El primero de ellos es José Ramón Narro Robles, secretario de Salud, con prestigio, principalmente como profesionista y académico, con alto impacto entre intelectuales y universitarios, al que se le tendría que construir una plataforma de proyección para ampliar su círculo de conocimiento y presentarlo como una opción distinta a la de los políticos con mala fama que abundan en el partido tricolor.

El otro es Enrique de la Madrid Cordero, secretario de Turismo, cuyo interés revelado de querer entrar en la competencia presidencial no fue tomado en cuenta por ningún sector influyente.

Otro de los prospectos es Eruviel Ávila Villegas, gobernador de Edomex, quien se considera definirá su intención después del 4 de junio.

Narro Robles puede ser una opción para los priistas, por tratarse de un político de corte distinto al tradicional de quienes militan en ese partido.

En tiempos pasados, antes de perder la hegemonía, los priistas acostumbraban que su candidato presidencial saliera de una secretaría y por ende pertenecía al gabinete presidencial y por añadidura al primer círculo presidencial.

Manuel Ávila Camacho era secretario de la Defensa Nacional; Miguel Alemán Valdés, secretario de Gobernación; Adolfo Ruiz Cortines, secretario de Gobernación; Adolfo López Mateos, secretario del Trabajo; Gustavo Díaz Ordaz, secretario de Gobernación; Luis Echeverría Álvarez, secretario de Gobernación; José López Portillo, secretario de Hacienda; Miguel de la Madrid Hurtado, secretario de Programación y Presupuesto; Carlos Salinas de Gortari, secretario de Programación y Presupuesto; Ernesto Zedillo Ponce de León, no salió en forma directa de la secretaría de Educación Pública, ya que estaba convertido en el coordinador de la campaña presidencial de Luis Donaldo Colosio, cuando este fue asesinado y tomó su lugar como abanderado del PRI y Francisco Labastida Ochoa, secretario de Gobernación.

Todos ellos, con excepción de Labastida Ochoa, refrendaron al PRI como el partido victorioso y se convirtieron en presidentes de la república.

Después de la derrota del PRI, los dos siguientes candidatos ya no vinieron del gabinete, conformado esencialmente por panistas y alguno otro tránsfuga del priismo como el caso de Luis Téllez y otros más.

Roberto Madrazo Pintado dejó la dirigencia nacional del PRI para convertirse en candidato malquerido por los gobernadores que se asumían como virreyes, lo que lo llevó al tercer lugar.

Enrique Peña Nieto surgió desde el gobierno del Estado de México, aunque ya había terminado su gestión, unos meses antes y consiguió la victoria en los comicios.

Ahora los priistas tienen una gran preocupación, si les dará tiempo para construir una candidatura, lejana de todos los vicios y cuestionamientos que acarrea este partido.

Y es que el temor contagia a la mayoría de los integrantes del gabinete, los que saben que las condiciones del proceso electoral pueden asfixiarlos y mandarlos ya no a un segundo lugar como sucedió con Francisco Labastida Ochoa en 2000 o al tercero en que se ubicó Roberto Madrazo Pintado en 2006, sino hasta el cuarto, lo que resultaría sorprendente, tomando en cuenta que se trata del partido en el poder.

Quienes son titulares de las secretarías de las que han salido los candidatos del PRI, tienen escasas posibilidades de surgir como opciones y menos aún de ganar.

El secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, tiene encima el grave problema de inseguridad y violencia que vive el país. El de Hacienda, José Antonio Meade, ha sido el comodín del sexenio y no pertenece al PRI. El titular de Trabajo, Alfonso Navarrete Prida, no ha mostrado tamaños, aunque tampoco ha tenido mayores problemas. Programación ya no existe. El secretario de la Defensa, Salvador Cienfuegos, no está en la baraja.

Luis Videgaray pertenece al círculo cercano del presidente, pero no reúne carisma ni resulta ser opción, por más que lo quieren colar en una eventual terna.

Fianza a Mireles

Finalmente José Manuel Mireles fue liberado bajo fianza, después de tres largos años de cárcel acusado de portación de arma de fuego restringido su uso al Ejército.

Lo del líder de los autodefensas michoacanos ha sido considerado como una venganza política en su contra, acrecentada por la animadversión que le manifiesta el ahora director de Conade, Alfredo Castillo Cervantes.

Míreles no fue exculpado, por lo que enfrentará su juicio en libertad, luego de pagar una fianza de 30 mil pesos.

Email: ramonzurita44@hotmail.com

Te puede interesar